Arriba el telón (Acto II)

21.02.2020

ACTO II

Escena VI (Alonso) por @Ordinarylives

[En el escenario, en medio de todos, aparece un piano de pared viejo y Alonso se acerca hasta él. Durante unos momentos apenas presta atención a los demás. Sobre el piano, Escándalo en Bohemia reposa cerrado dejando ver en su portada la imagen de la Irene Adler que imaginaba el ilustrador en su momento.]

ALONSO: Toda mi vida gira en torno al piano. [Habla no demasiado alto inicialmente, y suspira.] Toda mi vida he estado frente a estas teclas blancas y negras, y esos pedales. [Los señala con el dedo y se sienta en una butaca que han colocado frente al instrumento.] De pequeño no podía tocar si no había hecho los deberes. [Sonríe, recordando tardes de la infancia en el domicilio familiar. En sus ojos puede leerse la nostalgia de volver a ver en sus retinas a aquellos a quienes ha perdido.] Cuando empecé a crecer y mis padres se dieron cuenta de que era algo que se me daba bien comenzaron a interesarse por mi futuro profesional. Quizá creyeron que podría ser uno de esos grandes pianistas, como Claudio Arrau e ir interpretando a los grandes maestros clásicos a lo largo de la geografía internacional solo o acompañado por orquestas de renombre. [Niega un par de veces y se levanta, caminando entre el resto de personajes de la obra.] Se torció todo, cuando estaba a punto de alcanzar el éxito y después de haberla conocido a ella. Un accidente me fracturó la mano y me afectó a la articulación carpometacarpiana. No he vuelto a tocar nunca como cuando tenía veintidós años. [Por un instante mira al infinito.] Quizá podría haberme recorrido el mundo escuchando aplauso tras aplauso, ganando concursos, sacando discos con mi nombre y mi foto en la portada. Vivir la vida de otra manera, pero no, no todos tenemos la suerte de cara. [Se encoge de hombros deteniéndose en medio del escenario.] Tampoco es tan grave, ¿no? Sigo teniendo trabajo y una vida cómoda, aunque sea un triste por no superar una ruptura sentimental. [Ríe en voz alta, moviendo la cabeza hacia ambos lados, dejándose llevar por una risa incontenible, casi absurda.] Pero joder, no es para tanto. No es para tanto. Estoy quejándome como si no hubiera nada más en la vida, me tomo pastillas y visito a terapeutas y doctores que me dan los mismos consejos que mis amigos. ¿Qué nos pasa? ¿De qué coño estamos hechas las personas para no darnos cuenta de lo realmente importante? Mira, yo he perdido el amor, pero no estoy solo. Y la vida no me ha tratado tan mal como para dejarme en la calle, y al menos intento ser honrado y sé quién soy. [Aumenta el tono de voz y el dramatismo con el que articula las palabras.] No tengo dudas de mi nombre, de mi historia. No tengo ninguna duda. [Mira a los demás personajes, pasa su mirada por cada uno de ellos observándolos detenidamente.] ¿Con quién ha sido más cruel? ¿A quién ha decidido hacer sufrir con mayor intensidad?

[Alonso se coloca bien las gafas mientras todo el escenario cambia y comienza a sonar algo de música agradable y comienza a bailar, casi como si supiera hacerlo bien, cerrando los ojos, olvidando las lágrimas, las pastillas y el nudo en la garganta que lo han acompañado desde que le rompieron el corazón. Se mueve por el escenario como si no fuera consciente de nada, casi flotando con sus movimientos entre el resto de los personajes, que al igual que él llevan una sábana blanca como ropa. De pronto vuelve a detenerse en el centro, mientras un foco lo ilumina y habla de cara al público.]

ALONSO: El destino crea algunas páginas que escriben finales felices pero luego se desechan. Las piedras nos llevan a dar algunos pasos que nos conducen al abismo pero podemos parar, detenernos en medio del camino incierto, abrir una puerta e imaginar lo que vendrá. Un futuro tranquilo y apacible, sin la tristeza acechando, quizá con una casa, un perro diferente, un hijo y una mujer, quizá solo con un piano roto en el comedor de casa, quizá solo con un perro al que sacar a pasear cuatro veces día. El futuro escrito o no, siempre llega, está llegando, llegando, siempre está por venir. Y en este último punto me detengo yo. Punto y final. [Se aleja del centro del escenario y se acomoda con los demás dejando de ser el protagonista de la escena.]