Arriba el telón (Acto II)

26.02.2020

ACTO II

Escena IX (Mikel), por @aquinomires

[Mikel despierta en una cama, va ataviado con una camisa de fuerza. La cama está en el centro del escenario y hay una pared acolchada al fondo. A su alrededor se mueven el resto de personajes como si fueran médicos, algunos lo van mirando como si fuera un bicho raro, otros como si les diera miedo. Mikel se frota los ojos una y otra vez.]

MIKEL: ¡Vaya! Juraría que era un sueño, espero no haberme vuelto a meter en un lío. Puede ser porque Alberto me recuerda demasiado a la tristeza que arrastraban los ojos de mi padre aquel día en el hospital después de que el médico dijera que mi hermano no podría venir a casa con nosotros, y claro, entendí los gritos de Marian, que había pasado muchísimos días arreglando su habitación. Justo en ese momento decidí que quizá, debería dejar que ellos conocieran todos los hermanos que yo ya tenía, para que dejaran de llorar y me miraran un ratito con la sonrisa de la abuela, esa que nunca cerraba. Pero ellos, me observaban un poco así, como tú, Úrsula, [Úrsula abre mucho los ojos y cuando se da cuenta de que todos la están mirando, da un paso atrás y se pierde entre los presentes] esa mezcla de curiosidad, miedo y rechazo. Claro, que tampoco me extraña, ¡menuda bata horrenda me han colocado! Aunque en realidad, la ropa da igual, de hecho, cuando me han puesto el traje elegante, siempre ha sido para momentos muy aburridos o para cosas muy serias, como el día que me llevaron al colegio, pero para quedarme a vivir. Y ahí el que tuvo miedo fui yo, pero Raquel me salvó, ella sabía llevarse bien con todo el mundo y yo me podía esconder un poquito y descansar, es agotador conseguir que todo el mundo te quiera. Una de las mejores cosas que mejor sabe hacer es cantar. Y esta es su favorita :

"Descansa la muerte niña, desde ayer

descansa sabiendo que volverá a amanecer,

Resto de conformistas almohadas

acompañadas por el dejarse vencer.

Descansa pequeña guerrera, tú que nunca dejaste de ser

tú que subiste las escaleras del parecer.

Capa a capa, deshojas una vida

cortas en mil pedazos

irónica muerte que a ti te hace llorar.

Capa a capa, no dejas de cortar

nacida para ser comida,

que con unas pocas lágrimas sin ser de culpa

se siente vengar.

Duérmete ya niña, moja el anochecer

duérmete sin nada que temer

que tus pesadillas sean de otros

que tus sueños serán los que puedas morder. "

Estuve allí solo unos meses, pero me parecieron 308 años, [le hace un guiño al anciano que lo mira con desgana]. Al menos ahora sé que puedo ser cualquier cosa, lo que me dé la gana, porque cuando nadie espera nada de ti, es mucho más fácil conseguirlo todo.

[Los de atrezzo se llevan el decorado y poco después entran con el escritorio del Autor, un flexo y diferentes utensilios para poner encima del escritorio. Suena música de los cincuenta.]

FIN DEL SEGUNDO ACTO