Arriba el telón (Acto III)

15.04.2020

ACTO III

Escena V (el Anciano), por @Macon_inMotion

[Los pasos del ANCIANO resuenan sobre el escenario. Va directo a la única silla vacía que hay allí. En la otra, le espera, inquisidor, el AUTOR. Se miran durante unos instantes y ante la pasividad del ANCIANO, el AUTOR decide hablar.]

AUTOR: ¿No va a decir nada?

[El Anciano carraspea, como aclarándose la garganta para hablar, pero no dice nada.]

AUTOR: Muy bien. Entonces hablaré yo. No se si sabe dónde está, pero en cualquier caso, me gustaría hacerle un par de preguntas. ¿Está de acuerdo?

[El Anciano hace un gesto afirmativo con la mano.]

AUTOR: Bien. Bien, bien, bien. ¿Porqué cree usted que debería elegirle?. Entienda que por aquí han pasado muchos otros personajes. ¿Qué le hace especial? Hable. Ahora es el momento.

ANCIANO: Discúlpeme, no se su nombre, pero me es indiferente. No se qué carajo es esto ni para qué tengo que ser elegible. Yo solo... yo solo me tengo a mi mismo. No puedo ofrecer nada, puesto que todo lo que tenía lo perdí. El tiempo. El tiempo es un cabronazo ¿sabe? No somos más que polvo. [Tose] Pero creo... joder... creo que me estoy repitiendo. Es la edad. No consigo mantener la atención demasiado tiempo en algo. Le diré algo. [Apoya los codos sobre las rodillas, acercándose al Autor dándole a la escena un tono de confidencia]. Tengo más experiencia que todos los demás juntos. Incluido usted. No se para qué se me reclama, pero, a no ser que sea un concurso de juventud, yo soy su hombre. Además, no tengo propósito alguno ya en la vida, salvo morir.

AUTOR: [Escribe algo con lápiz en una libreta]. Muy bien. Eso nos lleva a la siguiente pregunta: ¿Qué puedes aportar a la obra?

ANCIANO: [Estalla en una sonora carcajada, antes de empezar a hablar]. ¿En serio me pregunta eso? ¿Qué puedo aportar? ¿No le ha quedado ya claro? Era farero. Fa-re-ro. ¿Sabe lo que eso significa? ¡Yo puedo aportarle a usted, a la obra y al copón bendito luz! ¡Luuuz, carajo! [grita, puño en alto]. Yo soy... yo era el farero. Yo sería la brújula. La brújula de todos. La suya incluida, señor. No se muy bien de qué va todo esto. Si está reuniendo un grupo para un atraco o para qué, pero sean cuál sean sus intenciones, usted me necesitará. Y si me permite, me gustaría darle la vuelta a todo esto. Porque, han quedado claras algunas cosas, pero otras no. Así que... señor... [el Anciano se levanta, con piernas temblorosas] ¿Que puede aportarme usted a mi? ¿A toda la gente con la que he compartido estos extraños momentos, y es más. [El Anciano se gira al público]. ¿Qué puede ofrecerle a tooooooda esta gente? Adelante, es su momento. [Silencio. El Autor observa al Anciano con interés. Con fascinación.] ¡Vamos! [grita] ¡Ilumine a este viejo! ¿¡Qué mierda me aporta usted a mi!? ¡Yo no elegí esto! ¡No elegí estar aquí! [Señala el suelo con grandes aspavientos y continúa gesticulando] ¿Cuándo va a acabar esto? Yo... no debería estar aquí. Sencillamente no debería estar aquí. Estoy fuera. Estoy fuera de todo conocimiento... ayúdeme.

[El Autor se levanta de la silla y va hacia el Anciano. Le pone una mano en el hombro].

AUTOR: Lo hizo usted lo mejor que pudo, durante toda su longeva vida. Ahora es justo que descanse, por fin. Ha sido fuente casi inagotable de aventuras, dichas, desgracias... sí. Todo inventado por mí, por qué no sé si es usted consciente de que es un personaje, no es usted alguien real. Sin embargo... Sin embargo ha merecido todo lo que he puesto en su camino, es lo justo. Gracias por todo, Anciano. Gracias, de corazón. Decida lo que decida, no será borrado, quedará esperando su momento si determino que no es éste. Nunca le olvidaré.

[El Anciano mira al Autor con ojos vidriosos y con un gran temblor en el brazo le tiende la mano]. 

ANCIANO: El placer ha sido mío, señor. No sé si acabo de entenderlo, creo que sí. Sea como sea, gracias por regalarme esta vida.

[El Anciano se gira al público y con un movimiento lento y algo torpe, hace una reverencia. Después se gira y, con dignidad, abandona el escenario].