Buscando culpables (Diálogos)

19.09.2018

Esposa y examante se echan las culpas, @candid_albicans es Susana y @extuitera es Elena. 

De: Susana <susana.mendez@hotmail.com>
Enviado: miércoles, 20 de enero de 2015 1:01
Para: Elena
Asunto: Hola

Hola, Elena.

No sé cómo empezar, ni por qué me he decidido a escribirte. Supongo que en cuanto veas mi nombre en la bandeja de entrada enviarás esto directamente a la papelera e incluso bloquearás mis mensajes. Yo haría lo mismo. Sea como sea, espero que en un último acto de egoísmo, esto me sirva por lo menos como expiación. No me extenderé.

A estas alturas sabrás ya que Javier y yo no estamos juntos porque decidió sustituírme por una becaria estupendísima de 24 años. Ya sé que a ti poco te importará, que ahora a qué vengo yo con toda la desfachatez a contarte mis penas. Sólo vengo a decirte que lo siento. Que te gustará saber que he sentido tu dolor y tu rabia en mi propia piel y que mi autoestima sigue estando bajo mínimos. Y sobretodo que echo de menos a Marta y a Carlitos. Ha pasado casi un año desde la última vez que los vi. Dales un beso de mi parte, por favor.

Un abrazo,
Susana

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De: Elena <Ely74@gmail.com>
Enviado: sábado, 2 de abril de 2015 21:00
Para: Susana
Asunto: Re: Hola

Hola Susana,

Han pasado cerca de tres meses desde que me mandaste este correo. Desde entonces te he escrito mil veces y mil veces he borrado unas palabras que no sentía.

Hoy te escribo. Sí. Hoy que ya no me esperas. Yo tampoco esperé que un día rompieras mi vida. No esperé que fueras una ladrona de maridos y que te aprovecharas de tu juventud y de tu ambición para apoderarte de eso que no era tuyo: mi vida. ¿Y ahora me escupes a la cara diciendo que lo sientes? ¿Ahora? No me jodas, Susana. ¿Que tú has sentido mi dolor? Y una mierda. Tengo dos hijos y tú te llevaste a su padre. Qué mujer hace eso y luego se disculpa, ¿eh? Y sí, claro que Javier tuvo su parte de culpa, sólo faltaría. Tú fuiste un soplo de aire fresco en una vida que le quedó grande. Apareciste tú, con tu pelo sedoso y bien cuidado, unos pechos en su sitio, sin hijos que hubieran estropeado tu figura y con unas maravillosas piernas dispuestas a abrirse a cambio de subir un escalón en el bufete. Tú olías a rosas, yo a papillas y pañales. No había color. Por supuesto que no. Ahora, sabes qué? Que te jodan, a ti y a tu autoestima.

Mis hijos ya te han olvidado, o eso quiero creer. Ya no me hablan de la otra novia de papá. Ahora papi tiene una novia muy guapa que se parece a la hermana mayor denoséquién. Así que, como comprenderás, sobran los "dales un beso de mi parte".

Que la vida te trate como mereces, Susana. Quizás un día olvide. Quizás un día perdone. Pero ese día todavía no es hoy.

Elena.

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De: Susana <susana.mendez@hotmail.com>
Enviado: sábado, 2 de abril de 2015 21:35
Para: Elena
Asunto: Re: Hola

¿Que él tuvo ALGO de culpa? ¿Cómo puedes responsabilizarme a mí de que Javier te hubiese abandonado?

No sigas defendiéndolo incluso ahora, Elena.

Él te abandonaba cada día cuando tras la jornada laboral me pedía que lo acompañase a la cafetería para comentar algunos casos que urgía resolver. Te abandonaba cada vez que me hablaba de vosotros, de lo infelices que érais ambos atrapados en una relación que solamente se veía sustentada por dos criaturas y a las que, según él, utilizabas como arma arrojadiza cada vez que discutíais. También cuando me contaba que vuestra vida sexual era inexistente. No sé hasta qué punto todo eso era cierto, Elena. Solo sé que Javier me enamoró y que consiguió hacerme sentir la mujer más afortunada del mundo por haberle conocido. Por lo menos yo sí veo ahora su verdadera cara. Creo que jamás nos ha querido a ninguna de las dos. ¿Cómo es posible que no lo veas? Fue él quien abandonó vuestro hogar. Fue él, por propia voluntad, quien decidió volver a vivir una segunda juventud dejando a sus hijos en un segundo plano.

¿Que a lo mejor yo tenía que haber renunciado al que creía que era el amor de mi vida? Puede. Pero si no hubiese sido yo, hubiera sido otra. Él no te quería. No nos quiso a ninguna de las dos. Y aunque no lo creas, jamás tuve ninguna intención de ascender profesionalmente a costa de romper una familia. Ni soy una santa, ni soy tan ruín como crees.

Y por último, me niego a creer que tus hijos me hayan olvidado. Carlos es pequeñito, pero Marta no. Ni te imaginas el cariño que les he cogido. Todavía tengo la esperanza de poder darles ese beso yo misma algún día.

Un abrazo,
Susana
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De: Elena <Ely74@gmail.com>
Enviado: sábado, 20 de abril de 2015 20:15
Para: Susana
Asunto: Re: Hola

¿Cómo tienes la desfachatez de volver a escribirme, dime, cómo?

¿Qué coño pretendes de mí? ¿Un perdón que no mereces? ¿O quizás tan solo que me apiade de ti y de tu angustia?

Mira Susana, no soy yo la que debe perdonarte, eres tú misma, y lo sabes. Explícate las mentiras a ti misma. Justifícate, créete y perdónate si es lo que necesitas. Yo no voy a hacerlo.

Y no me escribas más, no quiero saber nada de ti, ni del pasado. Quédate con tu dolor, que yo todavía lidio con el mío. Y te adelanto que te tocará lamer las heridas y esperar, con algo de suerte, a ver como cicatrizan.

A lo mejor mañana te escribe la becaria y recordarás cada una de mis palabras.

El amor es una soberana mierda.

Elena.

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De: Susana <susana.mendez@hotmail.com>
Enviado: martes, 12 de mayo de 2015 2:46
Para: Elena
Asunto: Re: Hola

Supongo que esta contestación ya sobra, y es muy probable que no la vayas a leer.Siento mucho tu dolor. Y siento este acto egoísta por mi parte queriendo encontrar en ti una aliada, cuando he sido y sigo siendo yo tu peor enemiga.Sigues enamorada de Javier, y eso no podrá cambiarlo nada ni nadie. Ni siquiera mi último intento por querer abrirte los ojos, aunque haya sido un puñal reabriendo una herida que jamás cicatrizará.Lo siento especialmente por los niños, que percibirán tu tristeza. Tienes razón. Mentiría si te dijese que no esperaba una reconciliación, un café, recibir a la cara todos estos reproches, para después poder volver a casa con el beneficio de la redención. Y una vez más, me encuentro con la enorme sombra que proyecta mi propio egoísmo. Yo también espero que la vida te trate como mereces, junto a tus hijos. Un abrazo sincero,

Susana.