Cambio de cambios

27.09.2019

Cambiar está muy bien, es una cosa buena generalmente, aunque a veces este ir a mejor no se vea o parezca lejano, un puntito en el horizonte que nunca llega. No se puede alcanzar el horizonte, es como el sueño del pasillo y la puerta al final a la que no se puede acceder ya que se aleja por mucho que corras. Con el horizonte pasa lo mismo. El horizonte que ves aquí plantado, si avanzas diez metros, estará diez metros más lejos. Pero cambiar está bien. Yo he cambiado muchas cosas y, al igual que el s. XX supuso una precipitación de acontecimientos y avances científicos y tecnológicos comparado con siglos anteriores (y dicen que en este s. XXI todo irá mucho más rápido todavía), mis cambios se han precipitado en los últimos dos o tres años. Pero antes ya cambiaba cosas. Por ejemplo, no puedo estar más de cinco años trabajando de lo mismo. El trabajo más largo fueron seis años y poco más y al final me fui por voluntad propia, igual que me fui del anterior más largo, de cinco años y poco. Me aburro. No me aburro por ser especialmente listo, me aburro por ser especialmente fácil de aburrir. Así que cuando llevo un tiempo en un mismo puesto de trabajo, empiezo a distraerme y dejo de mirar lo que tengo delante para volver a mirar al horizonte. No, no se trata de "eh, mira, es una persona súper inquieta intelectualmente o tal y cual", no. Es mucho más sencillo. He cambiado mucho de trabajo y esto supone una ventaja cuando eres relativamente joven pero no cuando eres relativamente mayor porque en las entrevistas te preguntan: "has cambiado de trabajo muchas veces, ¿cómo es eso?" y no puedes decirles: es que con el tiempo me aburro, sino que les das un speech sobre la voluntad de ampliar conocimientos, de progresar, de tocar tantas teclas como sea posible para llegar hasta el lugar deseado, el oasis, el paraíso. Te preguntan eso y queda por ahí flotando una nube de sospecha. También he cambiado de coche algunas veces: el Ford Fiesta rojo de mi padre fue el primero, el Clio blanco de mi madre fue el segundo, luego me compré un C3 azul y más tarde el Altea rojo que tengo ahora. Rojo era más barato, pero no me gustan los coches rojos. También, a lo largo de los años e imagino que como casi todo el mundo, he vivido en diferentes pisos: casa de mis padres, casa de mi madre, casa de mi padre, un piso de solteros, un piso para mí solo, el piso de mi ex, el piso que nos compramos con mi ex y ahora el piso de separado. También he ido cambiando de parejas y eso que no he tenido muchas.

Como escribía antes, sin embargo, durante los últimos años todo se ha precipitado o tengo esa sensación. He cambiado tanto y de cosas tan importantes que, quizá por primera vez, empiezo a tener la necesidad de un último cambio, uno de importante y ya está, y luego estabilizarme un tiempo. Por supuesto alguien leerá esto y dirá: "pfff, esto no son cambios, yo sí he tenido cambios", pero para ser sincero diré que me molesta mucho esta gente que, digas lo que digas, ellos (o ellas) siempre son más. Tú dices: lo estoy pasando mal, ellos lo han pasado peor. Tú dices: he estado en tal sitio, ellos ya estuvieron antes y más tiempo y más veces. Es una gente que no puede evitar hablar de sí misma aunque estén escuchando a otros hablar de sí mismos. Me recuerdan a las disputas de niños en el recreo del cole: pues mi padre tiene un avión, pues el mío un reactor, pues el mío un cohete, pues el mío una nave espacial... Esa necesidad continua de demostrar lo intensa que ha sido su vida cuando, seguramente, no ha sido tan intensa o no tendrían la imperiosa necesidad de hacer ver lo intensa qué ha sido puesto que ya se vería. Es el "dime de que presumes y te diré de qué careces" de la vida.

Por decirlo de alguna manera, necesito este último cambio, el cambio de los cambios. El problema es que este cambio no es un cambio único, o sí, pero que dentro engloba otros cambios pequeñitos sin los cuales el gran cambio, el Gran Cambio, no será posible. Necesito cambiar de trabajo y estabilizarme en uno y creo que la única solución para eso es hacer lo que realmente me gusta sin tener un jefe o una jefa detrás, por ejemplo. Pero más cosas. No es un "necesito" de avaricia o codicia, es como cuando necesitas una bofetada porque no estás donde tienes que estar. El problema de la producción de todos estos cambios pequeños es el mismo que me ha llevado, y no tengo claro si es un problema, a cambiar tantas veces: la falta de constancia. Y no me gusta que "constancia" sea considerado como algo positivo y punto, creo que eso es una imposición social. Pero necesito constancia para cambiar todo lo que hay que cambiar y al ser inconstante, al final, acabo por querer cambiar el cambio que estaba cambiando, y así no hay manera. No sé si me explico.

No obstante, creo que voy por el buen camino y, si no lo es, como ya estoy acostumbrado, cambiaré de camino.