Captain Fantastic

03.10.2018

SINOPSIS

En el medio del bosque, alejados de toda civilización y con una educación anti-capitalista y de supervivencia, vive una familia compuesta por un padre (Ben, interpretado por Viggo Mortensen) y sus seis hijos. Al morir la madre, la familia deberá enfrentarse a la civilización.

Título original: Captain Fantastic

Año: 2016

Guion y dirección: Matt Ross

Intérpretes: Viggo Mortensen, George MacKay, Samantha Isler.

ARGUMENTO

Con una disciplina basada en el entrenamiento físico, la supervivencia y el estudio, Ben y sus seis hijos e hijas viven en paz con la naturaleza, aprenden a cazar, a escalar, cultivan el cuerpo y la mente a la vez que aprenden bajo una educación fundamentada en la filosofía anticapitalista y antirreligiosa. Sin embargo, todo cambia cuando la madre, después de una larga enfermedad mental, se suicida. La familia decide regresar a la civilización para garantizar que se cumple la última voluntad de la madre, en lugar de que se haga la voluntad de los abuelos maternos, una familia rica y cristiana que considera que Ben ha llevado a su hija a la locura y está poniendo en peligro a los niños. El enfrentamiento de los seis hijos, sobre todo los adolescentes, marcará la trama de la película, ya que se encuentran en un mundo que han aprendido a despreciar y en el que nunca han tenido que convivir.


OPINIÓN

El inicio de Captain Fantastic, después de una primera escena algo desconcertante, es pletórico. Una familia casi ideal, basada en el respeto a ellos mismos y a la naturaleza, con unos niños llenos de conocimiento y de criterio, que siguen sin cuestionar la autoridad de un padre convencido que la civilización capitalista es el mal, que la religión aborrega al pueblo y de que el pensamiento de Trotsky, Mao o Chomsky son el estandarte del que guiarse para crecer con la mente libre, crítica y con capacidad de transformación. Ver el vínculo entre los hermanos y entre padre y hermanos te hace pensar, en esos primeros minutos, que vivir así tiene que ser la hostia de bueno, al menos durante un tiempo. Sin embargo, pronto se nos hace ver que la madre, no presente en el núcleo familiar, está ingresada en un hospital a pesar de que eso entra en contradicción con la doctrina paterna (todo lo que proviene del sistema es perjudicial para el individuo), y eso es debido a una enfermedad mental. La madre se suicida y la familia, como no puede ser de otra forma, entra en crisis. La escena en que el padre comunica a los seis hijos que la madre ha muerto y la reacción de todos me parece también de lo mejor de la película. Cargados en Steve, un autobús adaptado como escuela, este familia decide ignorar las amenazas del abuelo materno y se traslada a la civilización para garantizar, como decíamos en el argumento, que la madre recibe los ritos budistas y no los católicos. Sin embargo el abuelo es poderoso. En el momento en que la familia pone las pies en las grandes ciudades, mientras el padre refuerza el mensaje del mal capitalista y de desafiar a la autoridad, todo entra en una contradicción interesante, que sería más interesante si no estuviera llevada a un extremo de antagónicos tan clara y en cierto punto arquetípica. A veces, uno no sabe si la actitud de los niños repitiendo mensajes del padre es porque se lo creen o simplemente porque se han convertido en loros sin criterio. La actitud de mafioso del abuelo, poderoso y por tanto titiritero del sistema, en contraposición a la actitud beligerante del padre, pone a los niños, sobre todo a los dos chicos adolescentes, en un enfrentamiento entre lo que piensan y lo que quieren, entre lo que siempre han tenido y lo que nunca han conocido y, por lo tanto, no saben si quieren. Cómo decía antes, en el nudo de la película, la actitud de los niños resulta demasiado indefinida, siguen al padre en todo (menos Nell, que se enfrenta a él directamente) a la vez que demuestran ser capaces de razonar todo lo que hacen, de manera que o bien parece que se esté ridiculizando este sistema de vida o bien parece que se lo ensalce. Cómo ejemplo claro, la escena en que van a cenar a casa de los primos y cuando la hermana de Ben critica que sus sobrinos salvajes al no ir a la escuela son unos ignorantes, Ben llama a sus dos sobrinos, dos preadolescentes que se pasan el día jugando a las máquinas (deliciosa la escena en que los seis hijos de Ben miran asustados el videojuego de violencia al que estos dos primos suyos juegan) y les hace una pregunta básica de la escuela y ellos no saben responder, entonces Ben llama a la más pequeña de sus hijas, le hace la misma pregunta y esta responde de forma contundente y clara, demostrando que el aprendizaje en casa funciona.

La crisis de la situación llega a su meollo cuando Nell, el cuarto de los descendientes, segundo hijo varón, se enfrenta directamente al padre. Luego, a raíz de esto, el hijo mayor, Bo, después de su intento de ligar con una chica "del sistema" y darse cuenta de que son socialmente inadaptados, también se enfrenta a él. Me escuece un poco ver que el papel de las niñas es el menos reivindicativo, teniendo en cuenta como es la adolescencia de las chicas. El cambio de actitud o de visión del padre, como consecuencia de las cosas que van pasando, también chirría, es demasiado fácil. El final de la película resulta algo previsible y la solución final que propone el director y guionista Matt Ross, es en exceso políticamente correcta y resulta un tanto poco creíble atendiendo a los personajes que se nos han presentado y a su actitud, así como parece no querer acabar de mojarse en la crítica al sistema, ya sea al capitalismo (crítica totalmente fundamentada y bien argumentada por Ben, que debería hacernos recapacitar) o ya sea al modo de vida de la familia (crítica bien planteada por el abuelo, que resulta no ser tan malo). ¿Está Ben poniendo en peligro a sus hijos más de lo que les pone en peligro la supuesta sociedad del bienestar? El enfrentamiento entre los dos tipos de violencia (la escena inicial con el ciervo, luego la violencia de los vídeo juegos y de la competencia en el capitalismo), me parece soberbia. En una una los niños no tienen problemas en matar y despellejar al animal, mientras en la otra se hace matar de mentira a personas y se practican artes de guerra mientras se espeta al respeto por los animales, una contradicción brutal).

Como digo, una dicotomía muy interesante, al plantearse solamente desde dos opuestos, queda algo floja y se duda entre si es una burla a los dos sistemas, una crítica a los dos o un intento de mostrar solo las partes buenas de cada uno, de forma demasiado cortés, sin posicionarse en ningún momento. Destaco, eso sí, que la película engancha y que es muy fácil empatizar con esta familia y con el padre así como entender la posición del abuelo, que Viggo Mortensen me parece uno de aquellos actores que hace bien cualquier papel que interprete, que resulta convincente y lleva el peso de la película de forma elogiable, un actor que me recuerda en parte a los del tipo Gene Hackman, que actúe en el rol que actúe sabes que nunca falla, sin necesitar sobreactuaciones ni estridencias, sin dramatizar demasiado ni demasiado poco. A su vez, la estructura general de la trama es buena y no engaña a nadie (salvo el mensaje demasiado imparcial), la película es en cierto punto natural y nada pretenciosa, tiene el aire de esas películas independientes con presupuesto, que se agradece. Es una película que me ha gustado bastante, pero las dudas que me genera hacen que no acabe de resultarme redonda. Además, queda el regusto de que en el fondo se nos dice que no, que no se puede ni salir ni cambiar el sistema.