Criminal

08.10.2019

El descubrimiento de Criminal implica el descubrimiento de una serie planteada de una forma diferente, transversal, que de por sí supone ya una novedad importante. Criminal no es una serie de diferentes capítulos con un inicio y un final basados en una trama, sino que es un abanico internacional. Me explico. Descubrí Criminal viendo que a su lado ponía: UK, esto es, versión británica de la serie. Vi los tres capítulos y luego Netflix me saltó a Criminal (España). Después Criminal (Alemania) y Criminal (Francia). Debido al interés que despertó en mí la versión inglesa, decidí seguir con las demás, entrando en esta nueva forma de plantear una serie que me resultó muy original y prometedora. Pero vamos por partes:

Criminal plantea diferentes situaciones en exactamente el mismo escenario: una sala de interrogatorios de la policía, en la que dos agentes interrogan a un sospechoso o a un incriminado o incriminada, a veces en compañía de su abogado o abogada. Este escenario es exactamente el mismo, decía, da igual si es la versión francesa, la española, la alemana o la británica, es el mismo decorado. Además de esto, Criminal dispone otros puntos comunes interesantes: la persona que manda en este equipo de policías siempre es una mujer y siempre lidia con la dificultad de algunos hombres para aceptar esto. Además, por supuesto, cada equipo de agentes tiene sus cosas internas, sus relaciones, su forma de actuar, y esto se muestra solamente en la sala anexa a la de interrogatorios y en los pasillos, donde interaccionan entre sí, hablando del caso que tienen entre manos o de sus asuntos personales, todos ellos tratados de forma muy elegante, insinuadora, como punta de un iceberg que nunca se muestra. A parte de estos hechos comunes (localización, equipo, formato de obra de teatro) lo demás corre a cargo de cada parte de la serie, de cada país "organizador". A parte de la idolatrariación o del intento de enseñarnos siempre a unos policías que trabajan para servir y proteger, cosa que fastidia un poco, aunque no es oro todo lo que reluce; molesta también un poco que todas las agentes que comandan su grupo de interrogadores, sean muy atractivas.

Criminal (Reino Unido)

Sabido es y si no lo es, lo digo de nuevo, que tengo especial predilección por las series británicas. Su forma de presentar a los personajes, la clase que tienen a la hora de irlos mostrando lentamente, capítulo a capítulo, la opacidad de ciertos aspectos de la trama y de los protagonistas, el ritmo de esas series y otros elementos, lo refuerzan cada vez más: saben un montón. En la versión Criminal del Reino Unido, vemos a una mujer con mucho carácter (Katherine Kelly) que tiene que gestionar tres interrogatorios (tres capítulos) entre los egos de algunos de sus compañeros de trabajo: el asesinato de una adolescente, un caso de violencia de género y uno de inmigración ilegal, siendo el segundo seguramente el mejor de los tres capítulos. En el caso UK, las interpretaciones son muy meritorias, los personajes de los policías están bien encontrados y la relación entre ellos es deliciosa, por como está planteada, no por buena.

Criminal (España)

Tres capítulos más, que presentan sello propio: las discusiones de la jefa (Ema Suárez) con sus agentes en privado, la corrupción policial, la torpeza del sistema judicial, no nos deja demasiado bien. Los tres capítulos son interesantes pero la aparición del siempre magnífico Eduard Fernández como Carmelo, en el tercero, interpretando a un personaje digno de enmarcar, lo convierten en el mejor de todos. Sin embargo, creo que la elección de actores en esta versión es más que acertada y aunque el guión es algo más flojo que su homóloga británica, pone el nivel de las series españolas bastante arriba.

Criminal (Alemania)

La llegada a la oficina de una supervisora para ver qué sucede en esta unidad con múltiples zonas grises, es lo que caracteriza la versión germánica de la serie. En este caso, el primer capítulo (el del hombre prepotente, constructor y rico) y el tercero (la pareja de un asesino en serie), son muy buenos y la rivalidad entre la supervisora (Eva Meckbach) y el principal responsable de los interrogatorios (Sylvester Groth), con miradas frías y asesinas, está muy bien lograda. En mi opinión, los tres casos de Alemania son los que tienen una media de calidad más alta a nivel de guión y de estar bien presentados y buscados.

Criminal (Francia)

Con la más atractiva de todas las jefas atractivas (Margot Bancilhon), y ya he dicho que este es uno de los aspectos que me molesta algo de la serie, esa necesidad de emparejar poder femenino con belleza femenina; que es demasiado joven y poco experta para haber llegado a jefa y tienen que soportar constantemente que su equipo dude de ella; presenta otros tres capítulos, todos interesantes, en las que se mezcla el terrorismo con las agresiones a los colectivos LGTBI y las luchas de clases. El personaje del hombre que aspiraba a ser jefe (Laurent Lucas) y la indisciplina de la polémica agente que no puede frenar sus impulsos (Anne Azoulay) dan mucho color a la versión francesa, cuyos casos no son tan interesantes a mi modo de ver, pero el interior es mejor que en los otros países.

Esperando a ver si esto se quedará en tres capítulos por país, que parece que será así al menos esta temporada, ya que las tramas internas se resuelven, repito que la forma de estar planteada la serie me ha parecido muy interesante, poder hacer el contraste entre las diferentes policías mientras los elementos comunes juegan con las tramas entre una mezcla de mosca cojonera y pajarillo que canta cerca de nuestra ventana, le añade más gracia todavía y, sobre todo, esta puesta en escena de obra de teatro en la que imaginas el escenario dividido en dos: la sala de interrogatorios en el centro, la sala tras el cristal oscuro donde los agentes siguen el interrogatorio y se cuecen sus rivalidades y complicidades, a la izquierda y, a la derecha, el pasillo con el ascensor y la máquina de café, protagonistas secundarios y testigos del estrés y la frustración.