Dark (2 temporadas)

04.07.2019

Dark es una serie alemana, creada en 2017, que narra lo que ocurre en el pequeño pueblo de Winden, sede de una importante central nuclear y de una misteriosa cueva. A raíz de un hecho concreto, los diferentes personajes que conforman un grupo de familias se irá entrelazando de una forma cada vez más rocambolesca, todo alrededor del fenómeno de los viajes en el tiempo y sus consecuentes paradojas.

Hay que decir que en el inicio de la serie, los primeros capítulos, guarda una similitud sospechosa con la, para mí, sobrevalorada Stranger Things, en cuanto comienza con la desaparición de un niño en un bosque y todo lo que esto supone para una comunidad pequeña. Sin embargo, a medida que avanza, Dark va mostrando su personalidad y una complejidad mucho mayor que la serie que tanto se le parecía antes, con unos personajes más ricos y elaborados y una serie de subtramas que mantienen el filo del misterio en un nivel más alto. Además, si la segunda temporada de Stranger Things es exactamente lo mismo que la primera pero todo más y más grande, la segunda de Dark es una vuelta de tuerca tan complicada que ya no queda nada de aquel parecido inaugural.

El problema con Dark, pues, reside en el cómputo y en el resumen de estos dos factores: un principio demasiado parecido a Stranger Things y una continuación que, de tan compleja, roza los límites de la capacidad de procesamiento de quien la está viendo o, en este caso, mis límites. Durante algunos capítulos de la segunda temporada he tenido la sensación de estar totalmente perdido, de no entender de qué me estaban hablando, de creer que se estaba volviendo todo muy embrolloso, tanto que dudaba de si continuar viéndola. No obstante, en sus dos temporadas primeras (ya hay una tercera anunciada públicamente después del final abierto de la segunda) este producto germánico consigue mantenerte activo y engancharte. Creo que la forma en como se presentan las paradojas es una de las claves, siendo la primera la misma que se produce en Terminator (James Cameron, 1984): en ella un hombre es enviado al pasado para evitar que un robot mate a la madre del que será el líder de la resistencia contra las máquinas, se enamora de la madre y la deja embarazada; de manera que el líder de la resistencia nace porque él mismo ha enviado a uno de sus hombres al pasado, de forma que si no lo envía en el nuevo presente, no llegará a nacer. En Dark pasa algo muy parecido con Mikkel (Daan Lennard Liebrenz, el primer niño que desaparece en la serie) y Jonas (Louis Hoffman, la pieza clave de toda la paradoja).

Lo mejor, como decía, es la capacidad de embrollar la trama hasta límites insospechados, manteniendo la tensión de los conflictos secundarios, ir metiendo a todos los personajes en el intríngulis principal y, sobre todo, la forma en como la inmensa paradoja que se va formando, poco a poco se acaba entendiendo, quedándose uno, como espectador, con la necesidad de más. Ah, claro, y no es americana, así que todo lo que parecen tópicos (spoiler), dejan de serlo, capítulo tras capítulo.