Daybreak (1 temporada)

28.10.2019

En primer lugar y por si no queréis seguir leyendo después de esto, informaré de que tengo tendencia a que me guste tanto la literatura juvenil como el cine o las series juveniles. Esto es, aquellos productos culturales (y comerciales) destinados al público adolescente. Salvo excepciones, claro está, que no todo cabe en el mismo agujero, por ejemplo: 13 reasons why me pareció una tomadura de pelo.

El tráiler de Daybreak (creada por Aron Eli Coleite en 2019) ya te deja claro que es una historia adolescente, protagonizada y dirigida a este grupo de edad entre los 12 y los 18 años, uno abajo uno arriba. La serie narra la supervivencia de Josh Wheeler (Colin Ford) en un mundo posapocalíptico después de que la humanidad se destruya a sí misma. Pero este apocalipsis tiene una característica particular: han muerto todas las personas adultas y solamente quedan adolescentes. Me pregunto, primer hueco de la serie, dónde están los niños y niñas, en ningún momento se hace referencia a ello a pesar de que una de las protagonistas es una niña, Angelica (Alyvia Alin Lind). Josh sobrevive y vive para encontrar al amor de su vida, la chica de la que estaba enamorado cuando todo sucedió, llamada Sam Dean (Sophie Simnett). En esta búsqueda, Josh se irá encontrando con diferentes personajes, algunos se harán sus aliados y otros sus enemigos, todo ello en el mismo lugar, el pueblo de Glendale, California.

Si no habéis dejado de leer después del primer párrafo, ofendidos u ofendidas por el hecho de que no me gustara la muy exitosa 13 reasons why, os contaré ahora porque sí me ha gustado Daybreak. Hay una serie de razones, que no llegan a trece:

  • Josh. El personaje de Josh es original y consigue que sea diferente por el hecho de que no es diferente, es decir, es un tío completamente vulgar, normal. No es ni el niño que sufre bullying, ni el súper genio, ni un as de las artes marciales, ni el guapo de turno. Es un personaje que sería uno más en un instituto, pero se enamora de Sam y Sam se enamora de él. Y eso lo cambia todo.
  • Sam Dean. El personaje de la chica protagonista tiene una evolución, a mi modo de ver, tan bien hilvanada, tan sorprendente y tan cargada de mensaje que convierte a la chica popular del insti, a la guapa, a la superficial, en el más complejo de la serie y de muchos referentes juveniles anteriores. La escena con Josh en la piscina, el diálogo sobre el poliamor y sobre la libertad individual, me encanta. Los y las guionistas consiguen crear y romper tópicos con ella de una forma que no deja indiferente. Por lo menos a mí.
  • Angelica. La niña que sobrevivió. Aunque incurre en algunos tópicos, esta pequeña sociópata de mente avanzada tiene algunos de los mejores momentos de la serie y cae bien desde el momento cero, suponiendo una de las claves del punto 4.
  • Irreverencia. Daybreak tiene un punto irreverente que juega con la comedia negra y que hace que, todos los temas que toca, que son muchos, no sepas cómo tomártelos: ¿se están burlando? ¿lo están reivindicando? Escenas de violencia como el intento de Josh de cortarse la mano, la infancia de Angelica u otros elementos de la serie, están enfocados desde cierto descaro que roza la falta de respeto, a la vez que no lo hace.
  • Temas. Hablamos de una serie adolescente, así que salen una cantidad de temas relacionados con esta etapa de la vida importantes: la sexualidad, las drogas, la amistad, los referentes, el liderazgo, las redes sociales, el amor... La mayoría de ellos tratados, como decía en el punto anterior, con un punto de irreverencia. La homosexualidad, el feminismo, el capitalismo, la muerte, la educación americana, la inmigración, el racismo, los referentes adultos y la falta de los mismos, etcétera. No hay mensaje moral, no hay una lista de pros y contras, la serie se limita a mostrarlos desde el humor y caracterizado por los personajes que envuelven estos temas.
  • Internacional. El personaje masculino principal, Josh, es canadiense y la protagonista, Sam, es inglesa. Otro personaje clave es judío y otro es afroamericano y otro chino. Todos inmigrantes en América, presentado con cierta gracia, de forma sutil y sin decir nada al respecto, simplemente poniéndolo allí.
  • Flashbacks. Esta técnica que consiste en mostrar el pasado desde el presente, tiene la peculiaridad en Daybreak que los personajes interfieren en ellos, es decir, no es simplemente una muestra de lo que pasó, del origen de personajes y actos, sino que los protagonistas modifican e interactúan con las escenas del pasado. No sé si ya se hizo antes, supongo que sí, a mí me ha gustado este enfoque. Salvo el capítulo todo flashback (importantísimo aunque empieza algo lento) de la relación de Josh y Sam.

Para aspectos negativos, que evidentemente los hay, algunas lagunas como la antes mencionada de la no presencia ni explicación sobre qué ha pasado con los niños o el hecho de no tener en cuenta la radiación después de un ataque nuclear (lo cierto es que no dice que es nuclear, pero entonces, ¿solo con bombas normales acaba el mundo?) un poco de previsibilidad en algunos aspectos, por ejemplo se adivina rápido quien es el Barón (Matthew Broderick, ¿qué había sido de ti hasta ahora?) o cómo acabará Turbo (Cody Kearsley).

En resumen, Daybreak me ha parecido una muy buena apuesta de Netflix, que espero que no se estropee con una segunda temporada ida de olla (como ocurre con Happy! o con Dirk Gently's Holistic Detective Agency, ésta tiene una primera temporada sensacional y una segunda abominable), que sale de los tópicos y se ríe de ellos, que cumple con el cupo social y se ríe de él. Esperaré con cierta impaciencia, pues, ver como continúa después de un final que es algo inesperado pero que, siguiendo la coherencia de la serie, pues es muy coherente en todo su contenido y todo tiene una razón, no podía ser otro.