Doctor Who

19.10.2018

Hace cierto tiempo ya, cuando todavía no contaba en mi haber con ningún televisor inteligente (llamar inteligente a un televisor es como llamar veloz a un caracol) ni plataformas con series y películas, cuando todavía usaba el pirateo para ver series en streaming (que significa transmisión), me entró la curiosidad por una serie antológica (extraordinario, digno de ser destacado) de la BBC inglesa, y ya advierto que soy más de cosas inglesas que norteamericanas puestos a elegir anglosajones, llamada Doctor Who. Leí en algún lugar que se emitían nuevos capítulos después de un tiempo sin hacerlo de esta serie que llevaba muchos años y era como una especie de leyenda. Así que me conecté a alguna página pirata y empecé a ver capítulos de la primera temporada de las aventuras de este tipo excéntrico, encantador y sumamente inteligente (no como los televisores) que viaja en una cabina de policía británica que, ¡oh, sorpresa!, es más grande por dentro que por fuera, a través del tiempo y el espacio. Esta nave, con personalidad propia, es la TARDIS (Time And Relative Dimensions In Space; Tiempo y Dimensiones Relativas en el Espacio). El personaje, que afirma tener una edad cercana a los 2.000 años, se hace llamar a sí mismo Doctor y entonces la gente le pregunta: Doctor Who? Y es que hay que verla en versión original, como todo.

El Doctor Who (Christopher Eccleston) y Rose (Billie Piper)
El Doctor Who (Christopher Eccleston) y Rose (Billie Piper)

Lo cierto es que cuando empiezas a ver Doctor Who piensas: ¡oh, lord, que cosa más freaky! Pero te enganchas, te quedas allí viendo como este tipo y su acompañante, hasta ahora siempre femenina, acude a misiones de socorro en diferentes lugares del universo y en diferentes momentos de la historia, lucha contra robots o seres extraterrestres y va dejando huella por allí por dónde pasa. Y hay que decir que engancha a pesar de que, una vez vistas sus hasta ahora 10 temporadas (de la nueva versión), la primera es la peor. Y es la peor porque el actor que encarna al Doctor, Christopher Eccleston, no acaba de ponerse en el personaje, resulta ciertamente frío y además, su acompañante, Rose (Billie Piper), que viajará con el Doctor dos temporadas más, resulta en exceso florecilla, por decirlo de alguna manera, muy supedita al Doctor y de una personalidad bastante superficial. Pero en esta misma temporada ya conoces a los Dalek ("eliminar, destruir, aniquilar"), estos robots que dentro tienen a un ser viscoso y que son los seres más destructivos del universo (a pesar de lo lentos que van, de lo limitado de sus movimientos, que da a Doctor Who un enternecedor y encantador toque de serie B) y son también los enemigos mortales de la especie a la que pertenece el Doctor, aunque esto es algo que sabremos más adelante. La serie tiende también a viajar por la historia de la Gran Bretaña y a mezclar a personajes de su historia en los capítulos, como es el caso de Charles Dickens, por ejemplo. Poco a poco, también vamos conociendo cosas de la acompañante, a su familia y sus inquietudes. Y aparece el concepto de una villanía interestelar y misteriosa que se hace llamar Bad Wolf, que aparecerá en temporadas posteriores también. Por suerte, pronto empieza la temporada 2, y el cambio de Doctor lo mejora todo considerablemente.

El Doctor Who (David Tennant) y Martha Jones (Freema Agyeman)
El Doctor Who (David Tennant) y Martha Jones (Freema Agyeman)

Desde la segunda hasta la quinta temporada, será el escocés David Tennant (que más adelante protagonizará la magnífica Boradchurch y saldrá en la cuarta entrega de Harry Potter) quien dará verdadera personalidad al Doctor y aunque tiene un enfoque más serio del que tendrá con sus sustitutos posteriores, hace que se le coja bastante cariño y que la serie todavía guste más. Sin embargo sigue saliendo Rose, y además se va enamorando del Doctor en un amor imposible que él, sin embargo, corresponde un poco, para mí el fallo grande de estas dos temporadas hasta que cambiamos de acompañante. Rose desaparece y en su lugar encontramos a Martha Jones (Freema Agyeman), que todo sea dicho, tampoco cuaja demasiado. Pero aparecen en la segunda temporada los Cybermen, que aparecerán en todas, como los Dalek, unos seres cibernéticos que transforman a humanos en robots en una especie de intento de tener un ejército bestial con el que dominar el universo. Y en la tercera, con los dos mismos protagonistas, salen mis personajes malos favoritos, los Weeping Angels (ángeles llorones), unas estatuas que una vez las miras, ya no puedes dejar de hacerlo pues si pestañeas o miras atrás, se acercan a ti a pasos rápidos y, claro, te matan. En mi modesta opinión, la verdadera calidad de la serie, que a pesar de este toque de Serie B y de la excentricidad de todo, la tiene y en nivel pro, empieza aquí, a medida que avanza la tercera temporada.

El Doctor Who (David Tennant) y Donna Noble (Catherine Tate)
El Doctor Who (David Tennant) y Donna Noble (Catherine Tate)

En la cuarta, con un Tennant totalmente metido en el personaje, se va Martha Jones y aparece la actriz cómica Catrherine Tate en el papel de la algo demasiado histriónica Donna Noble (o quizá la histriónica es Tate). A pesar de que hay algo más de química, creo yo, de la que había n la tercera temporada y de que el toque cómico de la nueva acompañante ayuda a perfilar la parte también más cómica del Doctor, hasta ahora bastante comedido, creo que los encargados y encargadas de la producción vieron que sostener a Tate podía acabar resultando cargante y al igual que Agyeman, duró solamente una temporada, precisamente esta cuarta, última también de Tennant, que dejó el listón muy alto. Es gracias a esta cuarta temporada, si no me equivoco, que descubrimos mucho de la historia del Doctor, por ejemplo que su especie es la de los Time Lords (Señores del Tiempo), únicos capaces de dominar el continuo espacio-tiempo, que llevan casi toda su vida luchando contra los Dalek y que quedan muy pocos, de hecho se sospecha que el Doctor es el último hasta que, más adelante aparecerá the master (el Amo, todos con nombres rimbombantes y petulantes, pero que se adecuan a una raza que se considera a sí misma la más avanzada del universo) y más adelante todavía, aparecerá Missy (Señorita), otra Time Lord. Es en la cuarta temporada cuando se cierra el algo cansino tema de Rose, y el Doctor deja a una especie de clon o de doble con ella mientras él se va por el universo.

Los cambios de físico del Doctor se deben a que su especie tiene el don de regenerarse cuando están a punto de morir, son casi inmortales, sin serlo (por eso pongo el casi, obvio) y de vez en cuando su cuerpo envejece o sufren tantas heridas que la única forma de curarlos es una regeneración completa que incluye un cambio de cuerpo y de cara. El Doctor, por cierto, tiene dos corazones en lugar de uno. En sus peripecias lo acompaña un arma de lo más peculiar y aparentemente inútil, un destornillador sónico que en ocasiones no sirve para nada y en otras sirve para todo. La TARDIS, con los cambios del Doctor, también sufre cambios, su decorado cambia ligeramente y además vamos descubriendo cosas de ella: la cantidad de salas que tiene, que en realidad va un poco a su bola, que el Doctor no sabe todo lo que esconde, que pueden respirar o entender idiomas desconocidos y hablarlos gracias a su campo de extensión y bastantes cosas más. Como he dicho antes, la TARDIS es un personaje más y el Doctor tiene diálogos con ella, ambos se enfadan el uno con el otro, la nave le desobedece o le lleva a sitios a los que él no quiere ir. Es otro de los encantos de la serie. Poco a poco, también, vamos sabiendo que el Doctor es conocido en casi todos los confines del universo, que lo que hace es reparar grietas de tiempo que pueden causar paradojas o evitar cambios drásticos en la evolución del tiempo, a la vez que acudir a llamadas de socorro y se erige como protector de la Tierra, planeta muy codiciado por diferentes especies que insisten en intentar invadirla. Cuanto más avanza la serie, mejor resulta, o más enganchado estás, y lo que al principio podía parecer un poco ridículo (no nos engañemos, los robots son todos lentos y hablan siempre igual) va ganando en despertar al espectador un tipo de cariño, de afecto, hacia la serie.

El Doctor Who (Matt Smith) y Amy Pond (Karen Gillan)
El Doctor Who (Matt Smith) y Amy Pond (Karen Gillan)

Y si Tennant había dejado el listón alto, luego viene Matt Smith (tercer Doctor de esta nueva edición) y, si no lo supera, le iguala. Smith otorga al Doctor el toque cómico que necesitaba, le convierte en algo más excéntrico, más humano y cálido que hasta ahora y sienta la base para el Doctor que vendrá luego, en el sentido que da al personaje unos matices de personalidad suficientemente válidos para mantenerlos más allá. La quinta temporada, con Doctor nuevo, se presenta también con la que quizás es la mejor de las acompañantes que ha tenido el alienígena de dos corazones y mente brillante, una con quien hay un feeling realmente bueno, una protagonista con una personalidad independiente del Doctor, como si hasta esta quinta temporada hubieran estado dando palos de ciego y les pesara lo sucedido (y mal resuelto) con Rose. Aparece pues, Amy Pond (interpretada por Karen Gillan), con su novio enfermero que no entiende nada de lo que sucede y además lo hace muy bien, con un primer capítulo en el que es niña, el doctor le promete que volverá y lo hace veinte años más tarde, porque la TARDIS se equivoca y lo que él creía que eran diez minutos, son dos décadas. Además, Amy ha tenido que pasar por psicólogos toda su vida ya que nadie se cree su historia infantil de un viajero del tiempo que la rescata de un monstruo. Vuelven a salir personajes míticos como los Cybermen, los Dalek y los Weeping Angels más algunos capítulos en los que cada vez hay más presupuesto, más ganas por parte de los guionistas de convertir la serie en algo realmente serio a nivel de producción y guion. Añadiré además, que creo que a la BBC también le gustó la química entre Smith y Gillan y por eso repiten ambos tanto en la sexta temporada como en séptima. Esta quinta temporada ofrece uno de los mejores capítulos de la serie, aquel en que Amy se queda encerrada dentro de una caseta con un Ángel Llorón.

Amy (Karen Gillan), Doctor Who (Matt Smith), Rory (Arthur Darvill) y River Song (Alex Kingston)
Amy (Karen Gillan), Doctor Who (Matt Smith), Rory (Arthur Darvill) y River Song (Alex Kingston)

En la sexta, el novio de Amy se va incorporando a los viajes, en parte celoso de que ella esté tanto tiempo viajando con el Doctor, pero es normal, no solamente es un tipo encantador sino que lleva a sus acompañantes por todo el universo y por cualquier momento de la historia, las hace vivir guerras, grandes momentos, conocer extraterrestres, personajes históricos, ver el pasado y el futuro y, sí, los pone en peligro de muerte, pero como dicen casi todos estos acompañantes a partir de Amy Pond, el Doctor siempre aparece, siempre tiene un as en la manga, aunque en la mayoría de ocasiones ni él lo sabe y no hay plan de huida ni de defensa ni de nada. La sexta temporada tiene otra peculiaridad y es la aparición de un nuevo personaje clave: la esposa del Doctor. Pero no nos asustemos, River Song (por la actriz Alex Kingston, que ya no dejará este personaje), es la esposa, pero no cambia nada, salvo que gracias a ella y al diario que lleva consigo, vamos conociendo mucho más al Doctor, de dónde viene, por lo que ha pasado. River Song saldrá más veces, es una arqueóloga del espacio-tiempo y conoce un secreto que nadie más sabe: el verdadero nombre del Doctor. Es un personaje bien interpretado y, siempre en mi opinión, bien llevado y moderado, de forma que nunca roba protagonismo ni se hace pesada, incluso agradeces que de vez en cuando aparezca. Sin embargo, vemos que a cambio estamos perdiendo a Amy, pues su relación con Rory (su novio, interpretado por Arthur Darvill) cada vez es más tensa y ella tendrá que acabar eligiendo. A Rory, como no, le encanta viajar con el Doctor, pero es más clásico, menos aventurero y quiere una vida tranquila y convencional.

El Doctor Who, Amy, Rory y Clara
El Doctor Who, Amy, Rory y Clara

La séptima temporada no ofrece nada nuevo en especial. El Doctor sigue siendo Matt Smith, la acompañante sigue siendo Karen Gillan y Rory continúa con ellos. Ofrece sin embargo, la posibilidad -y esto apuntala lo que comentaba antes- de ir viendo a la acompañante más compleja hasta ahora, mejor construida, a través de su relación con Rory, el casi divorcio pues ella parece que elige viajar con el Doctor; sabemos más del Señor del Tiempo, vemos a los Dalek de nuevo y conocemos su historia y los Ángeles toman Manhattan. Pero perdón, sí ofrece una novedad: por primera vez la acompañante no aguanta toda la temporada, Amy se queda embarazada y deja al Doctor después de que su bebé acabe en grave peligro de muerte. Y aparece la nueva pareja, la segunda mejor hasta ahora para mí, la segura de sí misma y vehemente Clara (Jenna Coleman), después del séptimo episodio (imagino que esto de séptimo episodio de la séptima temporada es casualidad). Esta nueva pareja encaja también con el Doctor, aunque cuando se meten en su vida privada a mí no me encaja, allí es como mojigata y se enamora de un tipo sosísimo mientras ella es vivaz y lanzada, qué sabré yo del amor. En el capítulo The snowmen, entran en acción una serie de personajes, un trío (una mujer lagarto, un tipo que parece un dedo pulgar y una humana), que saldrán también más veces y configuran el puente para el cambio de Doctor que vendrá luego, en la octava temporada. La séptima, sin embargo y ahora que lo pienso, ofrece también un pequeño cambio, y es que la serie se consolida en una calidad de historias y guiones, deja del todo de ser algo excéntrico y freak (lo sigue siendo, pero ya no se presenta como tal, se lo creen todos que va en serio) y gana todavía más en calidad.

El Doctor Who (Peter Capaldi) y Clara (Jenna Coleman)
El Doctor Who (Peter Capaldi) y Clara (Jenna Coleman)

Y llegamos a la octava temporada y, con ello, al hasta ahora último doctor masculino. El más viejo y aunque he de reconocer que al principio se me hizo cuesta arriba Peter Capaldi, pronto el tipo consigue ganarse su posición de Doctor, todo un privilegio interpretarlo, dándole todavía más carisma y personalidad, rubricando así el trabajo efectuado por Tennant durante las temporadas 2, 3 y 4 y el efectuado por Smith en las 5, 6 y 7. Capaldi construye a un Doctor que mezcla la simpatía con la prepotencia, la excentricidad con la sobriedad y forma una muy buena pareja con su compañera Clara, casi tan buen rollo como daban el doctor anterior y su acompañante anterior, casi. Sin embargo, Clara se me acaba haciendo pesada pues su personaje fuera de la TARDIS deja de ser impulsivo e inteligente y se va volviendo relativamente cursi, algo recatado frente a un Doctor cada vez más impulsivo, irónico y de marcada personalidad.

Clara y el Doctor que interpreta Capaldi viajaran juntos también por la novena temporada, momento en que Clara elige la Tierra y empieza una intrigante décima temporada. En esta novena temporada, tanto la presencia de The Master como la de Missy son cada vez más influyentes y se va trazando una especie de trama continua y alternativa que incluye a los tres señores del tiempo con la aparición marcada también de River Song. Todo va de camino a la enigmática décima temporada. De la novena, que va ofreciendo destellos de la historia de los Señores del Tiempo, decir que me parece una bastante buena temporada, aunque brilla más quizá por Capaldi que por la historia.

Bill Potts (Pearl Mackie), el Doctor Who (Peter Capaldi) y Nardole (Matt Lucas)
Bill Potts (Pearl Mackie), el Doctor Who (Peter Capaldi) y Nardole (Matt Lucas)

En la décima el Doctor deja de ir con Clara y se cambia por Bill Potts (una agradable Pearl Mackie), en la que es la primera acompañante lesbiana (y lo remarco porque los guionistas lo remarcan casi en cada episodio) y además viene con ellos el simpático Nardole (Matt Lucas), otro extraterrestre de apariencia humana que ya aparece al final de la novena temporada y que parece tonto, pero no lo es. La décima temporada es enigmática ya que empieza con el Doctor trabajando en una universidad, dando clases a alumnos y alumnas que se quedan anonadados ante su conocimiento e inteligencia, y que en principio no puede viajar lejos porque se tiene que quedar a custodiar una misteriosa caja que guarda en un sótano. El contenido de la caja se nos revelará relativamente pronto y marca el suceder de algunos de los episodios finales. Capaldi y Mackie se compenetran bien, hacen buena pareja de viaje, pero tampoco es para tirar cohetes. Además, la décima temporada tiene tres episodios brillantes para mi gusto, que son los de la aparición de los Monjes y su invasión de la Tierra. Esta también se despide de todo, vamos viendo como el Doctor está a punto de regenerarse, como se cierran temas como el de los Time Lords, como Nardole se despide en un buen capítulo con los Cybermen, es un adiós digno de un digno último Doctor.

La undécima temporada, con una protagonista femenina (Jodie Whittaker), sin los Time Lord, con lo que parece que serán tres acompañantes y no solamente uno como siempre o dos como en la temporada diez, parece ser un cambio de orientación en algunos aspectos de la serie y ganas, las hay.