El amor no es suficiente

19.06.2019

Miércoles 19 de junio de 2019

No sé si debería existir un "carné de padres/madres", uno que te sacaras unos meses o semanas antes de decidir tener una criatura. Es un debate interno cuyos polos oscilan entre el sí, debería ser imprescindible atendiendo a algunas situaciones que he conocido por mi trabajo, hasta el no, es un derecho, una libertad, un hecho natural del ser humano. Trabajar en protección a la infancia me ha hecho ser testigo de algunas atrocidades, más las que las noticias de vez en cuando seleccionan y nos cuentan (el criterio de por qué cuentan unas y otras no sigue siendo un misterio para mí). He tenido que acudir a hospitales por niños que solo nacer desarrollan el síndrome de abstinencia, lidiar con padres y madres que habían maltratado física y/o psicológicamente a sus hijos/hijas o que habían abusado sexualmente de ellos/ellas. Algunos/as con un nivel cultural muy alto, otros/as no.

Perdonad, me está molestando mucho esto de poner masculino y femenino, así que ahora pondré más el femenino puesto que me referiré a personas, en general.

He conocido y tratado con personas con una incapacidad absoluta para cuidar de un bebé, o de sus hijas cuando dejan de ser un juguete (un bebé) para entrar en aquella edad en que lo importante no es simplemente poner talco, cambiar pañales y mecer en brazos sino que hay que educarlas. Pero una incapacidad tan grande, que pone la piel de gallina.

Todos los casos que he conocido, la mayoría de veces cuando ya habían ocurrido, otras antes de que ocurrieran (personalmente es lo peor, puesto que te da la sensación que podías haber hecho algo que lo impidiera), seguramente podrían haberse evitado si las cuidadoras hubieran tenido la atención de alguien guiándolas un poco, acompañando en la difícil tarea de educar. Como le dije una vez a una madre que lloraba durante una entrevista, diciendo "pero es que yo quiero mucho a mis hijos", usando una frase que no es mía: "el amor no es suficiente". Sería fantástico si gracias al amor que sientes por las personas que has concebido ya supieras cómo tratar con ellas, qué hacer cuando no paran de pedir, cuando hacen trastadas, cuando no te hacen caso, cuando hacen su trabajo de crecer. Sin embargo no es así. Como le dice Mafalda a su hermano Guille hablando de sus padres, "estos señores, antes de educarnos a nosotros, no habían educado a nadie". En una infinidad de ocasiones, a no ser que se tengan recursos personales (no hablo de los económicos, estos importan bien poco en el fondo) para cambiar las tornas, las personas educan siguiendo el modelo que han visto. Muchas maltratadoras habían sido maltratadas, muchas abusadoras habían sido abusadas. El ejemplo, entonces, no funciona como método de enseñanza si solamente se tiene uno.

En los Estados Unidos, cuando a una familia se le retira la custodia de su descendencia, para poder recuperarla tienen que asistir a una serie de cursos sobre la educación y el trato y más adelante demostrar que han entendido el concepto, que han asimilado una serie de conocimientos que les deberían permitir poder cambiar la forma en que cuidaban o, mejor dicho, descuidaban a sus criaturas. Aquí no, aquí se quita la custodia y entonces se tiene que hacer un trabajo con los profesionales, siguiendo una serie de pautas marcadas en entrevistas y visitas a domicilio relativamente espaciadas en el tiempo (por una discordancia entre el alto número de casos y el bajo número de profesionales) y que no permiten una valoración plena del estado de recuperación o de empoderamiento de esos padres y dilatan a menudo de forma peligrosa la estancia de los y las menores en centros de acogida o en familias de acogida (de las que hay muy pocas, por cierto). En un capítulo de The Simpsons, por una serie de incidentes les quitan la custodia a Homer y Marge y su prole es acogida por los Flanders (¡hola holita, vecino!). A pesar de querer mucho a sus padres, las dos hijas y el hijo ven como de repente nadie les infravalora, nadie les olvida o les desprecia, se les cuida, reciben muestras de amor incondicional, todo en ellos mejora. Pero sus padres son las otras, claro, que viven al lado. El sistema de familias de acogida, que permite a los niños y niñas ver que existen otros modelos de cuidado, mientras una serie de profesionales trabaja intensamente con la familia biológica, es lo ideal cuando es necesario separar a los hijos e hijas de las madres y padres y, en determinadas coyunturas esta separación es del todo inapelable, cuando no imperiosa.

Así que en este debate de si hace falta un carnet para ser padre o madre, quizá haya que aplicar la norma de derecho que dice que "todo el mundo es inocente hasta que se demuestre lo contrario" (eludo aquí entrar en detalles sobre cómo esto cada vez se salta más a la torera); y que este carnet solamente sea necesario en el caso de que se demuestre lo contrario, aunque entonces, pero no siempre, el daño ya esté hecho y al no poder volver atrás, lo que quede sea repararlo lo mejor posible.