El diccionario, libro de cabecera

12.07.2018

Una de las herramientas fundamentales y básicas para todo aquel que quiera escribir, es el diccionario. El de definiciones y el de sinónimos y antónimos. Este instrumento, que ahora usamos más por Internet que en formato impreso, debería estar siempre a nuestro lado, a mano. Una forma de ver por qué, es tomar cualquier texto nuestro y usando la aplicación del buscador en los procesadores de texto, mirar cuántas veces hemos escrito determinadas palabras y darnos cuenta, que nos pasará a menudo, que algunas las hemos puesto tan a menudo que molestan y demuestran que en ocasiones vamos haciendo sin valorar la riqueza de nuestro lenguaje, sea el castellano, el catalán o cualquier otro. Todas las palabras tienen sinónimos, ya sean literales o figurados. De manera que si podemos evitar poner la misma palabra en dos ocasiones en una frase, a no ser que se trate de un recurso literario, evitémoslo. Así la lectura se vuelve más ligera y enriquecemos nuestro vocabulario y, de paso, el del lector.

Los diccionarios, además, nos pueden ayudar a encontrar expresiones más acertadas, metáforas más conseguidas, gracias al hecho de buscar un poco, de encontrar aquella palabra concreta, aquella construcción más adecuada al estilo literario que tenemos y, aún diría más, lo más indicado para el tipo de lenguaje que usamos en cada relato o historia. No es lo mismo escribir para adolescentes que para adultos, ni tampoco es igual relatar desde un punto de vista culto que desde uno informal; no escribiremos similar si contamos un relato de terror o uno romántico. Es necesario ir hallando la forma precisa de vocabulario en cara texto. ¿Significa esto que tenemos que estar mirando y remirando cada una de las palabras que escribimos? No, a pesar de que hay autores y autoras que lo hacen, no significa esto. Quiere decir que hay que tenerlo presente y no olvidar qué es lo que estamos construyendo a base de palabras, de qué estamos hablando y a quién nos dirigimos.

Tampoco se trata de convertirse en un obsesivo del diccionario, esos párrafos que están llenos de palabras grandilocuentes que nadie entiende o los intentos de poner una serie de sinónimos continuados para demostrar cultura o vocabulario, cosa que se puede hacer puntualmente como recurso narrativo (Juan estaba cansado, extenuado, derrotado, exhausto...), puede resultar pedante y pesado. De igual modo, cuando no tenemos claro el significado de un término o si un sinónimo es o no el adecuado para lo que queremos contar, es importante revisar qué significado tiene en un diccionario. Confiar directamente que un sinónimo sirve para decir lo mismo que la palabra que queríamos poner puede hacer que acabemos diciendo lo que no pretendíamos o que no se entienda qué intentamos decir.

Como ejercicio, aunque parezca muy básico precisamente por eso es ilustrativo, propongo que vayamos al diccionario de sinónimos o a una web diccionario de sinónimos y busquemos, por ejemplo, la palabra interesante (Juan pensó que ella era una persona interesante).

interesante: atrayente, cautivador, sugestivo, atractivo, seductor, encantador.

Ahora tomamos uno de sus sinónimos: cautivador.

cautivador: seductor, atractivo, agradable, encantador, arrebatador, conquistador, enloquecedor.

Vaya, resulta que cautivador es sinónimo de interesante pero que interesante no es sinónimo de cautivador. ¿Cómo es eso? Pues porque depende del significado que queramos darle en cada momento i del contexto. Son dos palabras con significado distinto que funcionan como sinónimos solo en determinadas ocasiones. En la frase Juan pensó que ella era una persona interesante puede ser que esté diciendo que es cautivadora, pero puede ser que no. Vayamos al diccionario de definiciones.

Interesante: importante, atractivo. Que interesa.

Cautivador: que cautiva.

Interesar: tener interés en una persona o cosa. Importar. Inspirar interés o afecto en una persona.

Cautivar: aprisionar, privar de libertad. Atraer, ganarse a alguien. Ejercer una fuerte influencia en el ánimo por medio del atractivo físico o moral.

No significan lo mismo pero funcionan como sinónimos en expresiones concretas, siempre en contexto de lo que realmente queríamos decir cuando hemos pensado que aquello que describimos (una persona, una situación, un pensamiento, una emoción, un paisaje) es interesante.

Los sinónimos por si solos funcionan en contadas ocasiones, hace falta tener en consideración el contexto en que usamos un adjetivo, un adverbio, un verbo que tiene significados diversos o que tiene interpretaciones distintas. Mirar no es lo mismo que ver pero ambos son sinónimos. Por último, tener en cuenta también que no deberíamos usar un diccionario de sinónimos que no fuera de la lengua en la que estamos escribiendo (esto va referido a personas que, como yo, pueden escribir indistintamente en dos idiomas, o más). Si escribimos, por ejemplo, en castellano, usemos un diccionario en castellano aunque tengamos a mano el catalán o el inglés; ya que son lenguas distintas y aunque algunas entre ellas (el catalán y el castellano sin ir más lejos) tienen muchos, muchísimos rasgos en común, se rigen por unas normas propias y, por lo tanto, una palabra en un idioma tendrá unos sinónimos determinados, pero en el otro idioma habrá algunos iguales y otros que ni siquiera se considerarán sinónimos.