Zas, zas

23.08.2015

Miro, a través del cristal opaco, el paisaje que se extiende como una inmensa sábana de una cama por hacer. Olas de césped movidas por el viento, cuna de árboles con ojos que musican el aire del norte. Puntillismo multicolor en las flores que brotan entre las hebras verdes. Una línea irregular separa el cielo de las montañas, todas lejanas. Nubes como pintadas de niño en un gran mural azul claro. Y cruzándolo todo, cuchillo afilado de plata, el río. Espada ondulando al viento: zas, zas...

"Es la hora."

La humanidad se compone de bipolaridades: vencedores y vencidos, fuertes y débiles, sanos y enfermos... Todas las versiones intermedias son intentos de acercarse a los polos, grises que buscan el blanco, grises que buscan el negro. Ningún color, todos los colores. A pesar de cada matiz, millones y millones de espectros entre una gama y la otra, aquello que los separa es, en el fondo, una línea fina, a menudo invisible, zigzagueante. Espada ondulando al viento: zas, zas...

"¿Cómo se declara el acusado?"

Culpable. Para mis ojos y para los de los demás, para locos y cuerdos, amigos y enemigos. Culpable.

"Este juzgado le condena a ejecución por inyección letal."

El iris verde, con los párpados sujetos por invisibles hilos, se moverá loco entre la córnea blanca, buscando una escapatoria imposible. La minúscula punta de la mano metálica se me acercará con frialdad, lentamente. El sudor me escocerá dentro de los ojos. Una aguja fina a milímetros haciendo un sonido ensordecedor, no por escandalosos, sino por ir asociado al pánico. Igual que el perro de Pavlov salivaba, estímulo - respuesta. Al lado del brazo robótico, una luz también minúscula escrutará las venas de la córnea, cada vez más marcadas, y parecerá dudar sobre cuál de ellas pinchar. Como propietario del ojo chillaré, haré movimientos bruscos pero estaré atado en aquella silla de los condenados a muerte. Veré las siluetas de los testigos de la ejecución, todos dirán, como yo ahora: culpable. Y la aguja hará un zigzag, como la espada ondulante al viento con la que maté: zas, zas... culpable