Happy! (2 temporadas)

18.07.2019

Reconozco que empecé a mirar Happy! por la insistencia de la plataforma (la serie fue creada para SyFy, que tiene en su haber enormes fracasos comerciales y de crítica, pero también se emite en Netflix) de colocarla a primera vista de la pantalla, después de estar eludiéndola durante bastante tiempo. El argumento inicial de esta serie creada por Grant Morrison y Brian Taylor en 2017 no me motivaba demasiado: un expolicia convertido a asesino a sueldo, empieza a interactuar siguiendo la guía de un pequeño personaje imaginario, una especie de asno-unicornio alado. Imaginé al típico perdedor bebedor con un gran trauma familiar (separado, con hijos a los que no ve, que perdió el honor de la policía, etc...) y a un ser imaginario simpático y algo grosero. No he fallado del todo, pero he fallado bastante.

Happy! tiene de sorprendente sus excesos: es una serie violenta, brusca, en ocasiones hasta de cierto mal gusto con un derrame de vísceras y sangre que resulta en algunas ocasiones innecesario completamente. Tiene de sorprendente, en la primera temporada al menos, el personaje interpretado por Christopher Meloni, el expolicia Nick Sax, perdido en su alcoholismo y en un vendaval de incoherencias completo, un personaje caótico y con un punto ridículo que, si como decía, en la primera temporada resulta atractivo, cómico y dramático, rompiendo el tópico de este tipo de personajes pues no hay traumas, no hay todo lo que sale siempre en las series americanas, sí algunas cosas, pero las demás no; en la segunda temporada Meloni se pasa de histriónico, sus caras y sus despropósitos en ocasiones molestan y hacen que un personaje relativamente creíble deje de serlo de todo. Nick Sax es el protagonista absoluto de la serie, lo demás son secundarios que van pululando a su alrededor y algunos de ellos están muy bien creados y desarrollados: Sunny Shine, Smoothie y Blue, principalmente. Los personajes femeninos, a pesar de la evolución de la ex mujer de Sax (interpretada por Melina Senghore), sí son más superfluos y algo inconsistentes, salvando el de la niña, que lo borda (Bryce Lorenzo) por lo pequeña que es.

De la misma forma que la trama en la primera temporada se va complicando, pero de forma gradual y coherente; en la segunda temporada se repite algo que parece un mal endémico de algunas series de Netflix (como por ejemplo Dirk Gently o Dark), que se complican tanto que acaba por parecer que simplemente se hizo una segunda temporada por el éxito de la primera sin tener ningún rumbo ni idea de qué hacer. He de decir, que si en Dirk Gently esto no se cogía por ninguna parte y en Dark se salva por su contenido genérico, en Happy! hay una evolución a mejor de esta ida de olla de segunda temporada, aunque como todo el argumento en sí es bastante absurdo, no tengo ni idea de si una tercera puede ser la catástrofe definitiva o la salvación final.

Me olvidaba de hablar del personaje que da nombre a la serie, el burrito con cuerno azul llamado Happy (con la voz en su versión original de Patton Oswalt), un personaje que en la primera temporada está bien, pues saliendo de una mente infantil resulta adecuado, pero que su evolución cuando pasa a ser el amigo imaginario de Sax, aunque se intenta vincular al personaje estrella, también es una ida de olla y en algunas cosas cae en aquel punto en que lo absurdo resulta ridículo y además, pierde bastante el sentido de su existencia y la aparición de los amigos imaginarios "malvados" sobra completamente, así como la historia de sexo y amor con una de estas amigas imaginarias.

Resumiendo, la primera temporada de Happy! sorprende y eso hace que te enganches, te mantiene allí por esa mezcla entre humor negro y sadismo, entre la vulnerabilidad de la infancia y una adultez totalmente echada a perder, entre personajes secundarios muy atractivos y un Sax contenido; pero la segunda, con la sorpresa sobre la forma de mostrar la violencia ya dilucidada, esto resulta un extremo incluso grotesco; el argumento es un intento de mezclar cosas que no acaba de resultar y la evolución de los personajes se me ha hecho poco verosímil, todo tirando cada vez más hacia lo exagerado, hacia el exceso constante. Se le reconocen a esta segunda temporada algunas cosas bastante buenas, como la escena de lucha en la mansión de Sunny Shine hecha bailando o la mujer del mismo Shine (pero no cuela demasiado como Sax, bajo de forma y algo borrachuzo, acaba siempre con todos los enemigos que tiene delante, armados y preparados) y hay un giro de guión interesante hacia la parte final de la temporada. No sé si habrá tercera porque el final es bastante cerrado, pero se deja una rendija en la puerta. Mi recomendación, pues, es abrir el melón y si los primeros cortes no saben bien, que no os importe tirarlo a la basura.