He visto cosas que vosotros no creeríais

27.01.2020

He visto cosas que vosotros no creeríais...

Niños llorando por perder a padres que abusaban sexualmente de ellos, adolescentes que recibían palizas si no actuaban como soldados, madres que prostituían a sus hijos, síndromes de Munchausen en que hacían tragar monedas a una niña para que enfermara y luego cortaban los cables en los hospitales; he visto a madres decir a sus hijas que ojalá hubieran cerrado las piernas para que no nacieran; padres incapaces de besar a sus bebés; he visto a recién nacidos desarrollar el síndrome de abstinencia después de 9 meses drogados en la barriga de sus madres; a niños de dos años andando solos y sucios por las calles mientras sus padres dormían la mona o pasaban el mono; niñas pequeñas curándose solas las heridas causadas por el maltrato; padres con un nivel cultural y socioeconómico altísimo usar a sus hijos como armas contra sus madres; niñas pequeñas negándose a ver a sus progenitores en visitas concertadas, en espacios cerrados y controlados; niños lloranado porque era la tercera o cuarta vez que sus padres no se presentaban a verlos cuando tocaba. He visto a niños abandonados en gasolineras. He visto a madres y padres intoxicando con su discurso a adolescentes para confundirles; he visto a jóvenes que ayudaron a su madre a emparedar al padre, maltratador, en la habitación y guardar durante años el secreto del padre asesinado; a niñas con miedo al color rojo por la sangre que las salpicó mientras su padre mataba a su madre; a madres que abandonaban a sus hijos por una amor encontrado por Internet que no toleraba críos; a parejas de nivel cultural alto renunciar a sus hijos adoptados por haber tenido, al final, el ansiado hijo natural; a padres subir fotos de sus hijos desnudos a Internet para ganar dinero; a niñas con enfermedades mentales derivadas de horas y horas llorando, de bebés, sin que absolutamente nadie las atendiera; a hijas denunciar a sus madres por haberlas anulado como personas (gorda, inútil, estorbo, incordio, grano); a adolescentes morir de sobredosis; a niños ingresos por haber ingerido la cocaína que reposaba sobra la mesa frente al televisor; a padres huyendo en coche de la policía, drogados, con los niños en el asiento de atrás.

He visto cosas que vosotros no creeríais.

He visto abuelas tener que cuidar de sus nietos, ganándose el odio de sus hijos, porque quién tenía que cuidarlos no podía; tíos y tías haciéndose cargo de sobrinos o sobrinas que apenas conocen ya que sus hermanos y hermanas no pueden hacerse cargo; a padrastros y madrastras quedándose la guarda de sus hijastros o hijastras, por madres o padres biológicos desaparecidos; a niños de menos de 10 años cuidar de sus hermanos pequeños como si fueran sus padres y a otros arriesgarse a pedir ayuda mientras los padres se pegaban, o mientras maltrataban o abusaban de sus hermanos o hermanas, saliendo a la calle a gritar socorro, llamando a los vecinos. He visto a personas con disminución mental siendo capaces de hacer un sobre esfuerzo enorme para demostrar que sus familias no tenían razón y sí podían cuidar de sus hijos; a padres salir de la cárcel y luchar con valentía por los hijos a los que no conocían; a madres salir del alcoholismo y las drogas para no perder a sus hijas; a profesores y profesoras enfrentándose a gente que quería pegarles, por proteger a sus alumnos; a vecinos tirando puertas para ayudar a niños que gritaban mientras les pegaban; a menores muy menores capaces de cuidar de sí mismos porque nadie lo hacía; a padres tener que dejar a sus hijos en instituciones mentales porque ya no podían aguantar que volviera a pegarlos; a familias enteras protegiendo a niños que habían acogido de las amenazas de padres biológicos que les perseguían e insultaban; a personas cambiando de trabajo, de pueblo, de vida, para proteger a menores que no eran suyos ni les conocían hace poco; a educadores y educadoras de guarderías o centros actuar casi como héroes. A trabajadores y trabajadoras sociales recibiendo golpes y ataques por atender a quienes otros no sabían, no podían o no querían atender.

He visto cosas que vosotros no creeríais.