Hola, yo soy...

18.06.2019

Martes, 18 de junio de 2019

Hola, persona desconocida, me llamo M y soy... ¿Qué soy? Decir que soy persona es demasiado obvio, quizá, aunque realmente en una introducción de mí mismo, ser persona es lo que me caracteriza en primer lugar, más allá del hecho más obvio todavía de que soy humano. Suena entre pedante y tontaina, sin embargo. Me llamo M y soy persona. Soy una persona. O sin el determinante. Soy persona. Buena o mala ya es otro tema, entran en escena juicios de valores que podrían llevarnos demasiado tiempo, del que igual disponemos pero que no apetece gastar en esto. No ahora.

Bueno, soy persona. ¿Luego qué? No soporto presentarme con mi profesión, algo que mucha gente hace. Hola, me llamo Tal y soy arquitecto. ¿Y a mí qué? Si fuera EL arquitecto significaría que estoy esperando a uno, por ejemplo, de manera que sería un hecho relevante, pero en una presentación inicial decir tu profesión por delante de otras cosas no me gusta, te coloca como ser productivo dentro de un sistema en que si no estás en la rueda se te mira mal. Descarto la presentación con profesión o con estudios. Hola, me llamo M y soy estudiante de arquitectura. Ah, pues muy bien. Mientras no seas "estudiante de la universidad de la calle o de la vida", me trae sin cuidado, así de primeras. Si eres uno de los dos tipos (de la calle o de la vida), mejor sigamos cada uno por su camino y, si son el mismo, trazaré otro distinto en sentido contrario. Eso de la universidad de la calle se llevaba mucho por los ochenta, suena a yonqui que te sonríe con sus dientes jodidos mientras pica con el filtro del cigarrillo sobre una mesa sucia para prensarlo, cosa que es bastante tonta, también. Otra presentación que no soporto y que por suerte ya no está en boga, pero lo estuvo por las redes mucho tiempo, y sé que me estoy desviando pero es mi columna y llevo sus vértebras por dónde quiero, es aquella de "soy muy amigo de mis amigos". Joder, ¿de vedad? Vaya, suerte que no eres poco amigo de tus amigos, aunque eso explicaría que tengas tan pocos. Habría que ver si esos amigos de los que eres tan amigo te consideran muy amigo. Es cómo decir: "soy muy hijo de mi madre". Se puede ser amigo o buen amigo, incluso muy buen amigo o muy mal amigo, pero no muy amigo de tus amigos. Es infantil. Vete a estudiar a la universidad de la puta vida y vuelves, tete.

Tampoco me gusta presentarme destacando de dónde soy. Hola, me llamo M y soy de Barcelona. Si estás en un lugar en el que lo importante es lo internacional del evento o la pluralidad de lugares, vale, pero si no, es algo que solo me gusta decir si sale el tema o si preguntan de dónde soy. Además, mi acento catalán me delata. Fijémonos que si empezamos una conversación diciendo cuál es tu profesión y cuál tu ciudad de origen, en realidad no estás contando nada de ti, porque hay arquitectos majos y arquitectos imbéciles, barceloneses encantadores y barceloneses gilipollas. Evidentemente, si abres la presentación con "Me llamo Tal y soy gilipollas" pueden pasar dos cosas, o que caigas en gracia o que caigas en desgracia, no hay punto medio. Si la empiezas diciendo que eres majísimo y un encanto, caerás en desgracia automáticamente, la palanca que activa el resorte para salir despedido de la vida de los demás se activa sola. Así que eso queda descartado, lo de persona sigue en entredicho.

Podría comenzar con "Hola, me llamo M y soy padre". Depende de en qué situación tampoco importa demasiado, aunque creo que dice algo de ti, o no, porque hay padres que molan y padres que no molan nada. Pero nada de nada. Son características que más que determinar algo de ti determinan la sociedad en la que vives, como presentarse diciendo que eres gay o que eres hetero o bi o transgénero o... "Hola, me llamo Cual y soy esquizofrénico". No eres esquizofrénico, padeces esquizofrenia que es distinto. A los que dicen que son amigos de sus amigos o han estudiado en la universidad de la calle les padecemos los demás.

Pero está claro que es mejor presentarse y decir cosas como de qué trabajas o de dónde eres o si eres padre o madre o hermano que no dejar que te digan lo que eres los demás. Estoy harto de que me digan que no soy tonto, o que soy librecomprador o librepensador, o que yo lo valgo o que sé lo que quiero o que yo que sé. No, ellos no tienen ni puta idea de lo que soy, si no lo sé yo, panda de atontados.

Imaginemos que se me acerca una mujer en algún lugar y me presento así: "Hola, me llamo Talcual, soy muy amigo de mis amigos, he estudiado en la universidad de la vida con máster en la universidad de la calle, no soy padre, heterosexual, un poco capullo a veces y gilipollas en otras ocasiones, la mayor parte del tiempo un encanto y además soy librecomprador porque yo lo valgo."

Eso si no puedes contextualizar, es decir, no creo que quede del todo mal decir de dónde sales en plan: "Soy amigo de Tal" y si el Tal no es muy conocido en el contexto haces un gesto así, de mirar para allá, con la cabeza para situar a la otra persona. Pero imagina que no la sitúas y no tiene ni idea de quien es Tal aunque sea la fiesta de Tal (esa manía de algunos y algunas de ir a fiestas de desconocidos porque conocidos del de la fiesta les dicen que se pasen). Tal debería levantarse y decir que es su fiesta y que solamente él (o ella) decide quién viene o quien va a la fiesta.

Bueno, da igual, mejor lo dejamos en un: "Hola, me llamo M. ¿Qué tal?" y a ver qué fluye.