Joker

11.10.2019

Si alguien va a ver Joker esperando una película de acción al estilo de Batman, aunque con lo mucho que se ha hablado de este film lo veo difícil, que sepa que se equivoca. La acción aquí reside prácticamente de forma exclusiva en la psicología del personaje, en una mente enferma y torturada que avanza entre un bosque de espino y fango. Sin llegar a alejarse del todo de la historia del hombre murciélago, como el título indica, esta cinta gira únicamente alrededor de su archienemigo, protagonista absoluto y total y si no fuera por los guiños al Caballero Oscuro, podría funcionar perfectamente como cinta independiente de la saga.

Empezamos conociendo a un personaje triste de vida gris, Arthur Fleck, de profesión payaso de fiestas y animaciones, antiguo paciente del Arkham Asylum (el psiquiátrico para criminales enfermos mentales de Gotham), que vive cuidando a su madre enferma mientras aspira a convertirse en un cómico de éxito. Con una enfermedad que le hace reírse a carcajadas cuando está nervioso, Fleck deambula por las calles de esta ciudad de ficción perennemente doliente por su delincuencia, su suciedad y una enorme desigualdad social. En plena huelga de los servicios de recogida de basuras, el día a día de Fleck es del payaso triste y desconsolado al que no le pueden pasar más desgracias y que, lentamente, va enloqueciendo cada vez más, aturdido por las circunstancias, hasta el final por todos sabido.

La publicidad que nos ha llegado de la película se centra en el actor principal, un actor al que le encantan los personajes marginales y, para Joaquin Phoenix, este caramelo era irresistible pues Fleck es el colmo de la marginalidad. Las mejores interpretaciones de uno de los hermanos pequeños del fallecido River Phoenix, nacido en Puerto Rico, son las de personajes maltratados por la sociedad o incomprendidos por ésta como, por ejemplo, sus papeles en Her y sobretodo en The Master. Arthur Fleck es uno de estos, apartado de la sociedad por su enfermedad, despreciado por su condición social, condenado por una infancia terrible. Es cierto que el peso de la película cae en su mayor parte en Phoenix, pero no hay que desestimar para nada el guión de Joker (a cargo de Todd Phillips, también director y Scott Silver), que le dan un ritmo y una cadencia de vértigo invertido, es decir, todo pasa con mucha lentitud hacia un final inevitable, de tal manera que consiguen que durante las dos horas estés pendiente del momento del clic, del cambio, del instante en que Fleck deja de ser él mismo para convertirse en el Joker. No haré spoilers, pero creo que ese devenir lento y casi agónico de la transformación, es una de las mejores cosas de la película. También creo que es justo destacar la labor del director y de la fotografía, que le dan el carácter de melodrama poético, de tragedia al estilo más clásico (la escena del baile en las escaleras, la de la persecución en el metro, la visita de sus dos compañeros de trabajo al apartamento y otras me parecieron soberbias). Sí que criticaría de forma negativa el exceso de melodrama en el sentido de que la vida de Fleck no puede ser más desgraciada, como si los americanos necesitaran constantemente la justificación de la maldad.

A parte, volviendo al actor principal, Phoenix está magistral y si bien es cierto que en algunos momentos padece un poco de sobreactuación, podríamos "perdonar" eso por el hecho de que el Joker en sí ya es una sobreactuación pues es un personaje (en los cómics y en otras versiones del villano) histriónico, excesivo, un héroe romántico al fin y al cabo. Es inevitable, o al menos para mí, mirar hacia atrás a las interpretaciones de Jack Nicholson en el Batman de Tim Burton (Batman, 1989) o del también muerto demasiado joven Heath Ledger en el Batman de Christopher Nolan (The Dark Knight, 2008). Sin salir de esa figura esquizofrénica y torturada, cada uno de los tres ha aportado su parte, pero ninguno había podido dedicarle tanta atención y tiempo como Phoenix, pues siempre ha estado el Joker a la sombra de Batman. A parte de él, los demás personajes son secundarios, destacando a Robert de Niro que, lo siento, pero ya hace muchos años que ha dejado de ser un actor para ser siempre Robert de Niro. La escena de la entrevista también es para enmarcar.

Resumiendo, Joker es un homenaje a un villano, es un homenaje a tragedia y una crítica social impactante por el enfrentamiento de esa desigualdad social tan bruta, tan fría y en la necesidad de destacar en la sociedad del anonimato; es, como decía, una tragedia clásica adornada de poesía. Me repito, para que no parezca que es una película perfecta, en que falla el excesivo dramatismo y esa sensación de que Phoenix se pasa un poco de la raya en ocasiones. Destacar también que al final de todo, en el último gesto del Joker/Phoenix, hay un claro homenaje al Joker de Heath Ledger.

Quizá es que a mí siempre me han parecido mucho más atractivos los supervillanos que los superhéroes.