La gota que colmó un océano

28.11.2019

Imagino un océano hecho de las gotas que colmaron los vasos. Basto y salvaje, prácticamente innavegable, sin embargo no por eso traidor. Porque si algo caracteriza a la gota que colma el vaso, es nobleza. Precisamente es la gota que hace que todo se desmorone, la que no quiere ser una gota más, la que te hace ver que hasta aquí podíamos llegar, la que hace sacar lo que se estaba pudriendo por dentro. Todas nosotras (las personas) tenemos un tope, algunas un tope elástico que en ocasiones se extiende como un globo que da la sensación que no explotará nunca, que no pasa nada por hincharlo un poco más y que en ocasiones es como un globo de agua, que por mucho que soples no consigues inflar. Algunas tienen un vaso de chupito que se colma en seguida por defecto, otras tienen una jarra e incluso un garrafón. Pero como le gustaba decir a mi abuela, "mica en mica s'omple la pica" (refrán catalán, cuya versión en castellano, según el diccionario de refranes y frases hechas, sería: "poco a poco hila la vieja el copo").

Seguro que hay personas que piensan que a pesar de tener un vaso grande, se les ha colmado muchas veces y se ponen a culpar a la vida, a considerarse mártires de su paciencia y sueltan frases tan chachipirulis como "mira lo que he llegado a aguantar", pero eso es como gritarle a un niño: si siempre le gritas al final le da igual, se acostumbra. Las personas que constantemente hacen alarde de su paciencia cuando la pierden con frecuencia, están victimizándose y estoy convencido que le echan ellas más gotas al vaso para llenarlo antes o lo inclinan cuando nadie las mira para decir que se ha colmado o mojan los dedos y dejan algunas gotas por allí cerca. No, cuando el vaso se colma es por aquellos factores externos, que podemos controlar o no, que hacen que de golpe, al mirarnos, nos parezcamos idiotas a nosotros mismos, idiotas por haber dejado que se llenara tanto, por no haberle pedido al camarero que no querías más, que ya repetirías en todo caso, por no haber dicho el basta hasta que fue demasiado tarde. El problema es que entonces no solo se colma el vaso sino que encima tienes que secar lo mojado o poner otro vaso mientras esperas que quien ha colmado el primero lo seque, y pones el segundo vaso porque sabes que lo mojado no va a secarse solo y que quien tiene que secarlo tardará lo suyo. Te preguntas, indignado: ¿por qué tengo que limpiar yo, encima? Pues porque la gente que tiene un vaso muy grande no colman el de los demás, seguramente y aquí llega la confusión fundada por las malas personas de que aquellos que son demasiado buenas personas son tontos, "es tan buena persona que le toman el pelo", pero es que el problema no lo tiene la buena persona, lo tienen los que le toman el pelo por serlo, es como culpar a la mujer de ir demasiado provocativa o ir sola por la calle y por eso la agredieron. No me jodas.

En el fondo la gota que colma el vaso es precisamente la del "no me jodas". Habría que añadir lo de "no me jodas, te quedas sin vaso". Eso es el basta, te quito el vaso para que no puedas volver a colmarlo, no porque me haya vuelto mala persona sino porque una cosa es ser buena persona y la otra ser tonto. Y aunque a algunas personas, como acabo de escribir, les guste dar al bueno por tonto, son temas diferentes. Las personas tontas suelen ser buenas personas, pero las buenas personas no suelen ser tontas. Se han sentido como tontas y por eso se ha colmado el vaso, pero no lo son. Tienen fe en la gente, piensan que se puede cambiar a mejor, pues seguramente ellas lo han hecho, ellas han cedido o abdicado o negociado muchas veces y piensan que todo el mundo puede también. Pero no es así, las personas que tienden a colmar los vasos de las demás, sea uno o muchos vasos, o ya les va bien así (en cuyo caso son malas personas) o no son conscientes de ello (en cuyo caso son personas tontas). Una cosa es decir que no volverá a suceder sabiendo que es probable que vuelva a suceder y la otras es decirlo pensando que realmente no volverá a suceder, aunque luego hay accidentes.

Y oye, o lee, que todas las personas tienen derecho a cabrearse y acabar tirando el vaso al suelo y gritar: pues ahora lo limpias tú. Y si no quieren limpiarlo pues ya se cortarán las plantas de los pies cuando vuelvan por ahí, que volverán igual que el criminal siempre vuelve al lugar del crimen (aunque no sean conscientes de si fue un crimen), porque tú no volverás a pasar, porque ya llevas otro vaso para llenarlo en otros bares.

Me pregunto si el océano hecho de gotas que colmaron los vasos puede colmarse también, una última gota que colme un océano. El vaso de nuestro planeta deben ser los océanos y los mares y siguiendo como seguimos, un día se colmarán y lo inundarán todo. Y a ver quien lo friega luego.