La gran bonanza de las Antillas; Italo Calvino

07.08.2018

La gran bonanza de las Antillas es una recopilación de cuentos del autor italiano, que van de 1943 a 1984, incorporando pues 41 años de la vida del escritor, nacido en Cuba, de padres italianos y que bien pronto regresó al país de estos (contaba solo dos años al volver a Europa). Esta antología recopila cuentos que van de sus 20 a sus 61 años. Hay en ella diferentes géneros que nos dejan ver los pasos que ha ido dando el autor en su bibliografía, plagada de maravillas literarias como El barón rampante, Las cosmicómicas o Las ciudades invisibles, sin dejarnos Si una noche de invierno un viajero. Pero la bibliografía de Calvino es básicamente de cuentos, dónde cuenta con una cantidad importante de títulos, muy por encima de sus escasas 10 novelas, contando entre ellas los tres cuentos largos El vizconde demediado, El barón rampante y El caballero inexistente, que cómo digo son más relatos largos que novelas cortas. Calvino, a quién dedicaré un artículo especial en la Biblioteca, es para mí uno de los mejores escritores que ha dado el s. XX, que ha cultivado la prosa poética, la fantasía y el ensayo político, entre otros.


Autor: Italo Calvino (Santiago de las Vegas, la Habana, Cuba, 1923 - Siena, Italia, 1985) 

De esta edición: Tusquets Editores (Colección Andanzas), 1993

Volumen: 321 páginas

Género: Narrativa / Varios géneros

Título original: Prima che tu dica "Pronto"

Idioma original: italiano

Traducción al castellano: Aurora Bernárdez

"Las noches son espléndidas y los misiles atraviesan el cielo de verano." 


En La Gran Bonanza de las Antillas nos encontramos ante un elenco amplio de estilos, géneros y temáticas, con relatos que eran proyectos de novela inacabados y con cuentos que son metáforas de la situación política que vivía Italia en un momento determinado, puesto que Calvino publicaba algunos de sus relatos en diarios y semanarios de la península. Hay que destacar que estos precisamente, los de contenido político, son los más espesos y, para mí, menos interesantes de todo el libro, salvando quizá El collar de la reina y La gallina de la sección. En estos dos relatos, en los que aparecen los personajes de Pietro y Tommaso simbolizando la izquierda y la derecha ideológicas, se nos muestra una ficción acertada, con momentos hilarantes y otros casi caóticos, una muestra de la lucha por la riqueza y los recursos. A parte de este, muchos de los relatos que se adentran en la ficción sin trama trasfondo político y aquellos que no buscan la prosa poética, tienen una construcción casi perfecta.

Empezando desde el principio, como si estuviéramos asistiendo a la construcción como escritor de Calvino, el libro se estrena con El hombre que llamaba a Teresa, El relámpago y Pasarlo bien relatos muy cortos, entretenimientos del autor. Luego llegamos a Río seco, que ya deja caer chispas sobre el humor que ostentará Calvino en futuros relatos, y regresamos a lo que parecen ser ensayos de "cómo me gustaría escribir" en Conciencia, Solidaridad, La oveja negra y el para mí más ambicioso pero fallido Un inútil. Fallido en el sentido que es una narración que al terminarla uno se queda igual a pesar de presentar un personaje y un hecho curiosos. La experimentación del autor nacido en las afueras de La Habana no aparece solamente en estos inicios de su vida literaria, sino que es constante, es un autor que no tiene ningún problema en plantear toda una construcción narrativa a partir de algo en apariencia totalmente absurdo y construir a partir de ello un argumento sólido, aunque sea en base a diálogos extraños o reflexiones surrealistas.

Luego llega Amor lejos de casa, un bonito relato sobre una conversación entre dos amantes y las reflexiones de él sobre lo que ella significa, con momentos lúcidos, aquellos que ya aparecen en Calvino, sobretodo en la absolutamente magnífica Las ciudades invisibles, en las que la narrativa roza por fragmentos la poética.

"Otra de las capacidades narrativas de Italo Calvino es la de escribir sobre actos puramente cotidianos, quizá inspiradora -esta capacidad- de la obra de otros grandes descriptores de lo cotidiano como McEwan o Foster Wallace"

La tendencia a relatar escenas que rozan lo absurdo desde una gran capacidad narrativa aparece en Viento en la ciudad, el extraño viaje en tranvía con una conversación más que curiosa entre dos personajes que hablan de temas distintos. El mismo estilo, con una historia totalmente dispar se ve en Como un vuelo de patos, en las que un regimiento encuentra a un soldado herido, nadie sabe de qué bando ni en qué idioma habla, no sabe a favor o en contra de quién lucha. En estos dos cuentos, el estilo de Calvino, a mi modo de ver, no llega a la perfección de otros cuentos, es una aproximación, cómo decía anteriormente, una especie de ensayo para obras mayores, quizá. El humor de lo absurdo, que no el humor absurdo, se hace presente con fuerza en El regimiento extraviado, usándolo también como una clara manifestación antibélica de la estupidez que supone mantener ejércitos enormes en países en paz: como un estandarte de una civilización de por sí absurda, el regimiento desfila sin ton ni son por la ciudad. La misma denuncia pero desde otro punto de vista y con otro cáliz, la encontramos en Un general en la biblioteca, que viene después del paréntesis que no es del todo paréntesis de Ojos enemigos. Estos tres relatos no tienen la calidad de muchos de los del autor, pero se focalizan más en el momento político, en el papel del ejército y en las noticias que llegaban después de la posguerra (de la II Guerra Mundial) y los fantasmas que viajaban entonces por Europa.

Con El collar de la reina y La gallina de la sección llegamos, ahora sí, a un Calvino más pleno, más novelesco, con sus personajes de una Italia profunda en pleno desarrollo tecnológico en las industrias y las fábricas. El primero de estos dos relatos estaba pensado para novela, pero no alcanzó a serlo a pesar de tener muy buena pinta, pues es un retrato con diferentes protagonistas (entre ellos Pietro y Tommaso) alrededor de la pérdida de un collar y todos los que se lo van encontrando o lo están buscando. Tienen ya ambos la mezcla de humor y de depurada técnica literaria del italiano, escenas que podrían ser de una obra plenamente cómica con un deje tristón, una crítica social y humana. El planteamiento en sí de La gallina de la sección, explorando la miseria humana en medio de la necesidad productiva resulta hilarante, pero a la vez tiene un trasfondo amargo.

El cuento que da nombre a esta recopilación, como pasa con discos que llevan el título de una de las canciones, no es el mejor en cuanto a trama y además parece inacabado. La gran bonanza de las Antillas es, como el mismo autor explica después en un comentario, un relato que narra el momento político en Italia y la guerra fría, dos galeotes mirándose y amenazándose, armados, en medio de un océano en el que no se mueven las velas por falta de viento durante días. Literariamente es uno de los relatos más brillantes del libro, Calvino se recrea en la tensión del momento, pero también se queda el lector (al menos yo) con la sensación de que al texto le falta algo, quizá una trama más allá, quizá una exploración más a fondo.

La parte poética del autor se ve claramente con el texto siguiente: La tribu que mira al cielo, con un inicio brillante, por lo menos a mí me encanta. Este va seguido del tedioso y algo confuso relato con metáfora política Monólogo nocturno de un noble escocés y luego del reflexivo y curioso Un espléndido día de marzo, en la que uno de los conspiradores contra el César reflexiona sobre el acto que se dispone a cometer. Con La noche de los números, uno disfruta de la capacidad narrativa del autor, en los ojos de un niño que tiene que acompañar a su madre a limpiar cada noche unas oficinas, también de lo mejor de la antología.

"Calvino parece un escritor altamente dotado para lo absurdo y lo imposible"

La segunda parte, Cuentos y diálogos (1968-1984) comienza con el otra vez curioso, en el borde de lo absurdo y de lo imposible (de lo que Calvino parece ser un escritor altamente dotado), La memoria del mundo, muy recomendable y después otra crítica o sátira política en modo de ficción más clara que en relatos anteriores de la misma índole que es La decapitación de los jefes (¿cómo sería un gobierno si los elegidos supieran que a medida que van cumpliendo su mandato van siendo mutilados?). Seguidamente nos encontramos el que ya he dicho que es para mí el más brillante de todos los relatos: El incendio de la casa abominable, cuatro personajes aparecen calcinados en el incendio de una casa, y como un supuesto detective investiga a partir de ahí. Pero otra de las capacidades narrativas de Italo Calvino es la de escribir sobre actos puramente cotidianos, quizá inspiradora -esta capacidad- de la obra de otros grandes descriptores de lo cotidiano como Ian McEwan o Foster Wallace, capaces de convertir algo rutinario en un relato que atrapa y en el que se desarrolla un técnica narrativa envidiable, y esa capacidad aparece en todo su esplendor con La gasolinera.

Se hace aquí un punto de inflexión y llegan los primeros Diálogos, el primero de ellos empieza siendo francamente divertido, para reírse a carcajadas en algunos momentos, la entrevista de un presentador de televisión a un prehistórico con El hombre de Neanderthal, luego a mí se me hizo algo pesado, demasiado largo. El segundo diálogo, mucho más histórico, triste y que invita a la reflexión es Moctezuma y más adelante llegará el de Henry Ford, para mi gusto cansino y que repite demasiado algunos conceptos. Pero nos paramos, porque si a nivel estructural El incendio de la casa abominable es perfecto, si a nivel de capacidad narrativa lo es La gasolinera, seguramente el mejor relato de todos, el que aglutina el arte literario de Calvino, su capacidad poética, su potencia a la hora de lo cotidiano, su relato de imposibles y de hechos absurdos, es decir, repito el mejor relato de todos, es sin duda Antes de que respondas. Un hombre alejado de su mujer, pensando en todo lo que supone llamarla desde el hotel en el que está ahora. El don para la escritura de ficción de Calvino está aquí explotado en todos sus rincones, es un relato perfecto, con párrafos de una brillantez deslumbrante, una narración de esas que se leen con una media sonrisa en la boca, pensando "yo de mayor quiero escribir así".

La glaciación que viene después es un relato de un estilo parecido a otros anteriores, una escena simple y aparentemente anodina sirve al autor para desarrollar una reflexión interesante y convertir esa simpleza en algo complejo (un hombre que va a buscar hielo para la bebida de la chica a la que ha invitado a su piso), y se repite el estilo -y la clase- con La llamada del agua (lo que piensa un hombre en la ducha). Vuelve luego el Calvino profundo de la infancia italiana con El espejo, el blanco y luego un relato sobre mitología con La otra Eurídice. La parte novelesca reaparece en Las memorias de Casanova, un texto más largo que la mayoría y que pretendía ser novela también, en las que el autor reflexiona sobre el amor, los celos y la belleza con los ojos del mítico seductor, de forma depurada y con un estilo envidiable, sí, otra vez. Ya tocando al fin del libro, saltamos la excesivamente larga y algo pesada entrevista a Henry Ford, y nos vamos al extraño (cuando hablo de relatos extraños, me refiero a ese don de Calvino de hablar de algo que realmente no sabemos qué es, en ocasiones, o que es algo que uno piensa "cómo se puede construir un relato sobre esto"), con la historia de un personaje que se pasea con un mando a distancia intentando cambiar el mundo. Al final, dos relatos que podrían estar en Las cosmicómicas pues son exactamente el estilo de esa recopilación: La nada y lo poco y La implosión. (Si alguien no ha leído Las cosmicómicas, por favor, ya estáis tardando).

Cómo opinión final, decir que para mí leer a Calvino es básicamente un placer, un deleite absorber la capacidad narrativa, el estilo claro y preciso que se confiere a cada relato (aquí salvo los dos o tres primeros que no me han gustado mucho), la maestría para las palabras sin caer en la pedantería de otros y otras autores y autoras que creen que para escribir bien hay que poner muchas palabras diferentes y frases complicadas y rebuscadas; Calvino hace que cualquier tema pueda ser convertido en un relato de ficción, con reflexión incluida, con trama o sin ella, con humor o crítica social, y demuestra en muchos de sus cuentos que es uno de los más grandes escritores del siglo XX, desde lo absurdo o desde lo más profundo.

La Selva de Mar (Girona), 25 de julio de 2018