Los osos poliamorosos

07.02.2020

El poliamor es mantener una relación de forma estable con más de una persona a la vez, es decir, más de una relación de forma estable, dándose las dos o tres o las que sean al mismo tiempo y, esto es básico, sabiéndolo todas las partes y estando de acuerdo con ello. Ya hace tiempo que tengo claro que lo de la monogamia es cultural e impuesto, por lo tanto, es antinatural, a pesar de que le pueda salir natural a mucha gente pero esto se debe a que es algo que lleva mucho tiempo inculcado, ha pasado de generación en generación y ha ido calando. La intensidad con que este y otros conceptos se han establecido es mucha, de manera que es en parte razonable que se vea ahora, según quien lo mire, como lo natural.

El concepto de fidelidad y de monogamia lleva incluido el de pertinencia, el del supuesto romántico "you belong to me" de muchas canciones, con el que estoy en contra totalmente. Nadie pertenece a nadie por muchos anillos o papeles que unan a dos o más personas. Desde no hace demasiado tiempo, la noción de poliamor ha ido tomando fuerza y ganando impulso, o ganando impulso y por tanto tomando fuerza, no sé qué viene primero. Sobre todo, entre las mujeres. Al menos, todas las charlas, artículos, reportajes o conferencias sobre el tema van a cargo de mujeres. No es difícil, aunque igual es mentira, vincularlo con el auge necesario y que ha tardado demasiado del movimiento feminista. Y es que el concepto de permanencia al que va asociado el matrimonio y la monogamia sin matrimonio afecta principalmente a la mujer, puesto que es algo machista, de dominio del hombre sobre la mujer. La infidelidad, sin embargo, no tiene sexo ni género. Según las estadísticas más recientes que he encontrado, del 2018, una de cada tres personas en pareja afirma ser o haber sido infiel; en el caso de los hombres son 4 de cada diez y en el de las mujeres 3 de cada 10. Pero la cuestión es saber si todo el mundo dice la verdad, atendiendo a que es algo socialmente mal visto. Hay que valorar también, que 9 de cada 10 consideran que infidelidad es acostarse con una tercera persona, lo que hay hasta acostarse, no se considera como tal, excepto besarse (5 de cada 10).

Estadísticas aparte, que tampoco sé si sirven de mucho, considero fundamental como avance social y cultural que el poliamor vaya ganando terreno. Es difícil mantener relaciones poliamorosas cuando tenemos tan metido en la cabeza lo de que si estás conmigo estás conmigo y con nadie más, que mira que la frase es sencilla pero fea. Yo estoy en una fase poliamorosa ahora mismo, y esto no quiere decir ir de flor en flor, que nadie se confunda, son cosas distintas. Si en algún momento esto deja de ser viable, ya se verá, es decir cabrá tomar una decisión. Supongo que debe ser habitual que los sentimientos se desarrollen de forma más rápida en una de las relaciones que no en las otras y que entonces se nos plantee la duda de si sólo queremos dedicarnos a una persona, de quién nos estamos enamorando, y no a más. Esta misma habitualidad supongo que se da también en sentido contrario, que te encuentres con que la otra persona deje de estar de acuerdo con este poliamor, porque ha desarrollado hacia ti más sentimientos y de repente "compartirte" (otra vez como si fueras algo, como si pertenecieras a alguien) ya no apetece. La idea de pareja, familia, convivencia como estamento, formadora de esa cultura de que la familia es el núcleo de la sociedad, cuando se ha visto ya que el mismo fundamento de familia ya admite tantas excepciones que cabría plantearse si sería mejor dejar de considerarlo como válido y quizá entender como bases sociales a la personas, sea ésta como sea, y a la comunidad, esté ésta formada como esté.

Siguiendo lo que decía antes, la base de todo funcionamiento de relaciones poliamorosas es que desde el principio se establezca la condición, dando a todas las partes la posibilidad de elegir si están de acuerdo o no. Porque al igual que si no dices que eres homosexual se da por sentado, otra vez el precepto cultural, que eres heterosexual, si no dices que quieres una relación abierta, se da por sentado que la quieres siguiendo el canon monógamo. Haciendo una analogía que ahora me parece acertada pero igual no lo es, normalizar el poliamor tiene las mismas ventajas que legalizar algunas drogas, entre otras: evitaría la mayoría de conflictos parentales derivados de la infidelidad, ya que no sería infidelidad; inhabilitaría la presión que en ocasiones puede suponer pensar que estás infringiendo algo, liberaría la necesidad y la pulsión de sentirse atraído por otras personas y no tener que guardárselo; las mentiras y secretos, lo que en drogas sería el mercado negro, prácticamente desaparecerían; con el tiempo, la visión de los celos que tanto daño causan, sobre todo en personas inseguras, los controles, el machismo o la posesión en ambas partes de una pareja, heterosexual o no, también tenderían a desaparecer; el número de víctimas de la violencia de género, posiblemente, se reduciría, una vez establecido como normal tener más de una relación. Y por encima de todo, no hay engaño. Habría también que diferenciar poliamor de relación libre, pues hay diferencias que, quizá, trate en otra ocasión. Pero como digo muchas veces, qué sé yo de nada.