Maniac

04.10.2018

En estos tiempos en que como usuario de Netflix me planteo si soy yo que he subido el listón o son ellos que lo han bajado, se me ocurrió intentar de nuevo vincularme a una serie de corte dramático y con argumento continuado, yendo más allá de la maravillosa Monty Python's Flying Circus. Apareció entonces en la parrilla Maniac planteada como una miniserie y que habla de uno de mis temas favoritos, en principio, que son las enfermedades mentales (estudié psicología, quizá de ello me viene, o quizá me viene de antes y por eso estudié psicología, ya no me acuerdo). No me parecía especialmente atractivo que la protagonista femenina fuera Emma Stone, actriz que no me convenció para nada en La La Land, a pesar de que de esa película no me convenció nada, y desconozco del todo a Jonah Hill (luego vi que era el orondo secundario de Moneyball). No sabía tampoco que era un remake de la serie noruega del mismo nombre, de saberlo, me habría decantado por la versión europea que suele darme mejores garantías que nada norteamericano. Cosas mías.

Título original: Maniac

Año: 2018

Creada por: Cary Fukunaga, en base a la serie noruega del mismo nombre.

Intérpretes: Emma Stone, Jonah Hill, Justin Theroux, Sonaya Mizuno.


SINOPSIS

Un hombre con esquizofrenia y una mujer que ha desperdiciado su vida, adicta a un medicamento, se inscriben en un experimento farmacéutico para conseguir dinero (él) y más medicación (ella), consistente en probar la combinación de tres fármacos para combatir los traumas.


ARGUMENTO

Annie es una chica joven que vive una vida dedicada a tomar pastillas, fumar y pedir dinero a los demás, sin hacer nada productivo. Owen es miembro de una familia poderosa, padece esquizofrenia (ve a un hermano que no llegó a nacer) y tiene que declarar en un juicio, mintiendo, para salvar a su hermano de la cárcel. En estas, ambos encuentran un anuncio para ser cobayas en un experimento farmacéutico que sirve para combatir traumas pasados, donde pagan muy bien. Él, que vive en un mini apartamento y no quiere trabajar para su familia, lo hace por dinero; ella, porque uno de los medicamentos del experimento es la pastilla a la que es adicta y se le han terminado. El experimento está gobernado por un ordenador con I. A. y emociones, supervisado por unos científicos algo peculiares. Todo esto, sucede en un futuro cercano. A medida que el experimento avanza, Owen y Annie establecen una conexión entre ellos y se mueven por recuerdos, sueños y miedos, mientras fuera de sus mentes, los científicos luchan por conseguir que ésta vez, el experimento no falle y no sucedan los incidentes que ha habido anteriormente.


OPINIÓN

Maniac empieza bien. A pesar de que el personaje de Emma Stone es un cúmulo de tópicos (inadaptada, traumatizada, drogadicta, perdida, maleducada, manipuladora, incapaz de seguir las normas o de mantener un lugar de trabajo), ella lo borda bastante y a mí, como actriz, me ha convencido. El personaje de Owen, interpretado por Jonah Hill, está bastante más bien logrado, en el sentido de que a pesar de ser también algo tópico (hijo sin éxito de una familia de éxito, enamoradizo, soñador, momentos de psicosis que le resultan terriblemente reales, incomprendido, desafortunado) y de que al principio más que loco parece idiota, luego va calando. Ella está atrapada en sí misma, él está atrapado en su familia; ella tiene la presión de no tener nunca dinero, el de tener demasiado y ser presionado por su familia para que declare. Todos los miembros de la familia de Owen (el hermano repulsivo, el padre mafioso, la madre súper operada) resultan desagradables y hacen generar empatía con la situación del pobre loco.

Cómo decía, la serie empieza bien, a pesar de los tópicos, los actores calan y te genera intriga y ganas de continuar viéndola. Los dos protagonistas entran en el experimento y se encuentran unos laboratorios muy modernos y unas instrucciones que deben seguir a rajatabla durante tres días, en los que pasarán por tres pruebas con tres medicamentos distintos, en cada prueba entrarán en su memoria para encontrar los traumas, enfrentarse a ellos y superarlos. Pero algo ocurre y todo se va un poco al traste (no diré qué, ya lo veréis). Aparecen nuevos personajes que hacen el experimento todavía más excéntrico en cuanto a los científicos que lo llevan y entonces la serie hace algo raro, pero que empieza a ser habitual y fastidioso, por lo tanto habitualmente fastidioso o fastidiosamente habitual en series de Netflix: se les va la pinza. En la incursión en sus sueños y sus miedos, Owen y Annie se convierten en otras personas, tienen vidas paralelas en las que van apareciendo sus fantasmas y estas fantasías se conectan entre ellas, pero esto que se explica en cuatro o cinco capítulos en dos estaba resuelto. Si lo que se pretendía era hacer ver que Hill y Stone son buenos actores, vale, pero se estira el argumento de forma innecesaria y Maniac se parece entonces a estas series de capítulos sueltos que sirven para distraerte un domingo por la tarde, el argumento no engancha, no se le ve el sentido a estas nuevas vidas. El quid de la cuestión durante estos capítulos intermedios parece ser lo que ocurre en el laboratorio mientras los pacientes están en las máquinas que les hacen entrar en el subconsciente, los problemas técnicos y científicos, la relación entre el doctor James (quizá el personaje más logrado, interpretado por Justin Theroux) y la doctora Azumi (fría como el hielo, personaje algo artificioso y poco convincente).

Cuando la serie va tocando a su fin y a pesar de los problemas, los guionistas retoman el hilo y se empieza a ver de qué está sirviendo el experimento y como Annie y Owen se enfrentan a sus traumas, pero todo lo de en medio, en mi opinión, a pesar de ser entretenido, no aporta nada.

Netflix, que como decía al principio me está haciendo dudar, parece haber caído en un bucle haciendo un tipo de series basadas en guiones con trampa, pero con argumentos sumamente parecidos (Strange Things, Dark, The Rain, por ejemplo) y cuando no sabe cómo continuar decide que lo mejor es que se les vaya un poco la olla (Maniac es un ejemplo, pero la segunda temporada de Dirk Gentle es un ejemplo todavía más claro) y alargar el argumento con contenido cargante y vacío. En favor de Maniac, decir que los personajes evolucionan (todos salvo Azumi, quizá) y que el final, más allá de la resolución algo zarrapastrosa de la trama inicial, está bien encontrado. Ahora me gustará ver la serie original, la noruega, para ver qué han estropeado los norteamericanos esta vez y si la serie tenía potencial o, simplemente, el original ya era flojo y por lo tanto la copia no podía ser mejor.