Oh, patria

10.06.2019

Lunes, 10 de junio de 2019

La patria. ¿Qué es la patria? Según el diccionario: tierra natal o adoptiva ordenada como nación o país, a la que se pertenece por vínculos afectivos, históricos o jurídicos.

La patria es también aquello que invocado cuando alguien toca el orgullo de ser de un lugar, de una manera. Hemos nacido en un país, en un lugar, por el azar y la suerte. Nadie ha elegido el sitio en el que ha sido dado a luz. Sí se puede elegir el sentido de pertenencia a un territorio, a un país, a un estado, a una nación, que son cosas diferentes. El territorio es un pedazo de superficie de tierra marcada geográfica, administrativa o políticamente; un país es un territorio que forma una unidad política, geográfica y cultural; un estado es el cuerpo político de una nación; una nación es la entidad jurídica y política formada por el conjunto de los habitantes de un país regido por el mismo gobierno. Todo se mezcla, pero no es lo mismo. Pero aquí hablo de patria y de patriotismo, que es el "amor a la patria", y un patriota es la persona que ama a su patria y que, teóricamente, puesto que la ama, quiere su bien. Como con las personas, si amas a alguien, quieres que esté bien, lo mejor para esa persona aunque eso comporte, en ocasiones, que en consecuencia tú no estés tan bien.

La versión chunga de la patria y el patriotismo es la mala interpretación de eso, tomando a la patria como algo superior a las personas que la forman, como un ente propio que sin gente, también existiría. He visto muchas veces pintada en muros la frase: un patriota, un idiota. En cierta medida, estoy de acuerdo con esta sentencia, en el sentido que defender con uñas y dientes algo que te ha venido por azar, algo que, todo hay que decirlo, es impuesto y forma parte de mear en un árbol para marcar territorio, no deja de ser relativamente absurdo. Antes de escribir esto, me he estado documentando un poco sobre la evolución del concepto de la patria, y aunque viene del latín y tiene su raíz en "familia" y "clan", ha sufrido con el tiempo una distorsión curiosa, vinculada con el poder. Durante la edad mediana y feudal, el término se vinculó de forma totalmente interesada con el amor, no al territorio, sino al rey o señor de cada tierra, y comportaba una serie de obligaciones para con éste. Más llamativo resulta observar que el término "patria" tomó todavía más fuerza durante los periodos de guerra, que es cuando se la invoca por encima de todas las cosas, como algo a defender, generando un sentimiento algo falso y distorsionado de pertenencia y de cierto vasallaje y servilismo: tienes que servir a tu patria, ve a la guerra y defiéndela. Esto cobra más fuerza todavía cuando la guerra ha sido civil, y más aún si se debía a una guerra de sucesión, en la que entonces ambos bandos invocan al patriotismo como defensa de sus intereses. Pero, si los dos invocan a la patria, ¿es que hay patrias distintas dentro de una misma? No, lo que hay son diferentes conceptos de patria.

Actualmente, con el siglo XXI entrado ya en la parte final de su adolescencia, el concepto patria está totalmente sacado de contexto. No se defiende a una patria, se defiende a una bandera, a un concepto ideológico, político y también a uno visceral. En España esto se ha vivido de forma aumentada. El franquismo se consideraba a sí mismo patriota, se defendía a España, si no eras de los suyos, eras un enemigo de la patria. Acabado el franquismo (acabado a nivel de que Franco había muerto, pero 40 años después sigue vivo), el patriotismo distorsionado de una parte de España se centró en el País Vasco, en la ETA. Disuelta la ETA, con la salida del armario del independentismo (que ha existido siempre, no es algo de hace diez años, solo hay que recurrir un poco a la historia), el patriotismo mal entendido se ha volcado en Cataluña. Tanto por aquellos que defienden la patria española como para los que defienden la patria catalana. Esto demuestra que la concepción de patria necesita siempre un enemigo o, de no tenerlo, carece de sentido. Ha habido, a partir del 1 de octubre de 2017, otra salida del armario: la del fascismo, que también ha existido siempre, pero ha encontrado en el independentismo catalán un enemigo cojonudo porque lo que defiende es que una parte del territorio, que tiene identidad, cultura y lengua propia, se separe del otro, con su identidad, cultura y lengua propia también, ambas vinculadas por siglos de historia conjunta. Así, ha vuelto a renacer el concepto de que la patria no se toca. Pero reflexionemos un poco antes de sacar las vísceras, sobre lo que ponía al principio del significado de patria y patriotismo. Si ser un patriota es amar a la patria, ¿cómo puedes defender la patria atacando sin piedad a una parte de ella?

Dicen que amar es dejar marchar. Más allá de si es la mayoría de Cataluña o del País Vasco la que quiera irse o no, más allá de si yo tengo que defender a mi patria en una supuesta guerra en la que me han metido los políticos, por ejemplo, creo que el concepto de patria que manifiesta cierta parte del nacionalismo, lo único que hace es atacar a esta patria, y pretender que alguien ame a quien le ataca, que le ame por la fuerza o por los cojones, no deja de ser una demostración de que sí, de que cierto patriota, cierto idiota.