Ozark (3 temporadas)

20.05.2020

Recomendada por un amigo mientras estaba viendo otra serie, Ozark era una de aquellas series que pasas de largo porque algo en ella no te atrae, pero decidí finalmente sucumbir y me puse a verla. El primer capítulo es brutal, tanto que te hace querer ver el segundo inmediatamente.

Ozark explica la historia de la familia Byrde, formada por Marty (aceptable Jason Bateman), Wendy (soberbia Laura Linney) y sus hijos adolescentes Charlotte (Sofia Hublitz) i Jonah (Skylar Gaertner), a partir del momento en que el socio de Marty en una empresa de asesoría financiera es pillado robando dinero de un cartel de la droga mexicano para quien blanqueaba dinero. Para salvar el pellejo, Marty inventa ante el cartel una estrategia para blanquear todavía más dinero que supone abandonar Chicago e instalarse en el lago Ozark, en Missouri, decisión que disgusta a su familia pero que supone un nuevo comienzo, pero con algunos fantasmas que, como todos los fantasmas, viajaran con ellos.

Las tramas son diversas: la relación de pareja entre Marty y Wendy, la adaptación de los hijos acostumbrados a la gran ciudad, los personajes "paletos" de pueblo del lago y, sobre todo, el acoso constante del cartel mexicano sobre la familia y su intento de conseguir lo prometido: blanquear mucho dinero para evitar que se los carguen. Aparecen ya en la primera temporada una serie de personajes secundarios muy bien logrados: la familia Snell, la familia Langmore, el agente del FBI Petti, Rachel y el imprevisible habitante del sótano: Buddy. Todos los personajes, de una forma u otra, se irán entrelazando, las tramas de mezclarán en algún momento, pues los Ozark son un mundo pequeño.

El problema principal de Ozark (empecemos hablando de las malas noticias), es que después del altísimo nivel del primer capítulo, toda la primera temporada baja de ritmo y se mantiene luego en un plano diferente que, si bien es cierto que es de constante tensión, no llega a ningún clímax potente que te devuelva la adrenalina del primer episodio, cosa que influye negativamente en la percepción de la serie. Otro aspecto negativo, en mi opinión, es que la segunda temporada tiene un final magnífico y la serie podría perfectamente haberse cerrado aquí, pero tiene una tercera y tendrá una cuarta, y aunque la tercera es buena, tiene también elementos que parecen puestos ahí simplemente para alargar el chicle, cosa que me hace pensar que en ocasiones si puedes contarlo de forma corta, mejor que de forma larga.

Ni entre lo bueno ni lo malo se encuentra Jason Bateman, un actor relativamente inexpresivo que ya es conocido del mundo de las series por alguna otra también de unas cuantas temporadas. Bateman se pone en diferentes ocasiones también en el papel de director de algunos capítulos y a pesar de que su personaje, Marty Byrde, es el eje central de toda la serie (con permiso de Laura Lynney), la inexpresividad o la expresividad entre cómica y trágica de Bateman hace que sea difícil conectar y, básicamente, acabar de pillar de qué palo va Byrde. ¿Es un tipo listo y bueno metido en un berenjenal? ¿Es un hijo de puta sin escrúpulos que disimula muy bien? No creo, aunque lo he dudado a lo largo de las tres temporadas, que la ambigüedad esté hecha adrede, que Marty Byrde no te caiga ni bien ni mal después de 30 capítulos (10 por temporada) creo que es un problema y creo que parte de la culpa es de la interpretación poco convencida del actor protagonista. A su lado además, tiene a una actriz magnífica en una madurez interpretativa brutal, con un personaje que evoluciona mucho más que el de su marido y con una carga dramática mucho más potente (desde el capítulo 1 hasta una tercera temporada en la que la presencia de su hermano es como un potenciador de sabor, después de una segunda en la que gana protagonismo y se va transformando hasta la magnífica foto final, literalmente).

Entre los aspectos positivos, que son más que los negativos o no habría visto las tres temporadas, a pesar de que tengo que decir que he ido despacio y en ocasiones con pocas ganas, por aquello del ritmo algo errático, están, como he dicho antes, los personajes secundarios, el miedo constante de los Byrde de morir a manos de cartel, la lucha con los Snell, fascinantes, la mezcla de la mafia de Kansas que nos recuerda, o me recuerda, a Hoffa. El lío entre todas las mafias, con los Byrde en medio, el conflicto matrimonial que se va matizando, unos hijos metidos en la situación familiar, la persecución de un agente del FBI más perturbado que los propios narcos, Ruth, Rachel, Wyatt... hacen que uno tenga ganas de seguir mirando, de ver cómo lo harán los Byrde para no acabar muriendo tiroteados en un aparcamiento. La trama más interesante es, a mi parecer, una no trama directamente y es la duda constante sobre si los Byrde (Wendy y Marty, los hijos está claro) son buena gente o no, pues el dilema sobre qué o quién es Marty se extiende a la pareja, a sus decisiones cuestionables justificadas en pro de la supervivencia de la familia, incluso cuando ésta está internamente destruida.

Creo, concluyendo, que Ozark es una serie interesante por esta dicotomía entre el bien y el mal que plantea, entre lo éticamente correcto y lo incorrecto, entre lo individual y lo colectivo, entre el fin y los medios.