La relación entre personajes y el tiempo narrativo

28.06.2018

Un aspecto importante antes de empezar a escribir es definir cuál es la relación que tienen los diferentes personajes de la historia entre sí y marcar la transformación de dicha relación. Hace falta que estos cambios tengan una correlación directa no solamente con la trama, sino con la evolución de cada uno de los personajes. Podemos establecer conexiones muy básicas definidas únicamente por un par de adjetivos (odio ancestral, amor platónico, conocidos y rivales, por ejemplo) o podemos desarrollarlo de forma más compleja.

Hay muchos tipos de relaciones entre personajes, a veces son relaciones directas y otras son indirectas, pero no podemos crear en nuestra historia dos o más protagonistas que no tengan absolutamente ninguna relación. La trama, alguno de sus aspectos, otros personajes secundarios, el azar, el destino, el tiempo, un objetivo o cualquier cosa debe de unirles. No hay personajes independientes, aunque a veces lo parezca, algo tienen que les acaba uniendo a los demás, a pesar de que nunca lleguen a encontrarse. Les une pues, como mínimo, algún aspecto de la trama.

Lo más habitual es que a lo largo de la historia los protagonistas creen relaciones nuevas, a veces simbióticas, ya sean de amor, amistad o enemistad o como elementos complementarios de una historia, que devienen piezas de un puzle en el que todas son indispensables.

Vamos a clasificar ahora las relaciones entre personajes basándonos en la línea temporal de nuestra historia, de nuestro relato. 

Relaciones pasadas

Si la relación del protagonista con otro personaje es solamente en referencia al pasado, es decir, esta relación no aparece en el presente, quiere decir que este otro personaje no es un protagonista directo, no aparece físicamente en la historia. Sin embargo, se cuenta la relación del protagonista con este personaje para dar a conocer algo importante del personaje principal, dejando claro, de alguna forma, qué importancia ha tenido en su vida y en sus acciones y decisiones actuales. Si la relación es intrascendente no es necesario explicarla, porque llenar al lector con datos irrelevantes (no solo respecto a los personajes sino que esto también es válido en cuanto a acciones o hechos) que no informan más que de una anécdota que no influye en nada, es meter paja y acaba resultando pesada y obstruye en la construcción del protagonista. Las relaciones pasadas que explicamos tienen que haber marcado de alguna manera a nuestro protagonista, han de servir de ejemplo por cómo se comporta ahora, durante el relato, respecto a otras relaciones parecidas o por cómo no lo hace y por qué reacciona de determinada forma frente a situaciones que le llevan recuerdos, miedos o sueños de ese pasado.

Relaciones pasadas y presentes

En el caso que una relación ya venga del pasado, de antes de empezar nuestra trama, puede ser que se retome de nuevo debido a acontecimientos del presente que estamos narrando (le llamaremos presente aunque lo escribamos en pretérito) o que esta relación simplemente continúe. En ambos casos, la relación del pasado tiene que ser diferente de la actual, a pesar de que puede empezar siendo igual e ir modificándose a medida que la historia avanza y que nuestros personajes evolucionan. Debemos saber también por qué se retoma una relación si había estado rota y por qué se rompió entonces. El factor que rompiera esta relación en un pasado ya es un elemento que hace evolucionar la relación en el presente y, evidentemente, el conflicto actual hará que los dos personajes se replanteen la relación que tenían y se formulen en más de una ocasión la que tienen ahora. La actual puede servir para fortalecer un vínculo antiguo, rehacerlo, romperlo o acabar por destrozar lo que ya estaba roto. La relación, pues, debe mutar; pueden pasar de conocidos a amigos, de amigos a enemigos, de amigos a amantes, de amantes a enemigos, de enemigos a conocidos, de maestro y alumno a rivales y una larga lista de ejemplos. Una relación que siempre sea igual no está justificada, podemos justificar en cambio elementos que cuestionan esta relación y que se mantienen: la lealtad en una amistad fuerte o un amor no resuelto que dura muchos años, pero tienen que surgir elementos que modifiquen el grado de la relación y que la pongan en crisis (entendiendo crisis como una situación difícil la resolución de la cual implica un cambio en el protagonista o protagonistas). Dicha relación, sin embargo, acabará con la trama, con una despedida, una muerte o algo así, ya que es una relación solamente de pasado y de presente.

Relaciones pasadas y futuras

Es poco habitual, pero el conflicto puede haer que el protagonista, que viene de una historia pasada, se replantee revivir o recuperar una relación de ese pasado en un futuro, y se lo replantee en el presente, pero en este presente la relación no existe. Una relación que se rompió y ahora el protagonista, con lo que le está sucediendo, piensa que debería recuperar. En este caso, el pasado debe de estar muy presente para justificar este deseo de futuro. En conclusión de lo que ha sucedido, como aprendizaje, el protagonista decide volver a ver al viejo amigo perdido o luchar de nuevo por un amor imposible. Tenemos entonces que meter este pasado en el pensamiento y sentimientos del protagonista a menudo, o no tendría sentido. Con mucha frecuencia el pasado es el desencadenante de la trama presente y el futuro (recuperar lo perdido) puede ser la misión del protagonista. Una historia puede empezar con una pareja separada y nuestro o nuestra protagonista no puede quitarse de la cabeza la forma en que se separaron y la trama desarrolla todo lo que hace para volver a ver a su expareja, sin que la persona de quien se separó aparezca más que en el pensamiento del protagonista.

Relaciones de presente

En la mayoría de novelas y de relatos, se cuentan historias en las que los protagonistas se conocen durante la trama, básicamente al inicio. Igual que en las relaciones que vienen de antes, el principio de ésta no puede ser el mismo que el final y tiene que darse una crisis. (es importante recordar que una crisis no implica un hecho negativo, puede ser algo que refuerze una amistad o algo que haga ver a los protagonistas, por ejemplo, lo enamorados que están). La gente no se convierte en amigos de la noche a la mañana ni se enamora en un abrir y cerrar de ojos ni se convierten en enemigos con un chasquido de dedos. Los sucesos de la trama, la forma de afrontar los conflictos hará que estas dos o más personas que se acaban de conocer se acerquen o se distancien. Del mismo modo que no es efectivo ni necesario explicar relaciones pasadas que no conducen a nada, tampoco lo es llenar páginas o párrafos con relaciones presentes que se desvanecen sin más. Podemos escribir escenas de conversaciones entre dos o más personajes, pero o bien sirven par hacer avanzar la trama (el detective hablando con el forense, un chico amanezado de muerte pidiendo ayuda a un vagabundo) o bien sirven para que avance la relación, hacia donde sea. Una novela o un relato largo pueden tener muchos personajes de tercer o cuarto orden que aportan cada uno su granito de arena. Si no aportan nada es que no son necesarios y si no lo son pueden incluso llegar a molestar, a dar la sensación de que el autor o la autora se los podían haner ahorrado. Así pues, todo lo nuevo que nace gracias a la trama o al conflicto de nuestra historia, o aporta algo a la tama o enriquece al personaje o a las relaciones entre personajes. Sino, es que sobra.

Relaciones presentes y futuras

Al acabar una historia, si ha habido relaciones importantes entre personajes destacados, no podemos matar esta relación sin explicar qué sucede después a no ser que sean relaciones sin futuro, esto es, solo de presente (ya comentadas más arriba). En las relaciones de presente y de futuro es necesario contar si los personajes seguiran siendo amigos en un futuro, si la pareja tiene futuro o si de amigos se abre la puerta a ser amantes, por poner algunos ejemplos clásicos. En el caso que decidamos dejar abierto este futuro deberíamos hacerlo dando a entender qué le gustaría a cada personaje que pasara o, como mínimo, qué le gustaría al o a la protagonista en primera persona. ¿Él o ella espera que algún día se vuelvan a ver o no quiere saber nada más? Los finales abiertos tienen que dejar lugar a interpretaciones relativamente cerradas. En el final de Casablanca, Ricl le dice al gendarme aquello de "Este es el inicio de una gran amistad", se cierra la trama principal pero se dejan abierta algunas de secundarias con una expectativa clara de qué sucedería si la historia continuase.

Relaciones pasadas, presentes y futuras

Éstas son las más complejas porque implicas las tres partes vistas hasta el momento. Tanto las relaciones interrumpidas, como las continuadas (amigos de siempre o un reencuentro, una pareja vigente o separada por las circunstancias que se encuentran por azar) pasarán por tres estadios o más durante la trama: de dónde vienen, dónde están y a dónde llegarán. Recalcamos que es importante explicar solamente lo necesario, poner anécdotas intrascendentes es un error frecuente. La riqueza, sin embargo, de este tipo de relaciones, es tal que puede servir para construir casi por completo a los protagonistas en base a ellas, pues el pasado nos aporta quién son y cómo han llegado hasta aquí, el presente no hace ver como evolucionan y el futuro no deja ver de qué les ha servido meterse en la trama. Hay una escena en Wonder Boys (Curtis Hanson, 2000) que lo explica bien: Michael Douglas interpreta a un profesor y escritor que lleva tiempo con una novela que está resultando un tocho considerable y se la deja leer a una de sus alumnas predilectas (Katie Holmes); cuando ella le hace el retorno le pregunta por qué pone tantos datos sobre caballos (la novela va de apuestas hípicas) y de personajes como preparadores y cuidadores que no sirven para nada y hacen que resulte, la novela, cargante, pretenciosa y demasiado larga (no recuerdo el diálogo exacto). Que al autor le encanten las carreras de caballos no puede hacer que se pierda de la trama inicial con temas y datos que al lector no le aportaran nada; es una novela, no una enciclopedia hípica.