Pide tres deseos

02.03.2020

Tienes bastante claro que si pudieras elegir un súper poder sería el de controlar el tiempo, el de poder jugar con él. No se trata ya de viajar en el tiempo, si pudieras hacerlo sería para ir al futuro, a pesar de que ver a los romanos, los íberos o los dinosaurios sería muy emocionante, el futuro supone una intriga difícil de evitar. Pero tú te refieres a controlar el tiempo, poder pararlo, echarlo un poco para atrás y un poco para adelante. ¿Te imaginas? Sí, claro, con la edad que tienes y lo sigues imaginando, ahora ya más como argumento de una novela que no como argumento de tu vida, la magia no existe y los súper poderes tampoco.

Es más que probable que empezaras a imaginar en controlar el tiempo cuando te encontrabas en un examen que te estaba yendo mal, que no era algo difícil que sucediera, y se te ocurrió que deteniendo el tiempo unos minutos, podrías copiar el de la persona empollona y entregarlo antes, o tendrías unos minutos para sacar tus apuntes y libros e ir respondiendo con ellos en la mano. Y por esa reminiscencia ves o te das cuenta de que hay un número de posibilidades considerables que, de tener el poder, lo usaras para tu beneficio en el sentido más egoísta del término, por lo menos al principio. Se te ocurre o se te ha ocurrido que podrías hacer la compra, parar el reloj, salir sin pagar, volver a encender el reloj; no te vería nadie, ni las cámaras. Si además pudieras hacerlo retroceder un par de minutos, tampoco más, después de decir alguna barbaridad podrías dar marcha atrás y no decirla, enmendando tus errores. O podrías preguntarle algo a alguien, recular, y sorprender a ese alguien sabiendo ya la respuesta a la pregunta, como un adivino o, no te engañes, como un seductor. Tengo que escribir sobre esto, no me robéis la idea que lo veo a venir.

Sin embargo los súper poderes no existen, los superhéroes o heroínas tampoco, ni la magia, ni salen genios frotando lámparas, ni por pedirle algo a un ser imaginario se cumplirán tus deseos. Puedes agitar una varita diciendo palabras raras para que tu casa quede limpia y ordenada en un santiamén, pero no ocurrirá nada y si hay alguien contigo se reirá, pensará que eres un inmaduro y te mirará raro a partir de ese momento. Como dice alguien cercano a ti, está muy bien planificar lo que quieres hacer, pero luego hay que hacerlo. Si no lo haces tú, o no lo hará nadie o lo hará otro. Somos lo que hacemos. Del dicho al hecho, hay un buen trecho. También te ha pasado por la cabeza, desde jovencito, la idea de qué tres deseos pedirías y siempre acompaña esa reflexión el capítulo de Expediente X en que dos hermanos pueden pedir tres deseos y todo es un desastre. Malviven en una caravana en el desierto y piden un barco, que es lo que siempre dicen que harán si tienen dinero (comprarse un barco) y se encuentran con un barco en medio del desierto; en un accidente uno de los dos hermanos muere y el que queda vivo pide que su hermano vuelva a la vida, pero lo hace siendo un ser agonizante, justo como estaba después del accidente. Y es que habría que matizar mucho. Pides ser rico y acabarías teniendo problemas con hacienda. Al final del capítulo, quedando un deseo, Fox Mulder pasa horas intentando pensar en un deseo bien expuesto y no lo consigue. Yo deseaba que volviera Expediente X y lo hizo con una 10ª temporada para olvidar.

Quizá pediría poder detener el tiempo. Quizá no tener nunca problemas de dinero (¿Y si el genio o la genio decide dejarme sin nada de dinero?). Quizá no tener nunca problemas de salud (¿me volvería eso inmortal?). Quizá resultar alguien encantador y atractivo, pero encantador y atractivo según quién, bajo que parámetros, ¿los míos, los del genio? Todos hemos tirado alguna vez una moneda en algún pozo o fuente y hemos pedido un deseo y es probable que lo hayamos hecho así, porque es lo que se hace en la Fontana di Trevi o dónde sea, pero hemos pedido el deseo y seguramente durante unos segundos después, hemos deseado que se cumpliera, un deseo dentro del deseo. Yo lo que deseo es que se cumplan mis deseos, podrías pedir. Pero ya sabes la norma del genio de las 1001 Noches, solo tres deseos, no se puede pedir tener más deseos. Ni resucitar muertos, ni que alguien se enamore de otro alguien. El genio de Expediente X molaba más, resucitaba muertos. Y era una mujer. Pero no hay lámparas maravillosas, ni fuentes mágicas, ni seres todopoderosos que lo pueden todo. Tampoco se muere una hada cada vez que dices que no crees en las hadas, ni una telaraña creada por un tío con pantis te salvará en el último instante de la caída. Puede que si hubieras nacido con Venus entrando en Sagitario una noche de luna nueva, y tu ascendente fuera Leo y tu casa... Supongo que necesitamos creer en la magia, dándole la forma que se considere oportuna (magos, brujas, genios, estrellas, fuentes, dioses o superhéroes) así para algunos todo tiene más sentido y para otros, simplemente, todo resulta más divertido.