Por h o por b

31.10.2019

Unas veces es por lo que haces y otras por lo que no haces, por lo que dices o lo que no dices, por lo que entiendes o lo que no entiendes, lo que sobreentiendes o lo que te entestas en no comprender. En ocasiones es por lo que sientes y en las peores, por lo que no sientes. Siempre hay alguna razón. El ser humano es un ser complejo, su cerebro se ha desarrollado hasta la enfermedad, hasta la voluntad de abarcarlo todo. Nunca he entendido la pretensión en favor de la gente sencilla: "me gustan las personas sencillas", afirman. No existen personas sencillas, existen personas simples, que no es lo mismo.

La persona simple es aquella que no va más allá, que se queda en la superficie o en un fondo desde el que es fácil volver a salir, basta con escarbar un poco y ya tienes allí la luz del día, nublado o soleado. Algunas personas son simples por voluntad propia, han llegado a la conclusión, por aprendizaje o por imitación, que mejor no complicarse, que mejor limitarse a lo que se ve y a lo que se puede agarrar. Otras son complejas, enrevesadas, incluso las hay que se pasan y rozan los límites de la paranoia por todo. Pero son las personas complejas las que hacen que la vuelta al Sol de nuestro planeta, con nosotros enganchados a su centro por la gravedad, tenga sentido y parezca un avance en lugar de un movimiento repetitivo casi infinito, que es, físicamente hablando, lo que en realidad es. La Tierra lleva eones girando en torno a su estrella más cercana en una monotonía que pocos seríamos capaces de soportar.

Me pregunto si las personas que han desarrollado las denominadas "enfermedades mentales" del tipo esquizoide o paranoide, en realidad lo que les ocurre es que fueron demasiado allá, se complicaron tanto que acabaron por no entender nada de sí mismos o, por lo contrario, acabaron por entenderlo todo y eso las enloqueció. O huyeron, quizá estas enfermedades sean una forma de huir o de protegerse ante un mundo que es como ese hilo que se ha ido liando, formando nudos hasta el punto en que ya no sabes dónde están los cabos e intentar desliarlo solo puede acabar de dos maneras: con la locura o con la muerte por agotamiento. Sea como sea, por h o por b, hemos acabado apartando a estas personas, las hemos clasificado, les damos medicación y los ponemos en el cajón de "incomprensibles". Intentar comprender algo siempre ha sido más costoso y cansado que ignorarlo o menospreciarlo. Y más simple.

Tengo momentos en los que pienso que estaría bien creen en algún Dios o algunos Dioses y Diosas. Sería todo más simple y más sencillo. Podría consolarme, cuando estoy mal, con frases del tipo "Dios proveerá" o cuando suceden injusticias con "los caminos de Dios son inescrutables" o frente a la muerte el "ahora está en un lugar mejor". Hay montones de frases de consuelo, excusas para no tener que buscar la razón o para no darle demasiado al coco. Cuando alguien educa a sus hijos o hijas en la religión, no le pregunta si quiere esta enseñanza. En cambio al contrario sí, cuando creces un poco puede elegir si estudiar religión o no, puedes valorar si creer en un Dios o no. Claro que tampoco se les pregunta si quieren aprender matemáticas, lenguas o filosofía. Pero en la matemáticas 2 +2 = 4 y punto; en lenguas el predicado es el predicado y el nombre el nombre; en filosofía Kant dijo eso y Hume aquello; en la religión puede ser que sí, o puede ser que no, y la ciencia le va quitando los argumentos a medida que el tiempo transcurre, que la Tierra gira alrededor del Sol. Si creyera en algún Dios también podría rezar, pedir cosas que si se la pido a él o a ella no tendré que pedirme a mí mismo o pedírselas a nadie más.

Hay una asociación, por h o por b, entre las personas complejas y las mentiras o los engaños y de las personas sencillas (o a las que se denomina así) con la sinceridad y la honradez. No. Se puede ser terriblemente complejo y ser sincero, ir de cara, decir lo que se siente y se puede ser terriblemente sencillo y mentir la mar de bien, ir por detrás, manipular los sentimientos. La gente simple no, no va más allá, sin sinceros o mentirosos por un interés inmediato, toman el primer fruto que encuentran del primer árbol con el que se cruzan sin pensar en que podrían usar la semilla para plantar más, o esperar a que madure para que esté más dulce, o en acumular unas cuantas frutas para tener para más adelante o para repartir. Hace un tiempo se puso de moda una niña cantando una canción espantosa que llevaba por título: "Antes muerta que sencilla", una auténtica apología a la simpleza y la superficialidad, al pijismo y a la idealización del físico y la moda. Es de simples decir que los que se mueven políticamente son ovejas mientras tú te quedas en casa mirando el Sálvame o la gala de Eurovisión o, peor, el Gran Hermano.

En resumen, que se me ha ido un poco la pinza (es más que probable que esta expresión esté desfasada ya), no hay gente sencilla, todos somos complejos y seguramente por eso buscamos lo contrario, para compensar.



Corrección de estilo - Cursos y talleres - Copywriting - Informes de lectura