¿Puedo confiar en ti? (Diálogos)

21.09.2018

Conversación de chat entre Erick (@SalvadorTannis_) y Marta (BAD gal)

24 de julio de 2011

Messenger se está conectando...

Erick: ¿Ya se ve?

Marta: No se ve nada.

Erick: Qué raro, hace diez minutos que he reiniciado esto. Ya debería funcionar la cámara.

Marta: Pues no, ¿por qué no lo dejamos para otro día?

Erick: No, no, sí tiene que funcionar, es la puta señal la que no va. Segura que no vives en el desierto o algo así.

Marta: No será que tú no sabes usarla porque eres un viejo de 60 años sin puta idea de lo que es una webcam.

Erick: ¿Qué¿ Si te dije que tengo 37 años jajaja, qué impaciente eres. Te vas a arrugar rápido a los 25.

Marta: Jajaja. Puede que me salgan las arrugas esperando a que funcione tu puta cámara. Mientras, podrías contestarme a lo que te pregunté el otro día.

Erick: No recuerdo...

Marta: Si hablabas con otras chicas por aquí.

Erick: ¿Te estás poniendo celosa? Jajaja.

Marta: No son celos. No te he visto nunca, siempre cambias de tema cuando te pregunto algo... es sólo que me gustaría saber si puedo confiar en ti.

Erick: Claro que puedes hacerlo. Hablaba con otras antes, pero desde que te conocí fuiste mi prioridad. ¿Y yo? ¿Puedo confiar en ti?

Marta: Sííííí.

Erick: Ok, ok. Jajaja.

Marta: ¿Qué pasa con esa cámara? Quizá el destino no quiera que hoy nos veamos...

Erick: No es eso, y no pienses mal, que si por mí fuera iría a buscarte; tienes suerte de vivir en otro país.

Marta: ¿Vendrías a por mí en serio? Eso lo dices por decir.

Erick: ¿A por mí?, jajaja que gracioso dicen las cosas ustedes los españoles. Aquí no se usa la A.

Marta: Encima te burlas y me corriges. Y se dice VOSOTROS...:p

Erick: Jajaja, que sexi te pones molesta. Envíame otra foto, quiero verte de nuevo hasta que esto funcione.

Marta: ¿El qué? Ya te envié dos.

Erick: ¿Y cómo sé que eres tú?

Marta: Tendrás que confiar, ya hemos quedado en eso. Eres tú el que debería enviarme alguna.

Erick: ¿?, jaja no me he rasurado. Lo hago y te la envío. Vamos una más :), quiero ver otras de tus pequitas.

Marta está enviando...

Marta: ¿Satisfecho?

Erick: Jajaja. Cómo no estarlo, eres preciosa... sólo que, en todas tus fotos, estás posando, maquillada... y me gustaría verte más natural. Hazte una ahora y me la envías.

Marta: Venga ya, no jodas. Estoy fatal. En pijama...

Erick: No te creo. ¿Tan presumida y no te has preparado para nuestro primer encuentro visual?

Marta: Jajaja. No sé. No pensaba que fuésemos capaces de hacerlo y... ya ves, tu cámara no funciona.

Erick: ¿Qué pasa? ¿Te estás echando para atrás? Pensé que tenías las mismas ganas de verme que yo a ti.

Marta: Que no es eso. Sólo son las circunstancias.

Erick: Ya es hora de vernos, ya nos hemos contado todo, mi divorcio después de tres años de un matrimonio seco y autoritario; la pérdida de tu bebé cuando fuiste a ver a tu novio y lo encontraste con otra. Ya nos hemos dicho lo más duro que nos pudo haber pasado, el vernos ya es necesario. ¿No crees?

Marta: La verdad es que me está dando un poco de miedo. Como cuando me dijiste que fuera a Lima... porque eres de ahí, ¿verdad?

Erick: ¡Otra vez! Si, ya te lo he dicho cinco veces.

Marta: Jajaja, quería saber si lo recordabas, si pescaba tu mentira.

Erick: Jajaja, lo único que voy a pescar es un choque eléctrico de tanto jugar con los cables en el enchufe para hacer que esto funcione.

Marta: Jajajaja. Siempre me haces reír, por eso sé que si voy lo pasaría bien.

Erick: No sólo eso y lo sabes, aún recuerdo cuando cogimos por aquí e hice que te mojarás toda.

Marta: No me hagas recordar eso, nunca creí que sólo con palabras lograras tanto. Y la foto que me enviaste, ¡Wowww!

Erick: Todo eso tendrías si te atreves a venir.

Marta: Antes de dar ese paso, necesito confiar en ti y me gustaría poder contarte algo importante para mí. Pero tengo miedo a confiarte mis secretos y que me hagas daño. Por mi experiencia, los hombres pueden ser bastante hijos de puta y arruinar la vida de una chica frágil como yo...

Erick: Yo nunca te haría eso.

Marta: ¿Estás seguro?

Erick: Claro que no. Yo no soy un mal nacido, ya deberías saberlo.¿Qué es eso importante que me quieres contar?

Marta: Es que ahora que hemos quedado para vernos, me vinieron recuerdos a la cabeza... La verdad es que no fui totalmente sincera con la pérdida del bebé. Es verdad que lo perdí, pero no fue como te dije, sino que fue un aborto. Yo no quería, no sabes cómo te hace madurar esa experiencia. No quería, pero estaba sola, me sentía sola. Tomé esas pastillas que lo único que hicieron fue mandarme al baño, pero esa madrugada me dolía mucho y me llevaron al hospital, y ahí fue cuando pasó, no sabes, ahora como me duele.

Erick: ¿Y tu novio lo sabía?

Marta: Cuando se lo dije el muy cabrón se fue. Me dejó y no supe más de él, sus amigos me dijeron que se había marchado lejos.

Erick: Y eso te pasó hace un año ¿verdad?

Marta: No... Me pasó cuando casi cumplía 18 años, ya había entrado a la universidad.

Erick: Bueno, ya ha pasado suficiente tiempo para superarlo, quizá no entienda tu dolor aunque lo comparto, ¿o aún sigues enamorada de él?

Marta: Lo cierto es que, después de tanto tiempo, sigo pensando en él, en qué hubiera pasado si no se hubiera ido, si hubiera nacido ese niño... hay noches que me despierto con un peso en el pecho que no me deja respirar... He pensado más de una vez que no merece la pena seguir viviendo así.

Erick: Hey, no te pongas tan triste. Todavía pueden pasarte cosas bonitas, volver a enamorarte... de mí, por ejemplo, jajaja.

Marta: Sí, tú tienes la suerte de poder volver a vivir esas cosas, a pesar de haber hecho tanto daño...

Erick: ¿De qué estás hablando? ¿Qué daño he hecho yo? ¿Acaso me conoces? ... ¿Quién diablos eres? ¡Dilo!

Marta: No, nada; sólo desvarío.

Erick: No hace falta que sigas haciéndolo.

Marta: ¿Hacer el qué?

Erick: Mentir, seguir mintiendo. ¡Sé que eres tú!, ¡Sé que eres tú, Cristina!, ya no mientas más. Tu hermano me dio tu cuenta aquí en Messenger, me tomó tiempo encontrarlo. No quería que me pusiese en contacto contigo y tuve que amenazarlo con decirle a tus padres lo de sus encuentros a escondidas con otros hombres si no me daba tu cuenta aquí, hasta que al final no tuvo más remedio que hacerlo. Me tomó cinco años de mi vida buscarte y dos atreverme a contactarte. Y ahora sigues mintiendo, acéptalo eres tú, Cristina. Sé que esas fotos que me enviaste no son tuyas porque sé cómo luces, sé que no eres secretaria, sino maestra, él me contó eso. Lo que no sé es por qué usas otro nombre, así que tuve que seguirte el juego. Soy yo, Julio, debí decirlo antes, no me cortes, tengo que decir la verdad ya que tú no quieres. Mis padres al saber que estabas embarazada me alejaron de ti. ¡Era un crío joder! No me marché, me enviaron a Lima, a lo de unos tíos, e hice mi vida aquí, pero siempre quise encontrarte. Siempre quise saber qué pasó con nuestro hijo, me ocultaron la verdad, incluso el floro de tu hermano no me lo dijo, ese cabrón, y ahora que sé la verdad quiero recuperarte, por eso lo de la cámara. Sí funciona, pero tengo miedo de verte, de que me odies, de que no me dejes viajar e ir a verte. Yo no fui el culpable, quería estar contigo, ahora puedo Cristina, ¡ahora puedo!

Marta: Lo sé, siempre lo supe.

Erick: ¡El qué!

Marta: Sé que eres tú Julio. Pero no soy Cristina.

Erick: Sí lo eres, claro que lo eres. Basta ya de juegos, Cristina. Vamos a comportarnos como adultos. Aún podemos arreglar lo nuestro. Vamos a olvidar lo que pasó y empezar de nuevo.

Marta: Me temo que no vas a poder arreglar nada ya, porque Cristina está muerta. ¿Lo entiendes? Mi hermana está muerta. Y está así por tu culpa, porque no te tuvo cuando lo necesitaba, no paró su depresión desde los 18 años hasta un año atrás cuando se fue.

Erick: ¿Todo el tiempo has estado tú ahí detrás, cabronazo de mierda? Voy a vomitar... ¿Cómo que está muerta?, me estás mintiendo, ¿Cristina?

Marta: Vaya, ahora los dos tenemos en común las mismas ganas de vomitar. Bienvenido al odio.

Erick: Estás loco, tío. Yo no he tenido nada que ver en la muerte de ella. Ni siquiera puedo creer que esté muerta...

Marta: Pues lo está. Se fue apagando desde que la abandonaste. Fueron muchos años y esfuerzo de todos los que la queríamos, intentando sacar a Cristina del pozo en el que se estaba hundiendo. ¿Y tú? ¿Dónde estuviste todo ese tiempo? No puedo pensar en que cada uno de esos días en los que ella no era capaz de salir de la cama, tú estabas disfrutando de la vida en la otra parte del mundo. Igual estabas follando con otra en el momento en el que ella decidió que un bote de pastillas podía ser un buen fin para su vida.

Erick: Joder, tío. ¡Basta ya! Me duele su muerte como a ti. Yo la quería, me separaron de ella y hasta hace cinco minutos creía que aún podía hacerla feliz.

Marta: Pues te queda el remordimiento; debiste decirlo antes. Ahora ella jamás lo sabrá.

Erick: ¿Por qué me hiciste esto? ¿Por qué fingiste ser ella? No te hice nada. ¿Me estás mintiendo? me diste toda la información para esto.

Erick está iniciando vídeo llamada...

Marta no está conectada...

Erick está iniciando vídeo llamada...

Marta no está conectada...

Marta: No insistas, acéptalo es la verdad. Tengo que irme, están tocando a la puerta, alguien más quiere usar el ordenador. Adiós Julio.

Erick: ¿Por qué lo hiciste?

Marta: ... Adiós Julio.

Erick está iniciando vídeo llamada...

Marta salió del chat...

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Hermano de Cristina: ¡Cristina, ya salí! Puedes usar el ordenador.