¿Qué más puedo decirme?

09.07.2020

¿Qué más puedo decirme a parte de todo lo que ya me he dicho? No sé si existe una palabra o alguna expresión que signifique a la vez que "te quiero" y que "lo siento", si así fuera, diría eso y estaría en parte dicho todo. En un examen de secundaria, quizá me encontraría aquella frase tan odiada (por mí) después de la pregunta que te exige: justifica tu respuesta. Vaya, no vale tener la respuesta correcta y ya está, ni que sea por lo que aquel profesor de mates llamaba "el cuento de la vieja" y que a él ya le valía, le daba igual cómo hubieras llegado mientras llegases dónde tocaba. Se llamaba Lucas, menudo personaje. Luego tuve otro que presumía ante sus alumnos de tener un arma en casa, una pistola, como si fuera algo guay que a nosotros y nosotras, adolescentes en efervescencia, nos iba a impresionar.

Tengo que justificar mi respuesta y aunque estoy bregado en esto porque por alguna razón psicoanalítica, gestáltica, conductista o de economía sumergida, durante muchos años sentía la necesidad de justificarlo casi todo, odio justificarme. Te quiero, porque te quiero, llevo tanto tiempo contigo mismo que lo del roce hace el cariño, aunque en ocasiones ha fregado el odio, se ha convertido en una realidad y sí, tanto roce ha provocado amor, aunque seguramente este dicho lo inventó alguien muy pesado a quien toda la demás gente rechazaba. Y lo siento, porque lo siento, debido a cierto grado de maltrato al que te has sometido durante algunas épocas, un maltrato psicológico, mental, ya fuera por pensar demasiado, cosa que provoca siempre conclusiones erróneas, ya fuera por pensar mal que, igualmente, lleva a resoluciones autodestructivas y sí, tengo la sensación de que tú y yo, o sea yo y yo, hemos perdido tiempo y, sobre todo, oportunidades. Pero relamerse las heridas solamente sirve para dejarlas llenas de babas y para notar el regustillo amargo de la sangre, la aspereza de la costra y llevarte algún que otro pelo a lengua, y son tuyos, que si fueran de otra...

¿Qué más puedo decirme? Pues mira, iba a pedir perdón por haber alimentado esperanzas que después dejé morir de hambre, haber levantado ilusiones que más tarde cayeron en pozos oscuros, haber coleccionado sueños el álbum de los cuales ni recuerdo dónde está ahora, haber mirado demasiado los relojes, haber aguantado pesos que no eran míos y curvaban mi espalda, haberme dejado pisar, condicionar el levantarme a la pereza, haber visto demasiadas veces películas malas y haber leído libros que tenía que haber dejado a las primeras páginas; pero no pediré perdón, puesto que aunque me perdone, cosa que no tengo clara que hiciera de verdad, quizá solamente lo haría como el niño que sabe que si no pide perdón caerá el castigo y si lo pide no caerá. No lo pediré tampoco porque, lejos del orgullo que pocas veces me visita, ahora me doy cuenta que sería otra pérdida de tiempo (aunque pensar que pierdes tiempo es dar por hecho que alguna vez ha sido tuyo, cuando a lo sumo es prestado), otra relamida de herida. Mira dónde estás, como dice la canción Ens ha costat Déu i ajuda arribar fins aquí (nos ha costado Dios y ayuda llegar hasta aquí) y lo contento que estás de estar dónde estás; no sabes el nombre del lugar ni hacia el destino al que lleva la infinidad de caminos que parten de ti, pero es un lugar bonito, en el que bien puedes tumbarte sobre el césped lleno de hormigas a contemplar un cielo raso, jugar a ver la forma de las nubes, sentir la lluvia, notar la piel de gallina por el frío o empezar a sudar de calor; es un lugar en el que puedes girar 360º y todo el paisaje que lo acompaña tiene su belleza: las altas montañas cubiertas de nieve, el espeso bosque en el que perderse es lo más fácil, el árido desierto lleno de espejismos, la belleza monótona que no monótona belleza de la llanura y el río que serpentea como una línea precisa y azarosa hasta llegar al mar. Al final siempre nos quedará el mar, destino de todos los ríos que fluyen cada uno a su ritmo, en su espacio.

¿Qué más puedo decirme? Igual nada, el silencio también habla mucho.