San Juan y tal

21.06.2019

San Juan (Sant Joan) es uno de esos festivos en los que pareces estar obligado a hacer algo especial. Como fin de año. Tienes que salir de fiesta o irte a algún lugar para celebrarlo. En estas fechas, si no sales o no puedes decir luego que hiciste algo sonado, hay tres opciones: o estás loco, o estás solo o estás muerto.

Por supuesto la mejor de ellas es estar loco, ya que por lo menos te queda la locura, aunque sea una locura en plan peyorativo de esas de "mira qué raro es, está así como chiflado y tal".

La segunda opción, la de estar solo, tiene una subdivisión: estoy solo porque quiero o estoy solo porque no tengo a nadie. Hay una diferencia gigantesca aunque tienen una asociación ineludible que consiste en que, la gente que está muy a menudo sola porque quiere acaba sin tener a nadie, de manera que pasa de la Soledad tipo A, a la tipo B. Sea como fuere, la soledad tipo A está también mal vista a no ser que te escapes a algún lugar especial. Incluso está mal vista por uno mismo en el sentido que, a pesar de que por ese festivo quieres estar solo y lo estás por elección, sientes que no deberías estarlo. Estas fiestas se han instaurado de tal manera que no celebrarlas consigue hacerte sentir culpable.

La tercera opción es la más clásica y la más habitual, sobre todo en cuanto a comentarios se refiere: "es que es un aburrido", "vaya sosainas", "nunca ha sido el alma de la fiesta". Joder, no hace falta ser el alma de la fiesta, si todos lo fuéramos iríamos a fiestas de almas y pareceríamos una reunión de fantasmas (preferible a una fiesta de desalmados, seguramente). Curiosamente, hay personas increíblemente divertidas que no salen de fiesta, gente con la que cualquier conversación es interesante, con momentos hilarantes o instantes de mucha intensidad. Esto parece olvidarse si no sales por San Juan o por fin de año.

Hay una cuarta opción, o quizá sería la opción 2C, que es la de "está triste" o "no está muy animado últimamente". Es cuando los demás asocian que no sales porque hace poco ha pasado algo importante en tu vida, algo que es visto como un hecho triste: una muerte, una separación, perder el trabajo, haberse tenido que ir a vivir lejos... Esa no es exactamente una mezcla, suponiendo que de verdad la persona no salga por alguno de los motivos mencionados, entre estar solo porque se quiere y estar solo porque no se tiene a nadie. Se puede seguir teniendo a gente, pero ningún plan acaba de apetecer, hay una pereza asociada a un estado de ánimo entre triste, melancólico, que se ha atascado o está pasando por una de las ruedas de un engranaje de cambio.

Sin embargo, no obstante y a pesar de todo, cualquier tiempo en el que digas que no vas a hacer nada por San Juan o por fin de año, supone una de las siguientes respuestas:

  • Ay, tío, no seas así. OPCIÓN 1
  • Bueno, tú verás. OPCIÓN 2A
  • Ya, si no sabes qué hacer, en última instancia, puedes venir con nosotros... OPCIÓN 2B
  • Lo entiendo, estás pasando por un momento difícil. OPCIÓN 2C
  • Joder, que soso eres. OPCION 3

En ningún momento, nadie se plantea responder: "olé, qué guay". Si no sales, es que eres o te pasa algo raro. Y en realidad lo de ser raro solamente lo acaba valorando el que es raro. Confieso que yo siempre acabo saliendo por San Juan y Fin de Año, o acabo participando de algún acto social a pesar de que algunos años no me ha apetecido en absoluto. Pero sé que, por mi forma de ser, cuando estuviera oyendo los petardos o viendo los fuegos, pensaría: "tendría que haber salido", y me sentiría mal conmigo mismo. No sé si este sentimiento se daría por una cuestión social impuesta ("se tiene que salir") o por una individual aprendida, pero ahí estaría y estas fiestas tienen la capacidad potencial de incrementar cualquier sentimiento, especialmente la melancolía.

He de decir también, que a mi el Sant Joan me gusta, los petardos a destiempo no, pero el fuego, las fuentes y los cohetes, la pachanga, en buena compañía, siempre son momentos agradables.