Sex Education (2 temporadas)

16.03.2020

Hay series, y películas y libros..., que por alguna razón vas posponiendo, como si te diera rabia ver porque no paran de hablar de ella y, he de decir en mi defensa, que muchas de las veces en las que he hecho caso a mi consejero interior cuando dice que si necesitan hablar tanto de ello es que no se vende solo, he acertado. Sin embargo no siempre es así. No sé exactamente por qué, Sex Education iba quedando relegada en la lista de series por ver, siempre aparecía algo que le pasaba por delante y eso que soy aficionado, puesto que escribo novela juvenil, ha mirar series también juveniles. Despúes de Daybreak, The End of the Fucking World, I am not OK with this y otras, me puse con ésta, ahora que en pleno confinamiento, ya no me quedaban muchas excusas. Y me equivocaba.

Sex Education es una serie inglesa, en tono de comedia dramática, que cuenta como dos adolescentes totalmente opuestos, Otis (Asa Butterfied, conocido antes por Ender's game y Hugo) y Maeve (Emma Mackey, que tiene aquí su primer papel destacado) se ponen de acuerdo para tirar adelante una consulta sexual en el instituto del pueblo, aprovechando los conocimientos que Otis ha adquirido de forma indirecta por tener a una madre sexóloga y los contactos y don de negocios que tiene Maeve. Por supuesto, a parte de los problemas sexuales que van apareciendo, la serie va desarrollando distintas tramas y diferentes personajes alrededor de estos dos, eje central de la serie, a los que también vamos conociendo y van adquiriendo profundidad tanto individualmente como en pareja, pareja protagonista.

La serie cuenta con todos los clichés de las otras ya mencionadas: un instituto de pueblo en el que todo se sabe, dos protagonistas poco populares (Otis) o populares por el lado negativo (Maeve), unos cuantos nerds, padres de relaciones difíciles o desaparecidos y otros clásicos que ya comenté en la opinión sobre I am not OK with this. Pero Sex Education (creada en 2019 por la guionista Laurie Nunn para la plataforma Netflix) está en manos de una mujer y eso se nota mucho, y se agradece más, y aporta un factor que en las otras series se trata más como cliché que como factor central: el sexo adolescente. La serie ofrece todas las vertientes de la sexualidad: heterosexualidad, homosexualidad -femenina y masculina-, bisexualidad, asexualidad, pansexualidad... Y lo hace de una forma entre descarada y desenfadada, entre cómica y trágica mientras también toca, de refilón la primera temporada y más intensamente la segunda, la sexualidad adulta a través de la madre de Otis (magnifica Gillian Anderson, la Scully de The X-Files).

También juega muy a su favor cómo el equipo de guionistas sabe hacer desarrollar a los personajes, en una segunda temporada en la que todo lo aparecido en la primera se profundiza, se agudiza, se lleva al plano del crecimiento de edad y madurez de los personajes, sobre todo de Otis y de su amigo gay Eric (Ncuti Gatwa, secundario en alguna película de poco calaje hasta ahora). La contraprestación a un instituto o a una adolescencia (en este caso británica) en la que el sexo está tan presente que lo eclipsa casi todo la pone el director del mismo, hombre reprimido y conservador (Alistar Petrie, con una larga lista de títulos a sus espaldas). Además, aparecen bien tratados otros temas muy importantes en la adolescencia, como es la lucha interna entre lo que crees que los demás esperan de ti y lo que tú quieres hacer, en manos de un personaje que en la primera temporada casi que sobra, pero en la segunda tiene un peso destacado y aporta un toque distinto al enfoque general de la serie, el nadador de élite Jackson (Kedar Williams-Stirling, desconocido para mi hasta ahora y también lo que ha hecho) y después en la amiga de Maeve, Aimee (interpretada por la actriz también llamada Aimee Lou Wood, que se estrena con esta serie), víctima en la segunda temporada de una agresión sexual que sirve para que deje de ser la tonta del instituto.

A parte, pues, de la manera en la que se trata el sexo, que es fundamental para que la serie haya tenido la repercusión que ha tenido y que me parece más que justificada (no se corta con nada, lo muestra todo desde el respeto y la pluralidad, poniendo lo que solemos ver como excepcional en el foco de la normalidad), cuenta con unos personajes que cada vez están mejor elaborados, ganan en profundidad y en capacidad de relaciones y dan un toque dramático de mucha calidad a la serie. Así, pues, os la recomiendo mucho y a ver qué os hace pensar el personaje que habita, en la segunda temporada, la caravana vecina de Maeve, Isaac (debutante George Robinson). Ya me diréis, porque promete una tercera muy interesante.