Silencio intolerable

24.11.2006

La miró de nuevo, media sonrisa, antes de besarla. Durante unos instantes la contempló, a pocos centímetros, las respiraciones entrecruzadas, observó las gotas de sudor que le resbalaban por la frente, las pecas cerca de los ojos. Pasó suavemente el dedo índice por la piel de ella, le resiguió las mejillas, la nariz, los labios. Ella frunció el ceño, se debía preguntar qué le rondaba por la cabeza, sus silencios podían llegar a ser intolerables. La mirada en verde ciencia-ficción no se detuvo sobre la de ella, marrón oscuro, casi negro, sino que siguió con el movimiento lento de los dedos. Ella cerró los ojos, estirando su cuerpo desnudo sobre el sofá cubierto con una sábana naranja. Solo con aquel dedo recorrió cada uno de sus contornos, todo lo que encontraba: el cuello, los hombros. La exaltaba y los recuerdos de lo que acababa de suceder junto a la expectativa de lo que sucedería otra vez hoy y mañana eran suficientes. La piel de ella se removió, la respiración se aceleró rompiéndose en un ritmo arrítmico. El dedo índice bajó por el vientre y rodeó el ombligo.

Se conocieron en el bar de la facultad, donde él iba con aquellos impresentables que se sentaban siempre en las últimas filas de las aulas, ella iba cuando descansaba y se saltaba la clase de Derecho Romano. A menudo estaban en mesas cercanas, cada cual hablando con su grupo de amistades. Él sabía que atraía a las chicas solo con la mirada, no necesitaba más. Se encontraron a solas una tarde, lo único que hizo falta fue un silencio. Antes del primer beso él no dijo nada. Ella lo intentó, pero unos labios nuevos sellaron los suyos. El deseo que sentían, que cada tarde llenaba aquella habitación de la residencia de estudiantes, era todo su mundo.

Después de hacer el amor, la escena se repitió con ligeras variaciones. Ella, incorporada, se lo miraba con un interrogante en los ojos mientras él, tumbado, abría y cerraba la boca dejando salir humo en forma de aro, que se desvanecía sobre el ocre de las paredes. En otro silencio intolerable.