Somos monstruos (por @incomp_let)

10.06.2019

10 de junio de 2019

Todos los días uno de nosotros hace algo terrible. No grave sino terrible, y cuando no es uno es otro. Ahora mismo un humano está matando a otro en este planeta. Ahora mismo un humano está violando a otro en este planeta. Ahora mismo un humano está torturando a otro humano en este planeta. Estas frases dan como sensación de lejanía. A la mayoría de los que lean este texto estas cosas les parecerán horribles y ajenas.

Yo mismo tengo dos gatos que pienso que he rescatado de una vida desoladora al pie de la carretera. Mi gato maulla desesperado a los gatos de fuera, después baja de la ventana y viene a mirarme a los ojos y maullarme con lo que yo interpreto que es una cara de desesperación. Los mejores días le ninguneo pensando que es un animal estúpido y no sabe lo que quiere; ahí fuera hay otros gatos, coches, químicos, enfermedad... y una lista interminable de problemas. Los peores días le vacilo; me río de él en su puta cara haciéndole carantoñas, mimos, le agarro de las patas traseras para que se enfade y me muerda. Luego viene corriendo a frotar el lomo con mi pierna que es lo que te hacen los gatos para decirte que no quieren líos. El caso es que ignoro totalmente lo que en realidad me quiere decir. Sueño que después de morir, cuando mi alma abandone el cuerpo, mi gato viene a buscarme, pero mide como tres metros de alto y yo soy, a su lado, como un muñequito. En ese momento ajustaremos cuentas. A veces sueño que en ese momento me pedirá explicaciones en lugar de matarme directamente, y yo se las daré. Le diré "tío, cuando viniste a mi casa estabas jodido; te habían castrado para vivir en una casa y te habían abandonado en la puta calle; te habían arrancado el chip del cuello dejándote el boquete en carne viva". Algunas veces en mi sueño, mi gato me perdona y se aleja. Se aleja es lo mejor que podría pedirle a mi gato. La gata creo que no me odia. El problema es que creo que está enamorada de mí, y yo por mi parte no tengo ningún interés en follármela, lo que ya en sí es un desplante. Ya me ha pasado más veces, pero en este caso aunque la mire a los ojos y se lo diga con todo el amor del mundo no creo que me entienda. Se mete en mi cama y se acurruca bajo mi brazo. Seguro que también os ha pasado, aunque sea de jóvenes. El típico amigo/a que se mete en vuestra cama en plan gussy-luz, de buen rollo, pero que en realidad piensa que el roce hace el cariño, y que algún día... Y nunca llega. Nosotros sabemos que no llegará el día.

Quizá... Quizá pensamos que estamos viviendo una vida pero la vida se está viviendo por nosotros. Quizá hay unos instintos grabados en nuestros huesos haciendo lo que pueden por sobrevivir, y la cabeza, en lugar de pensar lo que hacemos, solamente se dedica a justificarlo, a pintarlo de colorines. Quizá la mente solo vale para redecorar la realidad, y no morir de tristeza y horror al mirar este páramo lleno de animales salvajes.

Cuando no es uno es otro. Hoy no. Hoy sólo te has levantado y has mirado la calle con cara de inocencia. Con prisa o plácidamente has vivido este día. Como un mecanismo bien engrasado has salido a la calle y tu cuerpo automático ha caminado hacia donde habías pensado por una milésima de segundo, a la frutería, al trabajo. Mientras caminabas o conducías, tu mente ha estado vagando entre recuerdos, o imaginaciones; has sido bailarín con la música de la radio o cantante, te has enamorado en la parada de metro, y te has casado en tu imaginación. Has opinado sobre el panorama político o la vida de los famosos de la tele. Has repasado el final de Juego de Tronos. Hoy nada llamativo. Pero ayer, esa trampilla. Ayer te querías follar a la prima de tu novia y le diste tu arroba para que te siguiera. Ayer inflaste una rana metiéndole una pajita por el culo. Criticaste duramente a alguien de tu escuela. Manipulaste. Ayer ignoraste al mendigo que te da los buenos días mirándote a los ojos, teniendo el bolsillo lleno de cambio. "El bolsillo lleno de cambio" que bello concepto. Ayer no supiste qué decir en un entierro y la verdad es que te importaba una puta mierda. Ayer siempre es una trampilla bien tapada. Una trampilla color moqueta pero si la abres... joder, ¡Si la abres! La misma tapa por dentro goza de una capa de pus grasiento de un color marronáceo. La escalera chirría al desplegarse, y ante nosotros la oscuridad. El primer escalón está resbaladizo, y no es el peor. Te preguntas cómo cojones no te has matado ya bajando a enterrar uno de tus cadáveres. Sabes que algún día sucederá; irás a enterrar un recuerdo tan mugroso que tu mente no pueda decorarlo, resbalarás y caerás rodando dentro de tu memoria. Con suerte te romperás el cuello, y sin ella te partirás un tobillo y morirás de hambre contemplando todo aquello que no querías ver.

Lo estáis viendo muy negro todo, pero hay gente que ni siquiera tiene trampilla.