Superhéroe

28.09.2018

16.29

Quedan aproximadamente 40 minutos para que tu ciudad estalle. ¿Que cómo lo sé? Porque soy un superhéroe. Soy ese tío que para estos follones justo a tiempo, para que tú puedas prepararte la cena, preguntándote si esta noche a tu novia también le duele la cabeza. Te respondo: no le duele la cabeza, se está follando al vecino.

Lo sé porque mi superpoder es precisamente ver los hilos del tiempo. Veo cada hilo de cada decisión que tomamos y su consecuencia, tú, yo, y unas 100 personas más en la sala. Mi superpoder no es fácil. Conozco un tío que se transforma en titanio. Eso es un buen superpoder. Se transforma y se lía a hostias. No es discreto, ni elegante, pero es sencillo.

Ese hijo de puta, sale en todas las putas portadas untado en aceite y con supermodelos. Folla como un tritón. Le invitan a fiestas. A mí sin embargo ni me conoces. Una vez salvé tu puta ciudad con un paquete de cigarrillos, lo que tenía más a mano.

Soy el tipo de superhéroe que matas de un disparo; si me pillas claro. Soy vulnerable a todo. He tenido que entrenar como un cabrón toda mi vida, porque claro, no vas a meterte en un traje ajustado con tu barriga cervecera. No vas a salvar la ciudad si no puedes subir corriendo once pisos si lo necesitas.

Una mierda de superpoder, en definitiva. Lo único bueno que tiene es que jamás tendré que trabajar en una oficina apestosa, sólo tengo que conocer los garitos de apuestas de mi ciudad, y ser discreto con las ganancias.

16.37

Voy a coger la gabardina y vamos a por un café. Hace seis meses que no bebo café. Mi novia me dijo que me sudaban las manos y lo dejé. Soy de los buenos. Soy un tipo paciente y educado, de gustos sencillos, porque mi vida ya es muy complicada.

Me era muy difícil conocer mujeres. Imagina que le entras a un tía que está buenísima en un bar, sabiendo exactamente lo que tienes que decir, y cómo mover las manos. Las manos lo son todo. Un mal actor es aquel al que ves en el escenario y parece que le sobran las manos.

Total, estás en el bar y te acercas, y de repente ves que la habitación se ralentiza y se dobla, y le ves las arrugas crecer, y los dientes caerse, porque esta mierda de superpoder no venía con prótesis dentales, ni arreglos cosméticos, ni tinte para el pelo.

Tuve mucha suerte cuando la conocí. Pensé "coño, no es mal envejecer". He tenido que manipular el tiempo un montón de veces. En uno de sus futuros hubiera sido una adicta a la cocaína. En otro hubiera sido lesbiana.

Sé lo que estás pensando: que soy un egoísta. Te voy a dar dos motivos para cambiar de opinión. El primero es que no tienes ni puta idea de las tonterías que provocan los cambios importantes en tu vida. Por ejemplo, si esta mañana hubieras cogido el paquete de chicles de tu mesilla, en dos años estarías chupándosela a un camionero en la parte de atrás de una gasolinera.

El segundo es que todo el mundo manipula a todo el mundo, todo el puto rato. Torpemente cuando es voluntario, incluso más que en alguna manipulación subconsciente. ¿Qué? ¿Tú no manipulas? Claro, tú no.

17.49

Joder, parece que todo el mundo quería un puto café a la misma hora, precisamente hoy. Mira, aquel de allí, el calvo de la cicatriz, es la mano derecha de mi archienemigo. Salúdale con la mano tú también.

Ah claro, no me reconoce, no llevo mi máscara puesta. ¿Has visto la cara de extrañado que ha puesto? Algo se huele. Tiene aproximadamente 20 minutos para reventar la ciudad, y no sabe si le va a dar tiempo a escapar de la explosión.

En el fondo se alegra de que le paremos siempre. Cuenta con ello. Por fuera, eso sí, está muy comprometido con su causa. Valora la lealtad por encima de todo. Es todo lo que necesita un buen supervillano: esbirros que obedezcan sin pensar. Ya lo decía Adolf en su libro. El mal siempre ha necesitado de individuos con un sistema de valores muy definido para triunfar. Con dos cojones. Gilipollas, pero con dos cojones.

Yo sin embargo, te daría una hostia ahora mismo que te dejaría el tabique para cirugía seria. Sin pensármelo dos veces, si eso salvase a la ciudad. Tranquilo hombre, que hoy no va a ser el día.

Vamos yendo hacia el parque. Quiero enseñarte algo.

18.00

Puntuales. Me gusta ser puntual.

Me gusta sentarme aquí, a ver a la gente pasar, es mi sitio favorito del parque. Hay un mendigo muy bello. Una de esas caras de león viejo, que quedan bien con el pelo y la barba largos y mugrientos. A mí me gusta fingir que es Dios, le hago hasta preguntas. Nunca me responde el pobre.

Los pájaros. Los pájaros también me gustan. Les echo de comer. Hoy no tenía nada en casa, llevo un par de días sin cocinar.

Pero tú quieres hablar de la ciudad. La ciudad va a reventar hoy. Y me importa un carajo. No pongas esa cara hombre. Si te lo he estado explicando. Bueno, lo fundamental no, lo fundamental es que mi novia se fue hace dos días de casa. Me ha dejado.

Me ha dejado porque hay hilos en la vida que ni yo puedo agarrar, y tengo que hacer actos de fe terribles para seguir viviendo. Es como entrar en una curva pensando "no pienses en que te la vas a dar, no pienses en que te la vas a dar". Y a veces funciona. Pero otras veces no.

Ha cogido sus cosas y se ha ido. Me gustaría no saber a dónde, ni a qué, pero la puta verdad es que lo sé. Y estoy muy harto. Estoy harto, harto, harto.

Creo que deberíais haber procurado que yo fuera más feliz. Así que este es el motivo por el cual tu ciudad va a reventar contigo dentro, y a mí me da igual. Yo no quería que se fuese, pero se ha ido, así que, por mí todo a la mierda.

Sí, amigo. Tenías que haber cogido el paquete de chicles.


Texto de @incomp_let