The End of the F****ing World (2 temporadas)

03.04.2020

Siguiendo con la linea de visionado (qué técnico queda, o qué tonto) de series dirigidas a público juvenil, me faltaba, después de Daybreak, Sex Education y I'm not okay with this, la primera de todas ellas, también la más curiosa y claramente la más británica, esta es The End of the F***ing World. Ya sabéis que soy fan, y si no lo sabíais os lo digo ahora, de los productos británicos, que suelen tener a unos personajes y unas tramas menos llenas de estereotipos que las norteamericanas o las españolas, por ejemplo, o que las francesas, aunque series francesas salen pocas que yo conozca, por poner ejemplos, repito.

La serie creada a partir del cómic de Charles S. Forsman en 2017 nos narra el viaje de James y Alyssa, dos adolescentes de 17 años con diferentes motivos para querer escaparse de su casa, del instituto y de su vida. Ella sufre acoso por parte de su padrastro y él está convencido de que es un psicópata y está pensando cómo asesinar a alguien por primera vez, después de un tiempo matando animales, y Alyssa parece la persona adecuada. A partir de ahí, ambos se ponen a recorrer parte de Inglaterra en coche, ocupan casas y se van conociendo entre sí y, sobre todo, a ellos mismos, sumidos como están en una crisis de personalidad y de no encontrar su sitio en el mundo. Tanto James como Alyssa son personas socialmente marginadas, sin amistades, sin capacidad relacional, dificultades familiares y pasado traumático. Juntarse parece una mala idea y fugarse todavia más. A medida que avanzan teóricamente hasta donde vive el padre de Alyssa, les van sucediendo una serie de incidentes que ponen a la policia tras su pista, más allá de la denuncia por desaparición que pone el padre de James. Es una road movie a la inglesa, protagonizada por adolescentes de personalidad casi imposible.

La principal gracia y atractivo de esta serie radica en los dos personajes protagonistas y la evolución que experimentan en los ocho capítulos cortos de la 1a temporada. Esta evolución, que pasa por la relación que establecen ambos adolescentes y el vínculo que entre ellos se va formando, más la persecución policial, se muestra principalmente en James, que a cada capítulo es más interesante y también en Alyssa, aunque menos, que deja de ser alguien insoportable para tener cierto encanto. Los personajes que van apareciendo en cada capítulo, todos de la parte rural británica, confieren un toque original y divertido a la serie, que aunque se plantea como comedia no deja de tener un tinte dramático muy importante. Crecer como han crecido ellos, llegar al momento crucial de nuestras vidas totalmente perdidos y sin referencias válidas o que todas las referencias, por decirlo de una manera, te traicionen, es trágico. James y Alyssa acaban respaldándose el uno al otro, siendo los referentes que les faltan, aunque algo distorsionados, más válidos que los inexistentes hasta ahora o que les han fallado.

La primera temporada me parece muy buena, acabas encariñándote con James y Alyssa y con la policia que los sigue, los personajes secundarios te caen todos bien (el padre de James y el de Alyssa más que otros), la trama está bien trazada y sigue un ritmo creciente con una gradualidad casi armónica. El final es el que debe ser, el de cualquier road movie de forajidos, el de cualquier tragicomedia romántica, casi shakespeariana.

La segunda temporada se inicia dos años después del final de la primera. No explicaré el argumento porque para hacerlo necesitaría desvelar el final de la anterior. Aparece un nuevo personaje, Bonnie, consecuencia de los hechos de la primera temporada, más marginal y traumatizado si cabe que Alyssa y James y con un objetivo muy claro, que protagoniza totalmente el primer episodio y, a mí, enamorado ya de Alyssa y James, esto me desmotivó considerablemente. Toda la segunda temporada, a pesar de que tiene destellos de brillantez como en la primera, de que James es casi un personaje distinto gracias a toda la evolución lógica que ha pasado, se me ha hecho ligeramente pesada, vacía y podríamos decir que sobrante. El personaje de Bonnie acaba resultando molesto, no porque sea tanto voluntad de los guionistas, que quizá sí, sino porque no acaba de tener una construcción atractiva (aunque esté bien construido, no es atractivo); el personaje de Alyssa parece haberlo dado todo ya y sus contínuas repeticiones de tics de la primera temporada (mirar hacia arriba, poner cara de aburrimiento...) se hacen pesados. Lo único que me ha mantenido constante en la segunda, es la relación entre los dos protagonistas, querer saber cómo acabaría todo. Si la primera temporada ya tenía un final con el que se podría haber cerrado perfectamente la serie, querer continuarla por dónde la han continuado, personalmente, me parece un error de trama, pero por supuesto no soy nadie para saber más que los guionistas de estas cosas. Consecuentemente, vista la primera temporada la segunda resulta bastante decepcionante.