El poder; de Naomi Alderman

11.08.2018

A punto de irme de vacaciones y sin una primera lectura de cabecera, me puse a indagar entre los estantes en los que se apilan y se pelean las obras de ficción de la pequeña librería del pueblo y, quizá por esas cosas que tiene el universo, que confabula, o quizá porque el lomo es rojo y en la portada hay dibujado un cartel al estilo de la propaganda soviética, El poder me llamó la atención. Además, en la parte superior de la portada pone: <<¡Electrizante!>>, Margaret Atwood, eso me suena a garantía. En las páginas finales la referencia a quién es Noami Alderman, autora de quién no había oído hablar nunca, menciona que fue amadrinada por la escritora canadiense. Es un apocalipsis basado en una revolución feminista, me dice, no con estas palabras exactas, el librero. Pues decidido. Tiene casi todo lo que me apetece: trama sobre el fin del mundo, avalado por una escritora que me gusta mucho y además con ideología feminista. Me lo compré y me fui de vacaciones tan contento.


  • Autora: Naomi Alderman (Londres, 1974) 
  • Esta edición: Roca Editorial de Libros (Colección Roca Bolsillo Ficción), 2018
  • Volumen: 344 páginas
  • Género: Novela / Ciencia-ficción y fantasía
  • Título original: The Power (2016)
  • Idioma original: inglés
  • Traducción al castellano: Ana Guelbenzu

Lo cierto es que El Poder empieza muy bien, las primeras páginas son prometedoras. La acción describe la aparición de un poder físico en las mujeres que les permite emitir descargas de electricidad y lo hace en base a cinco personajes principales en modo novela coral, es decir, cada capítulo pertenece a un personaje que nos muestra su visión de la historia. La trama avanza en una cuenta atrás hacia un momento crítico, determinante, en que explotará lo que se va cociendo a lo largo de unos diez años, desde que aparece este poder hasta que llega a su consecuencia última. Con esto se intuye, gracias a algunas anotaciones a modo histórico, que toda la humanidad cambiará a partir de ese hecho y estas anotaciones, en forma de dibujos, dejan claro a favor de quién se decidirá el conflicto. De alguna manera, pues, la trama nos conduce hasta un final conocido, la gracia estriba en saber cómo se llegó hasta allí.

El poder de El poder estriba, a mi forma de verlo, en que la idea inicial es buena y hay cierto desarrollo de esta trama muy bien llevado. Las mujeres, después de milenios de ser consideradas el sexo débil, de ser relegadas en muchos niveles, maltratadas, violadas, infravaloradas y un montón más de abusos machistas, descubren que tienen la fuerza de controlar la electricidad interior, su energía, de defenderse, atacar y causar daño. Este don se dispara de repente en millones de mujeres, en las adolescentes principalmente que pueden despertarlo en las mujeres adultas, y a partir de aquí empiezan a tomar el poder de la situación, ya basta de ser relegadas. La revolución empieza en Arabia Saudí y en países árabes dónde las mujeres han estado más reprimidas. Y las revoluciones empiezan siendo violentas ya que a los hombres no les hace ninguna gracia. La acción se centra básicamente en la creación de un país gobernado por mujeres (Bessapara) y en como a nivel mundial la sociedad se va trasformando, la religión, la política, el periodismo, etcétera. Los distintos protagonistas son: Tunde, un periodista y youtuber que recorre los países árabes y después el recién creado país y va revelando lo bueno y lo peor del conflicto creciente; Allie, que se convierte en Madre Eva y domina el tema espiritual y religioso del nuevo poder de las mujeres; Margot y Jocelyn, madre e hija, la primera una ambiciosa política norteamericana que va caminando hacia la presidencia usando de forma estratégica el nuevo poder de las mujeres, la segunda una adolescente con incapacidad para controlar su poder; y Roxy, única hija hembra de una familia mafiosa y que tiene un poder más fuerte que nadie.

El planteamiento interesante que formula la novela es la pregunta de qué sucedería si de repente las mujeres pudieran dominar totalmente a los hombres, no solo por ser más inteligentes, sino por encima tener más fuerza física. ¿Abusarían de ese poder como han hecho muchos hombres? ¿Se crearía una sociedad verdaderamente igualitaria? La novela plantea casi desde el inicio una opción como la principal. Todas las mujeres protagonistas, Salvo Margot, tienen traumas con los hombres y el único hombre con protagonismo es un guapísimo e intrépido reportero. De ésta manera, Naomi Alderman cae en una serie de tópicos que constituyen, para mí, otro de los fallos de la obra: ninguno de los personajes acaba de cuajar, de tener algo original, de aportar a la novela una identidad más allá de arquetipos ya vistos.

El poder es una novela que me ha enganchado bastante, a decir verdad no mucho, pero sí lo suficiente como para ir leyéndola con ganas, es entretenida, hay bastante acción, está escrita de forma ligera. Ya os digo de antemano que no soy muy amigo de las obras corales, salvando excepciones, creo que son una forma fácil de no tener que darle demasiada profundidad a uno o dos personajes, que permite evitar los "puntos muertos" ya que cuando no sabes qué más decir sobre un personaje saltas al otro y así te evitas un esfuerzo creativo más allá de ir narrando sucesos o escenas. Contaré como excepción a esto la saga de Canción de Hielo y Fuego, que me parece una obra coral muy bien hilvanada. Y creo que uno de los puntos débiles de El poder es la voluntad de diversificar la historia con estos cuatro o cinco personajes, de manera que el lector no acaba de entrar en ninguno de ellos, no acaba de conocerlos, no entiende del todo sus motivos más que aquello básico contado por la autora.

Desde mi opinión, que nunca es más savia que la de nadie, la evolución de algunos de los personajes está bien conseguida, sobre todo el de Allie, un personaje casi esquizofrénico que oye la voz de su madre biológica muerta que la va orientando, y como es algo que sucede al principio, hace que te enganches. Pero luego este personaje se pierde, parece que sabe qué hacer, pero no lo sabe y se desdibuja. Y eso, a mi entender (siempre recalco lo de "a mi entender" porque esto es una opinión personal, no una sentencia) ocurre con otros personajes y con muchas cosas de la trama principal y las secundarias. A pesar de que todo está bien planeado, a pesar de que la historia de los cinco protagonistas tiene un plan, el conjunto en sí acaba algo perdido, centrado demasiado en el país creado (al norte de Rumania) y que entra en conflicto bélico con zonas colindantes en una amenaza de guerra nuclear hacia la que se encamina. La presencia de las redes, con grupos de hombres que se organizan para formar un terrorismo en contra del creciente dominio de las mujeres, tiene mucha presencia también e influye en la evolución de la historia. Todas las tramas y subtramas, esto sí, están muy bien cerradas, no queda nada pendiente y todo es coherente y bien estructurado. Pero algunos conflictos no acaban de quedar del todo claros, como si la autora diera por sentado que el lector lo entenderá todo rápido, y en mi caso no ha sido así.

Quizá, el problema de El poder es que me creó una falsa expectativa, ya que al venir abalado por Margaret Atwood (a quien dedicaré un espacio en la BIBILOTECA) imaginé algo más. La idea de un mundo distópico o de un apocalipsis feminista me resulta increíblemente atractivo como fórmula literaria inexplorada hasta ahora, pero en El poder cae en una especie de espiral extraño, siguiendo lo que decía antes, se desdibuja. Quizá se podría haber centrado en dos personajes y no en cinco. Curiosamente, el personaje de Tunde, quizá uno de los más superficiales, el único protagonista masculino, cuenta con la historia más interesante ya que se encuentra con muchas versiones diferentes del conflicto y en alguna ocasión se aleja de la versión perversa, que en realidad no es perversa, pero lo parece. La reflexión o la pregunta principal de la novela vuelven a ser y sé que me repito, lo más interesante, y explorar como hace Alderman una sola posibilidad y que sea la que es, que no desvelaré, me acaba resbalando. Alderman no propone alternativa y plantea ese camino "porque es la única solución, la única manera", tal como dicen Madre Eva y Margot. Los personajes menos agresivos, como Jocelyn y Roxy, están supeditados a personajes agresivos (la hija contra la madre; la hija contra el clan familiar) y pasan a estar en otra orden del conflicto. Quizá Roxy sea la que lo ve de otra forma, pero primero sigue a Madre Eva y después se encarga de su asunto familiar y más adelante tiene otro problema, así que no se centra del todo.

Puntos fuertes:

  • El planteamiento de la trama (las mujeres pueden dar la vuelta a la sociedad).
  • El recorrido de Tunde.
  • Los interrogantes que plantea sobre qué pasaría en realidad.
  • La lectura rápida y ágil, con un buen estilo narrativo.
  • La coherencia interna de la novela, el cierre de todas las historias.
  • Algunos momentos brillantes, como la escena de Tunde asediado en el tejado o las conversaciones de Madre Eva con la voz de su interior.

Puntos débiles:

  • Personajes poco profundos y en exceso arquetípicos.
  • La presunción de que todo iría en una dirección concreta, sin plantear otras alternativas y la falta de planteamientos alternativos, de personajes discordantes con el enfoque principal (salvo, quizá, Jocelyn, pero de forma borrosa).
  • La trama se difumina, como si no se supiera hacia dónde se va, a pesar de que está claro de que se sabe (los personajes acaban como perdidos en la historia, salvo Margot).
  • La dificultad para entender algunos de los conflictos de Bessapara.
  • Momentos excesivos (la escena del grupo de mujeres asaltando el campamento de refugiados) o que sirven solamente de excusa (la fiesta en el palacio presidencial para unir a todos los personajes, sin aportar nada).

Con El poder me ha sucedido como en muchas películas norteamericanas: una idea genial acaba siendo algo comercial y mal desarrollado. Es mi opinión claro, el diario The Guardian consideró esta novela como el libro del año (2017), quizá un enchufe, hablando del poder de la electricidad. Es posible que yo, como decía antes, esté influenciado de antemano por la espera de encontrar un nuevo Oryx y Crake o El año del diluvio o El cuento de la criada. En general, así a modo de conclusión final, creo que El poder es un buen libro para llevarse a la playa e ir leyendo, para tumbarse un ratito en la hamaca de verano y distraerse, es una historia entretenida, con algunos buenos momentos y que pasa rápido y, seguramente, también se olvida rápido.

De la misma forma es posible que yo no haya entendido nada, Margaret.

La Selva de Mar (Girona), 31 de julio de 2018