Yo de ti me enamoraba rápido

10.03.2020

Solo verla llegar por el pasillo ya he sabido que me enamoraría. Vale, de acuerdo, no es un enamoramiento como lo que su significado dice que es, a saber:

«El enamoramiento es un estado emocional producto de la alegría, en el cual una persona se siente poderosamente atraída por otra, que le da la satisfacción de alguien quien pueda comprender y compartir tantas cosas como trae consigo la vida. Desde el punto de vista bioquímico se trata de un proceso que se inicia en la corteza cerebral, pasa al sistema endocrino y se transforma en respuestas fisiológicas y cambios químicos ocasionados en el hipotálamo mediante la segregación de dopamina

Vaya, yo la parte que va de "que le da la satisfacción" hasta "la vida", la suprimía rápido, me parece una politización costumbrista y algo sacada de la manga, mediamanga mangotero de una visión religiosilla o religiosa. Por el resto, entonces, sí que puedo afirmar que solo verla llegar por el pasillo he sabido que me enamoraría.

Y es que una parte de mí, a pesar de todo, no puede evitar sentirse atraído casi en cualquier esquina, en cada metro cuadrado. No, tampoco es eso, vamos a centrar el tema. El tema, centrado, es que no sabría decir la cantidad de veces que he visto a alguien y he pensado: yo de ti me enamoraba rápido. Está claro que, en un número de ocasiones nada desdeñable, esta sensación se me ha ido al poco, ya sea porque esta persona ha pasado de largo de mi vida y yo de la suya en un plis, sin apenas más interacción que una mirada; ya sea porque ha habido interacción y precisamente esto lo ha aniquilado todo: por la otra persona o por mí, por el entorno, por el clima, por el color de las sillas. Y sí, es superficial, pero nos ha pasado a todos y a todas, tengamos el género, el sexo y la tendencia sexual que tengamos, que nuestra vista se nos va a los ojos de aquella otra, que mientras habla pensamos en que a ver si te mira igual que la miras tú, en que te pones en plan pavo mostrando tu plumaje: intentas ser elocuente, muestras algunos galones, aprietas la tuerca de tu simpatía, dejas salir aquellas partes de tu personalidad que crees que son más atractivas, te pones del lado bueno, sonríes más y pones ojos, cuando las miradas coinciden, de yo de ti me enamoraba rápido.

Si además, durante la interacción, esta persona te resulta inteligente, simpática, de voz atrayente y tono cautivador, que quizá no sea tanto de ninguna de estas características, pero tú le echas sal o azúcar y te lo parece; si además, decía, resulta todo esto, entonces ya sabes que saldrás de allí pensando en cómo poder volver a entrar. Y te vienen preguntas que no sé si son tontas o no lo son, del tipo: ¿tendrá pareja?, ¿tendrá hijos?, ¿habrá mucha diferencia de edad?, ¿me está mirando y pensando que tío más mediocre?, ¿quizá le gusta el sexo contrario al mío?. Incluso mientras habláis, una parte de tu cerebro, esta parte si es tonta, intenta enviar mensajes de energía positiva o, peor, de una inexistente pero imaginariamente potente persuasión telepática: mírame, te gusto, hagamos una locura y otras cosas que no funcionan o que sí funcionan y por eso me parece que no funcionan, precisamente porque funcionan y entonces la otra persona las percibe y se asusta o más que asustarse te ve como un ente ridículo y tristón. Sin embargo no creo que pensar eso, que sentir eso (es un sentimiento, aunque de poca profundidad e incluso de duración corta, pero lo es) sea de ridículo o de tristón, cada loco/a con su tema. Unos enviamos o intentamos enviar mensajes telepáticos, otros u otras parpadean más de la cuenta, se ponen la mano en el mentón para parecer anonadados con lo que el otro u otra nos cuenta, o nos tocamos el pelo o suspiramos o lo que sea, actos de seducción, prácticos o no.

Y es que sentirse atraído por otras personas es normal y hay personas que saben que con frecuencia otro o la otra se sentirá atraído por ella, porque es guapo o guapa, porque es encantadora o encantador, por su inteligencia, belleza interior o por todo lo contrario, da igual. Debe de ser algo angustiante ser una persona de estas, imagino, agradable también, pero a la larga o a menudo angustiante, como el famoso que le gusta ser famoso, pero se acaba agobiando de que todo el mundo le mire, le reconozca o sienta que su vida se llena por tenerle algo cerca durante unos segundos.

Y también te vienen antes o después o durante otras preguntas como: ¿seré alguien en que esta persona puede fijarse como yo quiero que se fije (las otras variaciones ahora no son importantes)? Si tienes el día con la autoestima tirando a buena piensas que sí, que por qué no; si lo tienes con la autoestima entre reguleras y baja, pensarás que no. Aunque ya sabes: quién no juega no gana. Y hay diferentes grados de enamoramiento, y alguien dirá que es química y otros que es física y los de allí que es por eso o por lo otro, pero que sabrán si ni siquiera lo sé yo.